Donde la literatura y la maldad se toman un té

martes, 31 de marzo de 2015

Los innombrables (12)

Bu.

Hoy vamos a reírnos. O bueno, yo me voy a reír, eso por descontado. Me cobro mis deudas en sangre y alegría.

Ya os he mencionado alguna vez que voy terriblemente atrasada con mis lecturas pendientes del blog. Pues bien, la novela de esta entrada fue escrita por una brava espontánea que pidió hace meses que nos la leyéramos y la criticáramos (desde aquí mi más profunda admiración… y mi más sentido pésame). En fin, cumplir semejante hazaña me ha costado sudor y sangre, porque cada vez que me asomaba al documento algo dentro de mí moría un poco. Para ser justos, hay que decir que más o menos ya iba sobre aviso: la autora había tenido a bien informarme de que se trataba de una novela de esas que se escriben durante la adolescencia y que era terrible, pero que le hacía ilusión tener una crítica nuestra.  

Os voy a poner la sinopsis. Y la portada. Y luego ya pasamos al contenido (va a haber muchos spoilers, así que queda bajo vuestra responsabilidad).


Apuesto por ti, de Jònia Anatòlia

Tras la última discusión con su prepotente padre, Míriam decide que es hora de irse a vivir con su madre, a la que no ha visto ni sabido de ella en años.
Lo que no esperaba al llegar a su nuevo hogar, era tener que convivir con el hijo del nuevo marido de su madre y tener que competir con él por la atención de ella y su lugar en la casa.



Sin embargo, algo no va bien con Cristian; aparece a las tantas de la noche, lleno de moratones y su humor cada día es peor.

Decidida a saber que ocurre, terminará adentrándose en el mundo del «Almacén nº6», un lugar lleno de secretos, dinero y situaciones límite, del que tal vez no pueda —o no quiera— salir.


O con un muro invisible :D
Quizás os parezca que la tal Míriam tiene más cara que espalda por irse así por las buenas a vivir con su madre, de la que no sabe nada desde hace años (teniendo en cuenta que la protagonista es una adolescente… echad cuentas) y que por lo visto no tiene ni voz ni voto en decidir si su hija se queda en su casa o no. Qué puedo decir, estoy de acuerdo: Míriam hace y deshace a su antojo y nadie jamás le para los pies (a mí me gustaría mucho pararle los pies. Con un muro de cemento). Me da infinita lástima su madre. No era bastante con que tuviera un hijastro adolescente, tenía que colársele la protagonista en casa. Del resto de la sinopsis no puedo comentar mucho más, excepto que el misterio de los moratones me parece tan dolorosamente obvio que soy incapaz de entender por qué la protagonista tarda siglos en descubrir de qué se trata y por qué sólo lo descubre gracias a que manda mediante chantaje a un chico para que espíe al hermanastro (y por qué los padres continúan in albis durante toda la novela, en fin).


Ah. La parte de la sinopsis de tal vez no pueda —o no quiera— salir es una patraña como un templo. Me refiero al no quiera. Luego hablamos del tema.

De la portada no quería comentar nada. Tenía mis buenos propósitos, de verdad. Pero qué fea es la condenada. Por favor, ¿no visualizáis el grafiti del título escrito como ApUeSSshTo X tÍ (tE KieRoo MorEnO ReSshuLóN)? ¿Soy la única? ¿Soy la única también que piensa que podríamos incluir ahí un cartel de Compro Oro y no desentonaría nada de nada? No, en serio, yo lo veo. Combinaría maravillosamente con la malota de los aros y el macarrilla con pose de pimp perdonavidas. ¿Pero por qué? ¿Por qué esa portada? ¿Apuesto por ti es en realidad la discoteca del barrio, y el puerta ha dicho que nones, que si no hay oros no hay entrada, y la chica se ha quedado ahí toda enfurruñada en la acera mientras el puerta en cuestión se planta detrás, bien abierto de piernas, chulo cual Gandalf enfrentándose a un balrog? 

Apuesto por ti sólo acepta a una selecta clientela.
Misterio. Nunca lo sabremos.

Como esto es una petición de un espontáneo voy a intentar moderarme. No sé si lo conseguiré, porque no soy como Ortiga y este tipo de lecturas me hacen querer ser una dictadora genocida el día de mañana. Lo que sí voy a intentar es que esta entrada sea didáctica.

