Donde la literatura y la maldad se toman un té

sábado, 29 de noviembre de 2014

Yo también quiero ser escritor (4)

Sobre desfamiliarización y por qué a los escritores sus familias no los quieren. 


Aquí ZarzaRoja, cambio. 

… 

No me hagáis caso, llevo unos días muy tontos. Cada vez que hablo por Skype con Cicuta utilizamos el cambio y corto porque internet va como quiere y sino es muy difícil mantener una conversación a derechas. Pero reconozco que me gusta. Me recuerda a aquel año en que me regalaron un par de walkie-talkies y mi hermano se empeñó en que aprendiéramos código morse. Sus primeras palabras fueron: H-O-L-A, V-A-C-A. Las mías: A-D-I-Ó-S, F-O-C-A. 


Vosotros diréis lo que queráis, pero habríamos sido los agentes especiales más guays del universo. Sabíamos de todo. Juntos aprendimos conocimientos muy necesarios para desenvolverse en el mundo, por ejemplo, a usar palillos chinos robando la comida del plato del otro y a atar nudos marineros amordazándonos a sillas. Aprendimos a escribir quenya para insultarnos en otro alfabeto y a cazar pulpos con las manos. 

Y también aprendimos morse en una tarde. 

Me gusta el código morse. Me recuerda a Tintín, a El conde de Montecristo, a Balto y a H-O-L-A, V-A-C-A/A-D-I-Ó-S, F-O-C-A. A cosas importantes. Me gustaría tener uno de esos telégrafos que había que ir pulsando con el dedo. Stop. Y un gramófono. Siempre he pensado que los gramófonos son como aparatos de morse, pero con trompeta. 

Stop. Cambio. 

No sé si os habréis dado cuenta, porque de hecho este es un intento muy pobre (estas cosas se me ocurren cuando tengo que escribir literatura, pero ahí de mí como tenga que pensar ejemplos con fines didácticos): lo que he estado haciendo ahí arriba se llama desfamiliarización. Técnica también conocida como extrañamiento

Hace unas semanas, nuestra querida Amaranto preguntó al respecto y yo me comprometí a escribir una entrada desarrollando el tema. Bien. Aquí me tenéis. 


¿Qué es la desfamiliarización? 


jueves, 27 de noviembre de 2014

Anuncio sobre el buzón


¡Bu!

Autores del mundo… Respirad de alivio. Ortiga se va a tomar un descanso en el buzón de sugerencias. Hasta el 1 de enero no aceptaremos recomendaciones para las malas hierbas. Sí, soy muy consciente de que, aunque Ortiga tiene muchas novelas pendientes, mi lista sólo tiene dos libros y dos prólogos, pero os aguantáis. ¡Muajajajaja!

Lo dicho, a partir del 1 de enero volvemos a estar abiertas a sugerencias. Por el momento, si queréis, podéis usar el buzón o esta misma entrada para expresarnos vuestro odio e indignación :3


No os quiere,

Z.



Evento patrocinado por...

Somos dos chicas aficionadas a la lectura y en nuestro blog podéis encontrar reseñas de todo tipo y otras secciones interesantes como debates o nuestra Cadena de libros. Estamos encantadas de ser patrocinadoras de estas Malas Hierbas para que desarrollen el macabro plan que se traen entre manos y nos hagan la vida un poquito más feliz a todos.

martes, 25 de noviembre de 2014

Los Innombrables (9)

Cómo se nota que las recomendaciones las elegís a conciencia, hierbajos. Sois lo peor. Deberían cortaros.

Pero bueno, por mí no os cortéis, ¿eh? [:D]

Pues sí, novena entrega de los Innombrables. Esta sección está cada día más llena. Y yo quiero llorar. A este paso tendré que poner un orden alfabético en el índice.

En esta ocasión vengo con dos obras que no tienen realmente nada en común. Una de ellas es estilo thriller, mientras que la otra es una paletada de vampiros de las del montón. Ni siquiera comparten el tipo de protagonista: por un lado tenemos a una Wannabe, por el otro, a una Mary Sue.

Lo cierto es que la diferencia de una a otra es tan abismal, que me había planteado meterlas en diferentes ediciones de los Innombrables, porque tengo otras novelas de vampiros y otras novelas no-fantásticas en recámara que serían susceptibles de aterrizar en esta sección. Sin embargo, he decidido finalmente que tanto da, que da lo mismo. Así que aquí os las dejo, las dos juntitas.

Espero que se os atraganten.

Atención spoilers.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Quinto bloque de retos «Yo también quiero ser una mala hierba»


¡Último bloque, hierbajos! Después de este, sólo queda el reto final (que probablemente nadie va a hacer, pero nosotras vamos a publicarlo igual).

