Donde la literatura y la maldad se toman un té

jueves, 26 de noviembre de 2015

Bittersweet, de Melanie Rostock

Título. Bittersweet
Autora: Melanie Rostock
«Bambi sabe lo que es ser diferente [Zarza: perdió a su madre cuando era muy pe... digoo], hasta su nombre lo es [Zarza: no, no es diferente, es exactamente igual al de un ciervo de Disney], sabe lo que es sentirse despreciada cada día por sus compañeros de clase [Zarza: all of the other reindeer... ah, no, espera, que hablamos de ciervos] y no poder hacer nada para cambiarlo.
La escritura le da el aliento que necesita para seguir adelante, la certeza de que es buena en algo. Y en este escenario aparece Liam, un chico de barrio que conoce en un taller de escritura. Liam no sabe lo que es tener una familia normal, un padre que no beba y maltrate, o una madre que no tome pastillas para protegerse de lo que la rodea. Bambi y Liam comparten lo que les salva de caer al vacío y eso los une, aunque ella sea una niña bien del centro y él un macarra malhablado del extrarradio. Pero cuando se trata de amor, pertenecer a mundos opuestos a veces es un obstáculo insuperable [Zarza: no, seamos realistas, el único obstáculo insuperable es el nombre de ella]

Menuda. Paletada.

A Dios gracias que no me leí la sinopsis antes de leerme las primeras páginas de la novela, porque dudo que hubiera sido capaz soportarlo de haber invertido el orden [¡el orden de los factores sí que altera el producto después de todo! :D].

¡Pá-jro!
Bueno, pues esta recomendación nos llegó de la mano de un alma tímida y anónima. Y no voy a mentiros: no me he leído el libro completo ni pienso hacerlo. He encontrado las primeras páginas en internet y en eso me voy a quedar. En todo caso, teniendo en cuenta lo insoportablemente típica que es la sinopsis [Zarza: bueno, lo de Bambi tienes que reconocer que es original. Sólo lo había visto en otra sinopsis antes] (además de desvelarte de palabra la poca intención comunicativa subyacente a la historia), coincidiréis conmigo en que realmente no necesito el resto del texto para saber cómo sigue la cosa.

En fin, pues tenemos a una niña a la que la escritura le echa el aliento, y que se enamora de un macarra con mucho drama al que también la literatura le respira en la cara. Una Wannabe como tantas otras, vamos.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Sebastián, el discípulo de Satán

Sé que muchos de vosotros le habéis echado un vistazo a las primeras páginas de la novela de aquella criatura que quería nuestro mecenazgo. Los que lo hayáis hecho, sabéis que no hay mucho que yo pueda decir para mejorar lo que ya está escrito por la propia autora.

Y sin embargo aquí estoy, cosas de la vida. No me voy a molestar en corregir referentes, ni erratas ni
nada. Yo vengo a reírme.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Posdata: Te quiero (2)

Así que yo abro el correo y me encuentro con el siguiente email:

«Muy buenas,

Soy una joven de 22 años que acaba de lanzarse a un proyecto de crowdfunding literario. A través de este proyecto pretendo publicar la que sería mi primera novela, pero para ello necesito el apoyo de cuantas más personas mejor.

Quisiera preguntar si sería posible crear algún tipo de reseña o entrada con mi libro. Puesto que el asunto del crowdfuniding es algo complejo, te adjunto el link donde aparece todo bien detallado junto a mi vídeo promocional: http://libros.com/crowdfunding/prevision-24h/ Si además de la reseña quieres contribuir en el proyecto, comentarte que la aportación más pequeña es de solo 6€ y que me supondría una gran ayuda.

Muchas gracias,

Ainoa»


Hola, hierbajos, vengo hoy a seguir hablándoos de mecenazgos. Para los que estéis perdidos y os falte contexto, podéis pasaros por la anterior entrada que publiqué sobre este tema.

Bien, pues esto es lo que yo llamo un «email tipo»: un texto completamente blanco e impersonal que redactas con la intención de poder reutilizarlo el mayor número de veces posible. Si os fijáis, no hay ni una sola referencia al destinatario (ni general ni específica) lo cual hace de este email un candidato perfecto al copypaste.

Si tu intención es llegar al mayor número de personas con el menor esfuerzo posible (y probablemente tal era el objetivo de esta persona) este es tu email. No obstante, algo falla… Mi sentido arácnido se ha puesto como loco. Puede que sea porque, claro, me están pidiendo dinero, pero ¿por qué iba yo a querer dárselo?

Este email es una carta de presentación, hierbajos. Si alguna vez tenéis que mandar un email con un objetivo de este estilo, os recomiendo muy mucho no olvidar que las primeras impresiones son importantes.

Imaginaos el siguiente escenario: vais paseando por la calle y veis, pegado en una farola, un cartel que dice «Dame dinero para publicar mi libro. Entra en esta página web donde te explico por qué esta es una idea chachipiruli». ¿Os llevaríais el flequito? Peor aún, imaginad que alguien os ha metido el papel directamente en vuestro buzón de casa: personalmente, yo lo tiraría a la basura sin pensármelo dos veces, sin remordimientos.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Posdata: Te quiero

Buenas, buenas, hierbajos.

¿Sabíais que hay gente que nos escribe al email del blog pidiéndonos mecenazgo? Pues sí, hay gente atrevida de esa. Y no nos malinterpretéis: no nos quejamos [Zarza: en realidad sí lo hacemos]. Si alguien nos llega con una idea interesante, siempre es un placer echar un mano [todo el mundo sabe que nuestro objetivo es la dominación mundial, así que cuando llegue el momento podremos obligar por ley a todo el mundo a comprar los libros que a nosotras nos dé la gana, muajaja].