Un punto a favor del libro es la autoridad emocional en la voz narrativa. Está narrado en primera persona por la protagonista, y esta es tan obscenamente adolescente, está tan bien caracterizada como cría de, qué sé yo, dieciséis años, que es como para darle un par de leches con una silla. Y enmarcarla en la pared, porque, de verdad, la autoridad emocional está muy conseguida: las ganas de llamar la atención, el sentimiento de victimismo y “el mundo es injusto y cruel” y “he sido traicionada innumerables veces, intentaré endurecer mi corazón para no volver a confiar en la gente y que no me hagan daño”, el deseo de heroísmo… Chapeau. Es el mejor punto de la novela. Es imposible dudar de la edad de esta criatura. Es una adolescente de la cabeza  a los pies y resulta muy creíble como tal.

La autoridad racional no está tan bien trabajada. Es decir, se nota el intento, pero se queda en eso. Se supone que el padre de la chica es rico. Muy rico. Para él, según la protagonista, quince mil euros son calderilla. Y se supone que la madre vive en un barrio de mala muerte (se supone es la expresión clave en esta frase). Durante las primeras páginas, la chica está constantemente comparado su anterior vida de lujo con la nueva e intentando ponerle al mal tiempo buena cara. Como intento de caracterización no está mal, pero se queda en eso. Si quitamos las veces (y creedme, son muchas) en las que Míriam nos recuerda amablemente que su padre es un magnate de los negocios, nos queda una chica bastante normalita. Muy mimada, y que no deja de intentar apreciar el calor de un hogar aunque esta sea sencillo, así que como mucho podría estar caracterizada como un poco pija. Aparte de eso, no me creo ni mucho menos que su padre sea el rey Midas. Ni de broma.
De esta me lo creo más :D

Por otro lado, la voz narrativa no es que sea explicativa, es que es redundante. Para muestra un botón, así que os voy a transcribir las primeras palabras de la novela (cuando las leí casi salto por la ventana):

—¡No lo soporto más! —grité desesperada.

Estaba harta, no podía más.

No me digas. Jamás se me hubiera pasado por la cabeza.

Pero este no es el único problema de la voz narrativa. Abusa del deus ex machina, y además lo introduce en la narración de la forma más random que he visto en mi vida. Por ejemplo: Míriam se entera de que su hermanastro está metido en peleas (¡sorpresa! :D Y yo que pensaba que los moratones eran de domar potros salvajes) en una especie de nido de corrupción llamado Almacén número seis, así que se propone entrar. A todo esto, piensa pagar la deuda de sus amigas macarras, que también están en el ajo. Y una de ellas, al enterarse de que piensan solucionarle el problema y darle unos quince mil euros sin más, se levanta furiosa y está a punto de pegar a la protagonista. Una situación muy cuerda, como podéis observar. La cuestión es que de pronto tienes a la protagonista contándote en un aparte que las amigas macarras van a convencer a la que se ha cabreado de que le haga un DNI falso porque resulta que hace trapicheos con su hermano, dato que jamás ha salido a relucir. Como este hay varios, y la voz narrativa te los cuenta siempre como de pasada, como si no fueran algo relevante para la trama o con posibilidades de haber sido mencionados con anterioridad.

Una vez dicho esto, tengo que comentar que la trama es surrealista. No sé si lo sabéis, pero suelo pasar de la trama. A mí me importan cosas como el núcleo, la profundidad de los personajes y estos temas. Que el libro incluya sorprendentes giros argumentales o que tenga enganchados a miles de adolescentes por el mundo me trae sin cuidado. Pero en este caso me veo incapaz de ignorar la trama, porque ME DUELE.


Os voy a hacer un resumen exprés (igual no tan exprés, porque la novela es larga y hay mucho donde recrearse, confiad en mí):

Míriam vive con su padre, el rey Midas, en una vida llena de lujo, pero según ella sin amor. Un día Míriam y su padre discuten. Nunca llegamos a enterarnos de por qué (o al menos yo no lo recuerdo), pero Míriam grita que está harta y su padre le cruza la cara. Míriam se fuga de casa y se va a vivir con su madre, a la que no ve desde que era niña (y que cree que no la quiere porque nunca llamó ni le escribió cartas. Cosa que evidentemente no es cierta, porque todos hemos querido cortarnos las venas con El diario de Noah y sabemos que Correos nunca falla, sino que todo es culpa de padres controladores).
¿Oh? No, cielo, no ha llegado ninguna carta para ti.
Quizás mañana :D
Su madre y nuevo marido la acogen, pero esa noche se cuela un chico en el nuevo cuarto de Míriam y ella cree que es un ladrón y va a morir. Resulta ser su hermanastro Cristian, un adolescente problemático. La habitación en realidad es suya, pero su padre y la madre de Míriam son unos monstruos sin corazón y le relegan al sofá.