En fin, este bloque también está tematizado. Y en esta ocasión, la temática es el porno. Sí, no me miréis con esa cara. Porno. Porno. ¿A quién no le gusta el PORNO?

Nah, es (parcialmente) mentira. En realidad la temática es la sexualización innecesaria de la literatura y los comportamientos wtf en las relaciones amorosas.

¿Listos?

Las tres reglas de oro del evento:
  1. Los retos se compartirán a través de Twitter o YouTube bajo el Hashtag #porquelasmalashierbasnuncamueren[Si no tienes cuenta en ninguna de esas plataformas y quieres participar, ponte en contacto con nosotras.]
  2. Pon el link a tu reto en un comentario dentro de la entrada correspondiente de ese bloque de retos. [Si no nos facilitas este link no se te adjudicarán los puntos.]
  3. Ponte tu foto de mala hierba cada vez que publiques un reto. Recuerda, 24h. [El unicornio rosa te vigila. Y lo sabes.]

viernes, 21 de noviembre de 2014

No, en serio, ¿quién escribe las sinopsis? (2)

He decidido que me apetece ser puta (¡qué novedad!) y como la primera edición de esta sección ha tenido tanto éxito entre nuestros amados trols, hasta el punto de seguir llegando meses después y montando en cólera, he decidido darle a esto otra oportunidad.

Aunque si he de ser completamente sincera, ha sido algo un poco más fortuito. Resulta que acabo de entrar a mi perfil de blogger y justo ha coincidido que la última actualización era una entrada en el blog El final dela historia con novedades de Dolmen, que es la editorial a la que pertenecían precisamente los libros del primer No, en serio, ¿quién escribe las sinopsis?

No he podido resistirme.

Estas no son (¡ni de lejos!) tan jugosas como sus predecesoras, pero siempre puedo ponerme quisquillosa y creativa. En realidad su mayor problema (si no el único) es que están mal puntuadas. Así que esta entrada se la dedico a la gente que no sabe utilizar correctamente las comas, pobretas, ellas:

martes, 18 de noviembre de 2014

Las honrosas excepciones (1)

Hoy vengo a hablaros de dos libros que han hecho que me decida a inaugurar sección.

No quiero tampoco hacerme ilusiones, pero… ¡ojalá que tenga oportunidad de llenar esta sección tanto como se está llenando Los Innombrables!

Ya hablé en el blog de Mentes poderosas, de Alexandra Bracken, un libro que me encantó, y me hizo recobrar algo de esperanza en lo que a literatura juvenil se refiere. Recuerdo que, hablando con Zarza tras haberme leído la novela, me preguntó en qué índice iba a meter la crítica cuando la publicase en el jardín, refiriéndose a si iba a meter esa obra en la sección de Los olvidados (sección que, todos lo sabemos, tiene un nombre muy merecido [y no solo porque terceras personas la tengan un poco olvidada, ¿eh, Zarza? Indirecta sutil, **wink wink**]). Le dije que no. De hecho, le dije: «el libro es bueno, pero no es tan bueno». Es decir, tiene un núcleo (un núcleo que no es «el amor es chachi», me refiero), los personajes son tridimensionales y están construidos dentro de la narración, la selección de elementos/escenas es en general buena, la prosa demuestra intencionalidad a lo largo de la obra… Un buen trabajo, de verdad (y a mí personalmente me encantó, porque ese núcleo en concreto me gustó mucho). Pero también tenía sus cosillas: algunas escenas cojeaban en justificación, la historia de amor era un poco paletilla y un poco demasiado importante (también había un intento de triángulo, lo cual no deja de ser irritante)… Pero bueno, el conjunto resultaba de calidad moderada-buena (tirando incluso a bastante buena si tenemos en cuenta cómo anda la literatura juvenil hoy en día), así que se le podían perdonar algunas cosas.

Los dos libros de los que vengo a hablaros hoy van en esa línea, pero creo que son mejores (digo «creo», y en seguida veréis por qué, porque no puedo saber si hay un núcleo de experiencia). Siguen sin llegar a la categoría de un Olvidado, pero creo que merece la pena distinguirlos del grueso de libros que critico (además ya son tres, que queda mucho menos triste que crear una categoría para un solo libro [a menos que dicho libro sea una aberración, como Ex Libris, que claramente necesitaba una categoría para el solo (el hecho de que dicha categoría haya encontrado nuevos moradores a posteriori es otra cuestión)].

Así que, ya veis, Las honrosas excepciones va a ser la categoría en la que meta aquellos libros que sean algo más que meros abuelos Simpson y además se desenvuelvan en su cometido con dignidad o incluso con gracia.

Comencemos.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Yo también quiero ser escritor (3)

¡Buenos días, tardes, noches, hierbajos y hierbajas!