No obstante, queridos hierbajos, me veo en la obligación de advertiros: uno tiene que saber dónde se está metiendo. No deberíais contentaros con los emails publicitarios indiscriminados [aka spam], porque puede que os estéis metiendo en un Jardín. Y ya sabéis, confío, que a las Malas Hierbas nos encanta aceptar propuestas de todo tipo.

Hay gente que parece tener la peregrina idea de entrar en internet y ponerse en contacto con un puñado de blogs escogidos a la buena de Dios, sin haberse molestado ya no en investigarlos adecuadamente, sino siquiera en leerse alguna entrada que tengan publicada para ver cómo anda el percal [cierto es que la mayoría de blogs son todos muy parecidos y felices, pero de vez en cuando te encuentras con furcias como nosotras: es mejor no arriesgarse, ¿no creéis?]. Por lo menos esa es la impresión que me dan algunos de los emails que nos llegan al correo. Como la última persona que nos ha escrito: una inocente muchachuela que, para autopublicar su primera novela, ha decidido iniciar su propia campaña de crowdfunding [¡¿que no me publicas?!, ¡pues me publico yo sola!].

Todo el mundo se cuela alguna vez :D
El caso es que esta pobre alma cándida no tiene la culpa, en realidad, pero las Malas Hierbas hemos decidido que va siendo hora de que digamos un par de cosas sobre mecenazgos y otras cuestiones. Esta chica ha tenido sencillamente la mala suerte de ser el último ejemplo de torpeza que nos ha llegado, y como tal vamos a usarla.

Vayamos a lo básico: ¿para qué te sirve un mecenas? Es una figura que debe encontrarse en posesión de los medios sociales o económicos necesarios para resultarte beneficioso en tus objetivos. Hoy en día, con esto de internet y lo chapucero que se ha vuelto el mundo en general, la verdad es que la figura del mecenas se ha degradado un tanto: la gente pide ayuda a cualquieras. Pero también es cierto que eso no quita para que las Malas Hierbas sintamos muy halagado nuestro inmenso ego cuando encontramos en el buzón un email pidiéndonos ayuda. ¿Qué puedo decir? Somos unas narcisistas redomadas: cualquier excusa es buena para alimentar nuestro ya bien nutrido autoconcepto.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Scarlet, de Marissa Meyer

Título: Scarlet
Autora: Marissa Meyer
«Hace dos semanas la abuela de Scarlet desapareció sin dejar rastro. Ella sospecha que la han secuestrado, así que cuando la policía renuncia repentinamente a seguir con la investigación, toma la decisión de continuar la búsqueda por su cuenta, aunque esto implique introducirse en los bajos fondos de su ciudad... Allí tropieza con Wolf, un feroz luchador callejero que quiere ponerle las cosas difíciles. Pero Scarlet no es el tipo de chica que se amedrenta ante un matón, por muy atractivo que sea, así que, cuando se da cuenta de que él puede ser la única conexión con los secuestradores de su abuela, no dudará en pedirle ayuda. Juntos deberán sumergirse en el oscuro y peligroso mundo de la mafia. Y descubrirán que su historia está irrevocablemente unida a la de una cyborg, llamada Cinder, que se encuentra en busca y captura en todo el planeta.»

A mí se me había pedido que criticase Fairest, precuela de la saga Crónicas lunares, a la cual pertenece este libro del que vengo a hablaros hoy. Fairest, sin embargo, parece ser que no está traducido al español, así que… pasanding, francamente. Lo siento por Cyn, que fue quien me pidió aquella lectura, pero (por si le sirve de consuelo) le dedico esta crítica.

Bueno, pues uno se lee esta sinopsis y ya sabe perfectamente a qué atenerse: «Pero Scarlet no es el tipo de chica que se amedrenta ante un matón, por muy atractivo que este sea […]». Seh, otra paletada para el carro. Personalmente, los «chicos malos» de la película suelen hacerme mucha gracia (entre otras cosas porque suelen ser de los pocos que tienen algo de profundidad a nivel narrativo); pero ya los han usado hasta la saciedad, siempre son IDÉNTICOS, y la sobresaturación también cansa. La gente no parece entender que los estereotipos no tienen interés narrativo. Pero nada, tirando, señores.

Me encanta la cara de la niña. ¿A vosotros no?
Así que, como ya ha quedado dicho, esta historia promete ser un chanchullo amoroso entre Scarlet y el «muy atractivo» Lobo. Y lo cumple, por supuesto. Sin embargo, no deja de llamarme la atención el hecho de que, pese a que la mitad de la novela cuenta la continuación de la historia de Cinder, en la sinopsis se haga referencia sólo a la historia de Scarlet: por si a alguien le cabía aún alguna duda (¡confío en que no!) sobre el valor casi exclusivamente comercial que tiene esta historia.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Yo también quiero ser escritor (10)

Estoy más dormida que despierta en estos momentos, pero por desgracia no son todavía ni las diez de la noche y, como que me da reparo irme a la cama con las gallinas, que una ya tiene una edad… En fin, que vamos a ver qué sale de aquí.

Vengo hoy con la que, en principio, será la penúltima entrada que le dedique a temas de ortografía en esta sección. Sí: a menos que alguien me pida que hable de algún signo de puntuación que no se haya tratado ya, sólo pienso escribir una entrada más aparte de esta. Después ya serán otros temas.

Me alegro de que hayamos podido tener esta charla [:D].


Así que... ¿tú también quieres ser escritor?

Pues sigue leyendo.
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