Míriam se hace amiga de una chica en el instituto y empieza a salir con el capitán del equipo de fútbol, cuyo padre es rico, pero no tanto como el de Míriam. Oh, ¿no os lo he contado? El barrio de mala muerte donde vive la madre de la protagonista se llama “Canwevol feral” (un nombre muy castizo. No, no me preguntéis, porque estoy igual de desconcertada que vosotros), resulta que tiene una parte para pobres y otra para ricos (Uhm, ¿Veronica Mars?), y el instituto está sacado de una de está películas norteamericanas con taquillas en los pasillos y fiestas en casa cuando no están los padres. En una de esas fiestas, Míriam se entera de que su novio sólo sale con ella por ser hija del rey Midas, y en realidad le ha puesto los cuernos con su única amiga. Míriam le destroza el coche con una barra de hierro ante la mirada atónita de los invitados. Yo tampoco sé de dónde diantres saca la barra.

A raíz de este ataque esquizoide, Míriam se hace amiga de las tres macarras del instituto, chantajea a su ex para que espíe a su hermanastro, y su antigua amiga la apaliza en mitad de la cafetería mientras todos sus compañeros miran interesados. Acaba descubriendo que sus amigas y su hermanastro están metidos en peleas con apuestas y que deben una millonada, así que se infiltra  en el almacén número seis para apostar con el dinero de su padre y conseguir saldar las deudas de esta gente.

Supuestamente el almacén es un hervidero de actividades delictivas, tipo apuestas, drogas, contrabando, peleas y prostitución, y si me hubieran dicho sólo eso y me hubieran dado la portada  tengo muy claro por cuál de estas opciones habría apostado yo (see what i did there? :D). La cuestión es que Míriam conoce también a otra chica de allí, metida en peleas, y también quiere salvarla.

Amores que matan.
En determinado momento, Míriam y su hermanastro se apalizan mutuamente en el baño de chicas de este pintoresco lugar (ella, de hecho, está a un tris de estrangularle). A continuación acaban a punto de besarse.

Una de las amigas de Míriam está muy cerca de morir en una de las peleas, que por lo visto son bastante chungas de Chungolandia, pero luego la gente va al instituto hecha unos zorros y nadie se mosquea al respecto. De hecho, la mayoría de los luchadores son guapísimos y no entiendo cómo es posible siquiera que no tengan la nariz retorcida después de habérsela roto tantas veces, y me pregunto qué hacen para disimular todos los dientes que tendrían que faltarles. Es más, con las lesiones que tendrían que sacar de las peleas es un milagro que puedan luchar más de una vez cada tres meses. En fin. A todo esto, Míriam y el hermanastro empiezan a salir, las apuestas van viento en popa y son todos muy amigos.

El último día resulta que les pillan. Le pegan un tiro al hermanastro y aparece la mala malísima de la película: una mujer con la cara quemada que amenaza con matarlos a todos. Míriam le pide a su padre el dinero. Este, como es el tío Gilito, se resiste un poco, pero finalmente Míriam le convence disparándose en un hombro y todos se salvan. A cambio, Míriam vuelve a vivir con su padre, pero ella y el hermanastro se prometen esperarse y amor eterno y todas estas pamplinas.

Espero que ahora entendáis un poco mejor cómo me siento (no sé ni por dónde empezar a señalar incoherencias). En la sección de ejemplos del final me voy a poner las botas.

Los diálogos en general son planos y no están muy bien construidos, y los personajes tampoco tienen voces especialmente reconocibles. Sin embargo, hay una transcripción de una conversación de Messenger que está muy lograda y que cuenta bastantes cosas subtext (es entre el hermanastro y una chica que intenta tontear con él).

Los personajes tienen objetivos muy planos, todos conscientes y bastante evidentes, y el cambio que se da en la protagonista es más bien típico (deja de ser tan egoísta y se sacrifica por amor).