¿Cómo están mis plantas menos favoritas del universo en este día tan fantabuloso?

Yo hoy estoy mal. Acabo de ser severamente traumatizada. Una pensaría que, tras cierto tiempo leyendo lo que leo, ya tendría que estar curada de espanto, pero lo cierto es que los escritores aún consiguen sorprenderme. Además me pica la garganta, así que puede que haya pillado un catarro. O la gripe. Menuda lata.

El caso es que hoy, jueves 13 de noviembre, he sido informada de que se habían fallado los Bad Sex in Fiction Awards, y he ido a echar un vistazo a los fragmentos nominados. Por si a alguien le apetece espantarse un rato (y tiene buen nivel de inglés), AQUÍ os dejo el link. Para los que no… no desesperéis, porque lo cierto es que el fragmento que me ha traumatizado en este día tan maravilloso ni siquiera ha sido uno de los nominados a ese premio: ha sido algo que he leído en el blog Juvenil, fantástica o la que se tercie: Escuela Claudia del Moral para jóvenes y apasionados escritores. Ahí lo dejo, por si alguien le echa huevos.

En fin, ya sé que esta entrada se supone que va sobre escritura, no sobre… otras cosas. Pero ya deberíais saber que siempre que me traumatizo, voy a buscar compartir el trauma con otros incautos. De nada.
Dicho lo dicho, paso al tema que nos ocupa: tercer artículo de Yo también quiero ser escritor. Tercer tema.
Aquí los dos primeros:
-1: los tipos de escritor.
-2: lenguaje de los objetos versus lenguaje de la conciencia.

Hoy vengo a hablaros de los diálogos.

Así que… ¿tú también quieres ser escritor?

Pues sigue leyendo.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Arlia, Entre mundos, de Scarlett de Pablo y Alexia Goher

Título: Arlia — Entre mundos
Autoras: Scarlett de Pablo y Alexia Goher
«En el mundo hay fuerzas ocultas que se rigen bajo sus propias leyes. Escondidas en las sombras, la mayoría de los humanos desconocen su existencia. Sin embargo, Arlia se alza como soberana de ese submundo desconocido, con un único objetivo: controlarlos a todos.
En el núcleo de esta organización secreta, se erigen varios internados, cuyos estudiantes se preparan para formar parte de esta guerra eterna y a su vez, aprenden a convivir en el más absoluto anonimato. Pero no todo el mundo puede ser parte de Arlia, solo los elegidos, nacidos con un don que los convierte en especiales, serán merecedores de tal oportunidad.
A través de los ojos de Kirsten y Justin, dos de estos estudiantes, nos adentraremos en los peligros de vivir entre dos realidades distintas. Un libro, un brazalete robado, un castigo en la biblioteca y un don olvidado, conformarán los ingredientes necesarios para que Kirsten se vea arrastrada al pasado en un viaje en el tiempo sin precedentes. Allí conocerá a Iacobus, un joven patricio romano que cambiará su vida por completo y la ayudará a resolver el enigma sobre el asesino que al parecer, han liberado.»

Así fue.
¿Cómo cayó este libro en mis manos? Todo empezó con Mara Oliver, una mujer muy valiente a la que se le ocurrió la muy peregrina idea de mandarnos su novela, Deus ex machina. Tras ver la crítica de la obra que publicamos en el jardín, Scarlett, del blog El Club Escarlata, se nos puso pelusona, y decidió arriesgarse ella también.

Así que desde aquí quiero darle las gracias a Scarlett, escritora, blogger, proyecto de editora y amiga de estas pérfidas e insensibles Malas Hierbas. Gracias por compartir con nosotras tu trabajo, Scarlett. Gracias por el valor y, sobre todo, por la confianza. Y… no sé quién es Alexia Goher, pero gracias a ella también [digo yo que habrá tenido que dar su beneplácito a este intento de suicidio, al menos].


En el fondo me gustaría seguir un rato más dando gracias, a todo el mundo, a quien se tercie. Porque eso redundaría en la posposición de la tarea que se me echa encima. Lo admito, esta crítica me ha puesto un poco en jaque.

Quizá es que cuando estaba escribiendo esta crítica
tenía el estómago lleno.
Supongo que, muy en el fondo, no dejo de ser una buenaza. O tal vez todo es culpa vuestra, que me ablandáis, malditos [sí, la culpa es vuestra, no cabe duda. Os odio]. El caso es que soy de la opinión de que, el simple hecho de ofrecerse voluntario para someterse a mi escrutinio, requiere tanto valor que la persona en cuestión merecería un premio bien gordo sólo por atreverse. Y qué mejor premio que una crítica positiva, claro. No obstante, ya ha quedado establecido que no sé mentir. Y además me parecería un insulto al valor de esa persona pagarle con una moneda tan rastrera como la mentira.

