Donde la literatura y la maldad se toman un té

miércoles, 25 de mayo de 2016

No leáis esta entrada

Es posible que tenga un ínfimo, desdeñable problema con la psicología inversa. El hecho de que estéis leyendo esto quiere decir que no soy la única.

En fin, claramente lo vuestro es peor. Después de todo, sois vosotros los que estáis tratando aquí con malas hierbas, aka arpías cancerígenas, aka otras cosas bonitas que nos han llamado y que ahora no recuerdo. Yo en vuestro caso me lo haría mirar: no tengo claro si tenéis un trastorno adolescente de rebeldía mórbidamente obeso o un espíritu de supervivencia muy flaco.

Esto me hace replantearme seriamente el mensaje que os hemos puesto sobre la caja de comentarios. Nota mental: hablar con las demás malas hierbas del jardín sobre fórmulas más efectivas para lidiar con nuestros lectores.

Pero hablemos de otra cosa entre que sacamos adelante el siguiente evento. Ortiga me sugiere compartir con vosotros algunas anécdotas de infancia de las malas hierbas :D

Podría hablaros de tantas cosas... De aquella vez que hice llorar (¡y suplicar!) a una niña de mi clase a base de hacerle preguntas existenciales durante diez minutos, por ejemplo.

O de que Cardo de niña se dedicaba a diagnosticar a los críos oligofrénicos de su clase y a hablar muy seriamente del tema con su profesora.

Hablando de Cardo, deberíais saber que mentía como si no hubiera mañana cada vez que alguien le preguntaba qué tal había ido su día en el colegio. Así que si habéis estado tomando nota de sus entradas sobre medicina... quizás no deberíais haberlo hecho.

Dun dun duuuun.


Pero creo que hoy voy a hablaros de Ortiga. No sé cómo deciros lo siguiente, porque rima con el nombre de nuestra querida mala hierba y parece el título de un poema infantil, pero qué se le va a hacer. Tirita fuera a la de un, dos, tres...

Ortiga tiene fobia a las hormigas. Y además no funciona muy bien bajo presión.

Una vez, de cría, le estaba trepando uno de estos bichos por el hombro y Ortiga entró en pánico, porque pensaba que se le iba a colar debajo de la manga de la camiseta y no sabía cómo quitársela de encima porque no se atrevía a tocarla.

Así que se la comió.

Y fueron felices como regalices [la hormiga no, porque estaba muerta. Ortiga tampoco, porque tener un bicho que te da miedo en la boca demuestra unas habilidades muy deficientes de resolución de problemas y un odio profundo y soterrado hacia uno mismo. La única persona feliz de esta anécdota soy yo, que me río como una desquiciada cada vez que me la cuentan]. Fin.

Y hasta aquí la entrada de hoy. Personalmente me dan bastante igual las hormigas, pero tengo que admitir que siempre me ha ido más el estilo de vida de las cigarras :D

No os quiere,

Z.

P.S.: Ortiga quiere que os comunique que hay un término nuevo en el glosario que ha surgido a raíz de una película de miedo. No sé si habéis oído hablar de The witch, pero yo llevaba un tiempo queriendo verla y Ortiga se me ha adelantado. Me atraía del trailer lo creepy que era todo: la religión represiva y puritana, la oscuridad del bosque, los juegos infantiles y las oraciones, y el papel que juegan los animales, entre otras cosas. Bueno, pues aparentemente es una gran decepción: se trata de una de esas películas que son tan sutiles como una bomba nuclear. Ortiga os anima a todos a verla por su final apoteósico. Cree además que todos disfrutaréis enormemente las apariciones estelares de cierto conejo en la película (por lo visto siempre va acompañado de música acusadora o.o).

8 comentarios :

  1. Soy una de esas personas con problemas en cuanto a la psicología inversa; cuánto más me dicen que no haga algo, más ganas de hacero tengo.

    Habría molado ser vuestra compañera de clase, aunque seguramente viviría con el miedo a ser diagnosticada de oligofrenia.

    Por cierto, Ortiga, no estás sola en el mundo, mi hermana de pequeña también comió alguna que otra hormiga.

    Ha sido interesante esta entrada, está bien conocer vuestras maldades y traumas infantiles.

    ¡Saludos!

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  2. Adoro escribir un comentario desde el móvil, que se me vaya la página y luego, al volver atrás el comentario haya desaparecido. ¬¬

    Bueno, a lo que íbamos. Malditas seáis, estoy en la sala de estudio de mi facultad riéndome por culpa vuestra ¬_¬ Menos mal que hay poca gente. Eso de arpías cancerígenas más que ofender hace gracia y todo.

    Ya apuntabais maneras tanto Cardo como tú como Malas Hierbas, y ella además como médica. Lo de hacer llorar a una niña de clase con preguntas existenciales es brutal.

    Lo de Ortiga por un lado me hace mucha gracia y por la otra me da asco por lo de comerse la hormiga. A mí también me dan un poco igual. No es que sea fan suya, pero tampoco las odio o me dan asco, como las cucarachas. Creo que el hecho de que cuando fui a matricularme para primero me trepara una por el pie mientras estaba en un bar con mi madre tiene algo que ver. Nota: el bar no era un cuchitril, estaba bastante limpio. El problema es que se ve que en esta zona de la ciudad abundan las cucarachas en verano.

    Carol

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  3. Zarza, te dicen que tus historias son aburridas y te haces una entrada de estas, que tienes? 10 años? xD

    Este jardín ya no es lo que era :( cuando van a volver las entradas con contenido interesante?

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  4. Qué puedo decir, me mantengo joven, pero no tanto :D

    Pero nop, lo que tengo es un concepto muy claro: las malas hierbas no estamos aquí para entretenerte. Sorpresa.

    Lo sé, lo sé. Desgarrador.

    https://66.media.tumblr.com/3165ed53caff5b7704b7dd3890a63a1e/tumblr_njgqbyEPlK1tq4of6o1_500.gif

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  5. Visto lo visto...
    Zarza, ni se te ocurra hacer las jornadas Rowling, ¿eh? ¡Ni se te ocurra! Y mucho menos hacer una crítica de esos bodrios que llamáis "olvidados". ¡Cualquier cosa menos esa!e.e

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  6. Ay, me han hecho acordar a cuando se me metió una abeja por abajo de la camiseta y me picó. A la altura del esternón. Creo que tenía siete años, no más de eso. Lloré tanto del susto o del dolor, no recuerdo mucho, que empecé a hiperventilar y no podía hablar para explicarle a mi vieja lo que me pasaba. Desesperante. Así que creo que Ortiga hizo bien en comerse la hormiga (otra rima). En mi caso hubiese sido peor, pero bueno.
    Yo me río igual con todas las publicaciones del blog, sean de quien sean. No hagan caso de los haters y si necesitan descansar, descansen. Si quieren traer eventos, que los traiga quien sea. Y soy un desastre con la psicología inversa, pero "no hagan más Innombrables", ¿eh?
    Sí, soy de lo peor, que hasta lo marco entre comillas. Me voy a comer abejas, nomás.
    ¡Saludos!

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  7. Yo tengo muchísimas ganas de ver "La bruja" y no hacen más que decirme que es una mierda :________( LLORO.
    Algún día podríais hacer una entrada de cómo usar la psicología inversa para enganchar al lector o algo así, o ejemplos interesantes de psicología inversa en la literatura que conozcáis. Estaría genial.

    :-)

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  8. "Así que se la comió." Estaba bebiendo agua y casi muero al atragantarme. Jajajaja

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