Por otro lado, la prosa tiene muchos fallos. La autora ya me había avisado que los de la editorial habían sido un desastre y no habían pasado el corrector, pero creo recordar que además de faltas de ortografía por todas partes, también hay bastantes fallos de puntuación y de referente, y párrafos mal divididos. Además hay mucho resumen narrativo, y el texto es muy plano. ¿Y selección de elementos? ¿Qué es eso?

En fin, esto me está quedando eterno y me hastía, así que pasamos ya a la parte de las risas.


-Intruso
La escena en la que el hermanastro se cuela por la ventana durante la primera noche de Míriam en la casa de su madre es delirantemente divertida. No voy a comentar todos los fallos, porque entonces va a haber más texto entre paréntesis que escrito por la autora. Sólo me voy a detener en lo que me haga más gracia.

La ventana se había atascado y el individuo trataba de subirla pero, al no poder, se dio por
vencido y el ruido cesó. Intenté tranquilizarme, razonar con la cabeza (¿razonar con la cabeza? Innovador) y no por impulsos como de costumbre, ¿qué estaba sucediendo? Otro ruido me atravesó los tímpanos (me sangraron las orejas y puse las sábanas perdidas) y acabé por perder la calma. Era un ladrón que quería entrar a robar y si me encontraba allí me mataría (ladrón, no asesino), debía llamar a la policía antes de que entrara (pues impide que entre, criatura. Se supone que la ventana está atascada, tienes las de ganar, so merluza. O sal corriendo y atranca la puerta. Y ya que estás, despierta a tus padres para que mientras llamen a la policía. Las posibilidades son infinitas).

Intenté mover las piernas pero éstas no respondían, estaban paralizadas (las piernas, el resto del cuerpo no. Es que son muy sensibles) por el miedo. Nunca había pasado por una experiencia como aquella, era lo único que me gustaba de la burbuja, te sentías segura y protegida.

Notaba como la sangre se disponía a reventarme los vasos sanguíneos de las manos (qué sangre tan violenta. ¿Seguro que no es ella la que te quiere matar?), los latidos eran tales que tuve que cerrar los puños con la intención de mantener la sangre dentro (eh… Perdona, ¿qué? XDDD Así que contienes la sangre en tu cuerpo a voluntad, apretando los puños. Para ti ir a donar sangre debe de ser un despropósito :D), pero mi cuerpo sufría convulsiones (hola, epilepsia. ¿Qué tal son las vistas desde la Torre Eiffel?) a causa del miedo, no controlaba mis propios músculos (las piernas no se mueven. Ahora, el resto del cuerpo está bailando reggaeton) . La sombra regresó (¿se había ido?), proyectándose en el blanco de la pared, y el ruido se apropió del cuarto (aquí todo el mundo se apropia del cuarto. Pobre hermanastro). Mi respiración cesó por un momento al intentar hacer menos ruido por miedo a ser descubierta, pero tuve que volver a respirar (oh, vamos, no lo digas como si no tuvieras elección :D). La ventana chirrió al ceder y permitió que se introdujese una pierna por ella. Al ver un brazo mi cuerpo se movió repentinamente, lanzándose al suelo y rodando hasta esconderse bajo la cama (me ha quedado claro, tu cuerpo tiene voluntad propia y está en la adolescencia, porque hace lo que le da la gana, baila reggaeton y pasa de lo que le mandas). Me tapé la boca para ensordecer el ruido de mi escandalosa respiración (ehm. Hola, hiperventilación) y permanecí muy quieta.

El chico entra en la habitación y se le caen las llaves junto a la cama. Cuando se agacha a recogerlas pasa esto:

Una mano apareció frente a mi cara, intenté acercarle las llaves para que pudiera encontrarlas sin mirar bajo la cama pero fue en vano, unos ojos azules quedaron a la par con los míos y me sostuvo la mirada. Me quede sin respiración y una gota de sudor rodó por mi frente y mi mejilla hasta impactar en el suelo. Fue tal el silencio que se formó que pude escuchar el momento exacto del encontronazo entre el suelo y esa gota huidiza.

XDDD

Hola, Clark Kent :D

De hecho, ya que hablamos del cuerpo con voluntad propia, dejadme comentaros que al final de la novela Míriam se dispara en un hombro y acaba en el hospital.

—Necesito verle —no podía pensar en nada más que no fuese en verle—, ¿dónde está?

—Acaba de salir de quirófano, todavía no ha despertado.