No me queda otra pues que ser sincera. Y me temo también que, por mucho que me gustaría poder comenzar esta crítica hablando de todas las virtudes y cualidades positivas de Entre mundos, no sé si voy a ser capaz de mostrarme muy positiva. Con lo cual, y ya que sé de antemano que esta crítica va a ser difícil de digerir, voy a esforzarme todo lo posible para, al menos, decir cosas útiles.

[Scarlett: no me odies después de esto. Te aconsejo que te sientes en un sitio cómodo y con una bebida caliente, porque esto va a ser largo, y quizá un tanto doloroso. Como he dicho, espero que al menos te sea de utilidad.]

Empezaré por la sinopsis, como de costumbre.

¿Honestamente? Habría que borrarla. Entera. No hago más que releerla y es que creo que no se salvan ni las comas.

Voy a hacer algo que no está tan en mi costumbre. Parto de la base de que esta sinopsis ha sido escrita por una o ambas autoras (que ellas se manifiesten si mis conjeturas no son ciertas). Así que voy a analizarla con detenimiento, para que puedan (y podáis) ver los fallos.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Cuarto bloque de retos «Yo también quiero ser una mala hierba»


Otro más. Y dentro de poco esto se acaba, así que si alguien todavía se lo está pensando, ¡que se dé prisa!

Antes de empezar, esta vez quiero hacer un aviso. Este es un bloque de retos tematizado, y el tema es la novela Recuerda que me quieres, de Fátima Embark Alí y Mª Mercedes Murillo García.

Para los que llevéis un tiempo por aquí, supongo que recordaréis que ya publicamos en el Jardín una crítica de esta novela durante las Jornadas Sangrientas. También hicimos una corrección más o menos detallada de las primeras páginas. Así pues, quizá alguno se esté preguntando por qué, si las Jornadas Sangrientas terminaron hace ya tiempo, somos tan putas.

Como soy la encargada de escribir esto, hablaré desde mí misma, pero creo que el resto de Malas Hierbas estarán de acuerdo conmigo.

Bien. En realidad no tendría por qué explicarme (beneficios de ser una mala hierba), podría dejarlo en «soy así de puta» y pasar a otra cosa, pero haré un querer. Los motivos son muchos y variados, pero aquí referiré sólo el más importante: porque así es como se aprende.

[Me acabo de marcar un soliloquio, aquí mismo, en un momento. Se ve que me he levantado charlatana. Sentíos libres de saltar directamente a los retos.]

jueves, 6 de noviembre de 2014

Los Innombrables (8) bis


¡He vuelto!

¿Preparados?

Continúo donde lo dejé el otro día. Os dejo mi selección de citas y otras monstruosidades de El ejército negro.

Os puedo asegurar que este libro peca de casi cualquier defecto en el que podáis pensar. Estos son solo algunos ejemplos de fallos fácil—y sucinta—mente señalables. Disfrutad.

Con todo mi amorr.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Los Innombrables (8)

Bien, bien. Bienvenidos a esta octava entrega de los Innombrables.

¿Emocionados?

Yo no.

El no-libro del que vengo a hablaros hoy [sí, sí: vuelvo a dedicar una entrada completa a una única víctima. Lo merece, os lo aseguro. Pero al menos disimulad un poco] es una recomendación que Vale hizo en el buzón de sugerencias.

El (des)afortunado lleva por título El reino de los sueños, y es la primera parte de la trilogía El Ejército Negro. Aunque, en fin, eso de “trilogía” en este caso es un término usado bastante a la ligera, en mi opinión. Este primer volumen es ya un truño de casi 600 páginas y está internamente dividido en cinco libros. Así que, tomando este tomo como precedente, podríamos estarnos enfrentando a un auténtico monstruo: una pentadecalogía. [Huid. Huid, insensatos.]

Bien, pues este… esta cosa me ha tenido leyendo tres días (y lo que me está costando escribir esto). No tres días durante sus 24 respectivas horas, obviamente, más bien como cinco o seis horas totales repartidas entre las 72. Más que nada porque era un engendro tan terriblemente insufrible que, cada pocas páginas, yo miraba con desesperación el reloj del ordenador, solo para constatar que habían pasado apenas 10 minutos desde la última vez que lo había mirado, y entonces decidía que necesitaba tomarme un descanso y pensar en cosas bonitas.

Si alguno de vosotros se está preguntando por qué me lo he leído...



...permitidme decir que es una buena pregunta. Muy válida. Yo también me lo pregunto.

Había un panda mirándome. Tenía que asegurarme. No hubo coacción. Es la pura verdad.

Veréis, os contaré una historia.
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