Mi mente todavía estaba procesando toda la información cuando mi cuerpo por si solo empezó a arrancarse los tubos a toda prisa, tenía que ir a verle, necesitaba estar ahí cuando despertase.


-Instituto estadounidense
La protagonista dice que su nuevo instituto “no era gran cosa” porque no había piscina ni equipo de waterpolo, pero luego tienen equipo de fútbol y baloncesto y hay incluso temporadas de partidos contra otros colegios y todo. 


En cuanto entré por la puerta supe que todos los institutos eran iguales estuvieras donde estuvieses. Los alumnos hablando por los pasillos, gritando y obstruyendo el camino hacia clase. Estaba el grupo de las chicas guapas, las feas, las deportistas, los guapos del equipo de fútbol, los altos de baloncesto y los esnobs fuera del círculo de los populares. Las ratas de biblioteca, los freaks de los videojuegos y los jóvenes con tendencias suicidas. Las diferencias eran obvias, allí el dinero no sobraba por lo cual el aparcamiento escaseaba de descapotables, volvos y mercedes.

Dejando de lado este fiel reflejo de los clichés norteamericanos...  ¿Os habéis fijado en que este instituto de tres al cuarto tenía aparcamiento?


-El mundo me traiciona
El novio de Míriam la engaña con otra (la mejor amiga de Míriam, para más señas) y en una fiesta nuestra trágica protagonista descubre que el muchacho sólo la está utilizando para que su padre le compre caprichos caros. Así que ella la emprende con el coche de él: 

Shi esh una fiesshhhta.
Vencida me recliné sobre el capó y apoyé la frente en él para enfriarme la cabeza, era esencial que despejara la mente y ahuyentase todas aquellas malas ideas que me tentaban a recaer en errores del pasado. Mis manos apoyadas en el color plateado de aquel coche tan nuevo y valioso, caro e importante para la vida social de un chico popular…

La alarma resonó por todo el vecindario y todos los muchachos de la casa se asomaron a ver lo que ocurría. Una chica de vestido negro y empapada por la lluvia se hallaba sosteniendo una vara de hierro en mitad de la calle. Su cabello, completamente alborotado, se le adhería al rostro, su maquillaje se había corrido y su bolso yacía en el suelo (y de pronto te ves desde su perspectiva porque… ¿?).

—¡¿Te gusta este coche?! —grité con todas mis fuerzas en dirección a aquella ventana iluminada (¿Cuál de todas? Imagino que no estaría toda la casa a oscuras. También imagino que habría más de una ventana).

Todos los jóvenes murmuraban y se miraban los unos a los otros, nadie entendía lo que hacía,
finalmente, la ventana de la salita se abrió y el farsante se asomó.

—¡¿Pero se puede saber qué haces, Míriam?!

—¡Algo que tendría que haber hecho hace mucho tiempo, recuperar todo lo que es mío! (ahmm… ¿En tu pasado tenías un coche roto?)—le contesté sonriendo y seguidamente le propiné un segundo mamporro al parabrisas del Audi.

—¡Estate quieta! ¡¿Estás loca?! (Astuta observación)

¿Loca? Puede que realmente lo estuviera, puede que no hubiese cura para mí, pero no dejaría que nadie más se riera de mí en mi propia cara nunca más (Tranquila. Seguro que rompiendo un coche ajeno bajo la lluvia, con el maquillaje corrido y una maldita vara de hierro, lo consigues).

—¡No dejaré que nadie me vuelva a utilizar nunca!

Un tercero, un cuarto y un quinto golpe aporrearon las puertas y el parachoques del coche
plateado.

—¡Te juro que como no pares llamaré a la poli! —me amenazó aquel gusano creyéndose la
máxima autoridad allí (No, de hecho le adjudica ese honor a la policía).

—¡Llámala, creo que tu padre estará orgulloso de ti! ¡Y si tienes algún tipo de problema con el
seguro del coche, no te cortes y llama a mi padre!

Me di media vuelta dispuesta a marcharme y reprimirme las ganas de estrujarle el pescuezo.

—Será guarra la tía…

—¡Eres un cabrón! —grité a la vez que me giraba de nuevo hacia el coche.

Lo había olvidado, no existe la marcha atrás (exacto. Son los padres)… Aferré la vara bien fuerte y con todas mis fuerzas la clavé en una de las fisuras más grandes del vidrio, atravesando así el parabrisas.

—Que te aproveche.

Agarré el bolso del suelo y me marché de aquel lugar que horas antes me había parecido un mundo extraordinario e, inexplicablemente, sentía que mi autoestima crecía por momentos. Mis oídos captaban unas escandalosas risas y burlas dirigidas al perdedor popular (cariño. No sé cómo decirte esto. Dudo mucho que se estén riendo de él) y aquello me hizo sentir mejor.

Míriam se nos deprime tras este suceso.

(…) mis lágrimas me inundaban los ojos y recorrían mi rostro como peregrinas en tierra santa, promulgando tristeza y desdicha.

XDDDD Me estoy muriendo yo sola.

¿Y esa comparación tan… peregrina? :D ¿De dónde diablos ha salido esto?

¿Había estado soñando? Me miré las heridas de las manos y suspiré, por supuesto que no lo había estado, la realidad siempre es dura de asumir, pero ya tenía la suficiente experiencia como para hacerlo al instante. Una chica como yo, llevando la tragedia siempre a cuestas durante toda la vida, ese era el destino que algún maldito dios había escrito para mí.

Por supuesto. No sabes cuánta lástima me inspiras.


(…) en realidad ya no me quedaba nada por lo que seguir viviendo, pero poder seguir adelante y no volver atrás era algo que siempre me daría fuerzas.

Pues nada, nada. Si no tienes motivos, ya sabes lo que toca :D Deja de apretar los puños y que la naturaleza siga su curso.


-Contra todo pronóstico, Míriam no es la más loca del instituto
 ¿Os acordáis de la amiga de la protagonista? ¿La que se lía con el novio de Míriam? Os la presento :D

—¿Quién te ha dado permiso para levantarte? —me preguntó Esther con una sonrisa malévola en sus labios—. Yo no, ¿verdad? ¡Pues no te levantes!

Aquella loca que días antes había considerado mi amiga me estaba propinando tales patadas en el estómago que pensaba que moriría, tenía que hacer algo o acabaría por desmayarme. Los golpes cesaron pero el dolor permanecía y yo me encontraba tirada en el suelo, tosiendo y agarrándome el abdomen con ambas manos.

—Eres una sucia embustera y por eso te mereces esto y más.

No sabía de qué me hablaba, aquello debía tratarse de un malentendido. ¿Por qué todos iban a por mí?

Me puse de cara contra el suelo y clavé las rodillas y la frente en este, intentaba levantarme pero los brazos me flaqueaban.

—¡Te he dicho que te quedes quieta! —me gritó a la vez que me atizaba una fuerte patada en el vientre que me dejó de cara al techo—. ¿Te crees que puedes ir por ahí diciendo lo que te apetezca sobre los demás y que luego puedes salirte de rositas? Lo llevas claro, niña.

Y mientras esto ocurre, la gente mirando. Sólo les falta calentar palomitas. 


-El almacén número seis
 Una de las amigas macarras le confiesa a Míriam que está endeudada hasta las cejas y bastante desesperada, y Míriam nos narra que la miré muy intensamente, demasiado incluso (Hasta me puso una orden de alejamiento :D).

Pero no queda ahí la cosa:

Sus ojos brillantes me alertaron de que probablemente se echaría a llorar en cuestión de segundos y la solté rápidamente, apartando la mirada. Me resultaban incómodas aquellas situaciones.

Espera, espera, espera. ¿Vas a llorar? Dios, qué asco. Quita, bicho.

Las malas hierbas aprueban.

Y continúa:


—Ahora te doy asco porque sabes que te voy a pedir dinero (Nop, es porque estás llorando. Pero gracias por participar)—sentenció con la cabeza gacha y avergonzada por sus debilidades.

—No es eso —no quería que pensara aquello porque no era cierto, ella no me daba asco, lo que sí merecía mi repugnancia era aquella pequeña ciudad de donde no salían más que delincuentes—. ¿Cuánto necesitas?

Me muero. De verdad XDDDD

En fin. Una vez llegan al almacén hay muchas escenas surrealistas. Os dejo un par de mi selección de favoritas:

—Esto es muy sencillo —el hombre hablaba con soltura y su tono de voz era agradable—. Yo le haré una ficha con todos sus datos personales y la archivaré en el sector cuatro para evitar que en un futuro, Dios no quiera, usted se niegue a pagarnos. Los trámites son sencillos, todo lo ganado o perdido se entregará en efectivo ya que no queremos suscitar sospechas con movimientos de grandes sumas de dinero entre cuentas falsas y demás. La apuesta mínima permitida es de doscientos euros y, por supuesto, no hay una máxima. En cuanto a los tantos por cientos de las apuestas es un poco más peculiar. Cuando se gana una apuesta obtienes el doble más el 50% de la apuesta más alta en contra de la propia. Y cuando se pierde debes el 75% de la media de las apuestas ganadoras más el doble de la propia. ¿Tiene alguna duda?

Sí, tengo una duda. WTF?

Míriam se cae al suelo en determinado momento y una chica la ayuda a ponerse en pie. Hace este comentario:

—Deberías andar con más cuidado, esta gente no tendrá remordimientos por pasarte por encima unas cuantas veces.

¿Disculpa? XD La gente ve a alguien en el suelo y, qué diablos, podría rodearla pero soy chungolandés de nacimiento.

No es por nada, pero así ha muerto gente.


-Dudas razonables
Como ya sabemos, Míriam manda a su ex a espiar a Cristian. En determinado momento se le presenta la posibilidad de fisgonear las conversaciones de Messenger de su hermanastro y tiene las siguientes dudas existenciales:

(…) ¿estaba bien hacer lo que mi mente planeaba hacer? Aquello era invadir la vida privada de una persona y —aunque aquella persona fuese estúpida— nadie se merecía ser atropellado de
aquella manera.
 
Pero, criatura, si ya sigues todos sus movimientos. ¿A estas alturas te entran estas dudas?

Más adelante decide que no pasa nada por curiosear un poco y lo remata con esto:


(…) si uno no sabe que ha sido violado no le duele.

Nada de lo que yo pueda decir superará jamás la frase original. Así que sin comentarios.


-Descripciones varias
Pensativo vagó por el horizonte y su dedo índice se posó en sus sensuales labios, hasta cuando se concentraba se veía sexy.

Esto lo dice del hermano de una amiga (aparentemente, de nombre Pensativo). Lo único que puedo decir al respecto es que yo también quiero aprender a vagar por el horizonte.

En el cielo la luna llena resplandecía como una gran estrella (FAIL). Es bonita… la luna siempre se muestra perfecta ante los ojos de las personas (¿Ah, sí? Primera noticia. ¿Y se muestra, además? Qué presumida). El por qué… pues no lo sé ¿Qué tiene de especial? No irradia luz propia, solo refleja la del sol, y su cara oculta está plagada de cráteres… (ah… No sólo la oculta. Toda ella tiene cráteres, niña que estudia bachillerato). Una horrible segunda cara que no muestra nunca, pero aun sabiéndolo me sigue pareciendo preciosa.


Por Dios, que alguien golpee a esta cría con un libro de Conocimiento del Medio en la cabeza. O con algo más contundente, porque a continuación compara su relación de amor-odio con la luna con lo que hay entre ella y su hermanastro.


Tengo bastante más material en los marcadores de mi Kindle, pero esta entrada ya se está haciendo eterna, así que lo vamos a dejar aquí. Francamente, ha habido momentos en la novela en los que he llorado de risa, así que si queréis conseguirla igual pasáis una tarde entretenida. Eso sí, es larga (o a mí por lo menos se me ha hecho eterna). Bajo vuestra responsabilidad.

No os quiere,

Z.

16 comentarios :

  1. si uno no sabe que ha sido violado no le duele.

    XDDDDDDDDD
    Mi padre está pasando de mi como de la mierda y eso que me estoy riendo como una loca, creo que me voy a ir con mi madre, mi hermanastro buenorro y a apostar ilegalmente.
    En serio ,pensé que no podrías superar el momento de la portada pero lo ha superado con creces, y dios mio, cómo no te has sacado los ojos? Lo siento por la autora, de verdad, porque es como... bueno, una historia de uando era joven, una anécdota bonita para los hijos o algo. De verdad que lo siento pero es que lo único que le veo es lo de los ataques de risa leyéndolo. Y creo que lanzaría el libro por la ventana.
    En fin, me ha entretenido mucho la entrada pero bueno, no creo que mueva un dedo por leer el libro precisamente.
    ¡Un besín!

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  2. La autora es una criatura encantadora y me ha escrito para decirme que se ha reído mucho con la entrada. Francamente, estoy incluso un poco decepcionada. A mí es que si no es odio...

    Pero vaya, me alegro de que te hayas reído tanto XD

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  3. Me meo, ha sido una risa tras otra, sin duda una de las mejores reseñas vuestras que he leído.
    Un abrazo :D

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  4. Sé que el comentario no es nada largo, pero si lo hiciera más extenso pensaríais que me gustáis, y no es verdad xDDD

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  5. ¿No debería ser la duodécima entrega de los innombrables en lugar de la undécima? La última vez también pusísteis un once.

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  6. ¡Zarza no sabe contaar! ¡Zarza no sabe contaar! :D

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  7. "Si uno no sabe que ha sido violado no le duele."
    Esa frase es que me ha matado, no tengo palabras xD
    Me he reído mucho con esta reseña, la autora ha sido muy valiente por pediros una correción porque vaya tela.
    No creo que lea le libro porque ya de por sí la sinopsis no me llama absolutamente nada y leyendo vuestra reseña tengo de sobra.

    ¡Saludos!

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  8. Yo ya digo, y sin ánimo de ofender a la autora de esta obra, que de verla en las librerías saldría corriendo y no pararía hasta oír a la gente hablando en alemán. Solo por la portada. Por Dios, vaya cosa más choni y fea, de verdad. O_O

    ¿Soy la única que supo al leer la portada que Miriam y el hermanastro acabarían liados? De verdad, lo tuve clarísimo.

    ¿Soy la única también en ver ciertas similitudes entre este libro y A tres metros sobre el cielo, o es que los estereotipos nos invade? (Chica pija que conoce a chico peligroso del cual se acaba quedando pillada, situaciones peligrosas, peleas... Me suena a A tres metros sobre el cielo, lo digo de verdad).

    Atte, E.

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  9. Oh. Pues mira, sí, es la entrega número 12 de los innombrables. Qué mal estoy. Ahora lo corrijo.

    Ortiga, como no sé contar, igual te intento dejar tuerta con un cuchara y acabo sacándote los dos ojos en vez de uno :D Que tampoco es que vayas a notar mucha la diferencia, mi querido topo, but there's that e.e

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  10. Por cierto, E., sí que se da cierto aire, pero sobre todo yo a esta novela lo que le veo es la poderosa influencia de Los Serrano y el encanto de las relaciones pseudo incestuosas XD

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    1. Es verdad, jajaja. No había caído en ello, tienes razón. Hay lío entre los hermanastros de por medio, aunque ellos, consanguíneamente hablando, dos no tengan nada que ver.

      Los clichés nos invaden, Zarza. Lo que yo decía.

      Atte, E.

      Pd: ¿os habéis metido en la web? Yo lo hice por curiosidad y aburrimiento y es verdad lo que dice Cayetana; hay segunda parte, sobre la cual puedo imaginarme cosas...

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  11. Hola!
    Genial crítica jaajjaa.
    La portada en sí ya me parece de lo más choni, y por lo que veo, los personajes de la portada no tienen nada que ver con los del libro...
    Oí por ahí que tendría segunda parte, a ver si mejora un poco. XD
    Besos!
    Cayetana

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  12. Lo peor del libro es la portada sin lugar a dudas, porque parece que, quieras o no, al menos te echas una risa al leer la novela. Además, parece que la autora tiene sentido del humor y quiero creer que ella misma se reía mientras escribía xD La frase de la violación es la mejor. No hay discusión posible. Parece que gana por unanimidad.

    En serio, la editorial tiene que despedir, si todavía no lo ha hecho, a quien hizo semejante aberración como portada.

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  13. ¡Qué fuerte! ¡Yo tengo una escena pendiente para el inicio de un libro de una chica va hacia un coche lo destroza con un hacha y luego lo quema! Bueno, la protagonista de este libro usa una barra de hierro y no lo quema, pero vamos, básicamente me ha recordado a mi escena y me ha hecho gracia xD
    En cuanto al libro, yo con todos mis respetos diré que con semejante portada evitaría hasta pasar por delante, qué cosa más horrenda, no hay novela que se merezca una portada así, en serio, lo siento mucho por la autora.

    He leído por ahí arriba que la editorial tiene que despedir a quien ha hecho esa portada. Estoy de acuerdo. Aunque teniendo en cuenta que es una editorial que ha permitido publicar una novela sin corregirla.... En fin, eso ya dice mucho de la editorial.

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  14. Intentare violar a alguien sin que lo sepa :)

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  15. Ahm... ¿Deberíamos preocuparnos? ¿Ir marcando el 112? :O

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