Donde la literatura y la maldad se toman un té

viernes, 10 de junio de 2016

El Hardin de las Malas Hierbas, After, Capítulo 4

Y... sí, seguimos con los fanfics AU en el Jardín.

En este caso, para aquellos de vosotros que tengáis el cerebro calcinado por los exámenes, me molestaré en aclarar que se trata de un self insert de After.

No voy a mentiros. Ha sido horrible.



Reescribir esto se ha convertido en una hazaña, así que como tenga que lidiar con algún fan indignado, voy a reunirme con esa persona y a hacerle morder un bordillo mientras le piso la cabeza.

Una vez aclarado esto, tengo que decir que el principal problema de este self insert es que la protagonista no podía ser más diferente a mí, y eso me ha obligado a reinventar muchas escenas. Como digo, toda una proeza, porque no tengo ni idea de cómo reaccionarían el resto de personajes y me da tantísimo igual que tampoco he puesto muchas ganas en averiguarlo.

No había leído After y me admira la alta población de zumbados en esta historia. Así como las ingentes cantidades de recieved text, explicaciones, etc. No he corregido nada de eso, porque mi intención era ser todo lo vaga posible y reaprovechar la mayor cantidad de texto original. Era una esperanza relativamente vana, por cierto.

En fin, disfrutad lo que podáis.

Para poneros en antecedentes, os diré que he saltado directamente a la primera conversación que tiene la protagonista con Hardin, en el capítulo cuatro, y la situación es esta: aparentemente en Estados Unidos no son muy brillantes y las duchas en la universidad son comunes y unisex y no comunican con las habitaciones. A la chica se le cae la ropa al agua y vuelve a su habitación con la toalla (interesante trayecto por el pasillo). Al llegar allí ve que su compañera de cuarto no está por ninguna parte, pero en su lugar hay un tipo viendo la tele.

“Llego a mi cuarto, introduzco la llave en la cerradura y me relajo al instante en cuanto cierro la puerta al entrar. Hasta que me vuelvo y veo al chico castaño, tatuado y grosero tirado sobre la cama de Steph.”

Allá vamos.


Capítulo 4

Incómodo es quedarse corto.

—Ehhh... ¿Te importa? —Si levanto más las cejas se las va a comer mi pelo.

Me las apaño para cruzar los brazos mientras me sujeto la toalla con una mano. Sé perfectamente que no se me ve nada, porque es una de las cosas de las que tiendo a asegurarme cuando tengo que atravesar un pasillo público vestida sólo con una toalla.

El chico me mira y las comisuras de sus labios se curvan ligeramente hacia arriba, pero no dice nada.

Yuju. Es de esos chicos.

—A ver, GAES. Te he dicho que si te importa —repito, intentando sonar lo más brusca posible esta vez.

Honestamente, va a ser una lata tener que buscar luego el sitio donde se puedan presentar quejas contra estudiantes. Arggh, y la burocracia. Nota mental: llamar a Ortiga para que me insista y no lo deje correr.

La expresión de su rostro se intensifica hasta dibujar una elaborada sonrisa de capullo y finalmente farfulla (el tipo, no la expresión):

—No. —Y se vuelve hacia la pequeña pantalla plana que hay sobre la cómoda de Steph, mi compañera de cuarto.

Encantador. Espero que no haya fraternidades en esta universidad. Lo que me faltaba.

Igual no habla mi idioma.

Bah. Francamente, creo que la situación habla por sí sola.

—Mira, esto es muy fácil: me quiero vestir, así que o te largas tú o te largo yo.

Las dos opciones acaban con este cretino fuera de mi cuarto, sólo que una es ligeramente más dolora para él. Busco con la mirada mi móvil, sobre la cama, y avanzo hacia allí. Anoche miré por curiosidad el número de la policía del campus y, ey, la ventaja de tener buena memoria es que lo recordaré durante al menos una semana. Uhm. Hay una parte de mí a la que no le parece muy buena idea alejarse de la puerta. No quiero creer que la cosa vaya a escalar, pero esta situación es absurdamente invasiva. La desventaja de tener buena memoria es que aún tengo muy frescos los porcentajes sobre violencia sexual en las universidades estadounidenses.

—No seas tan creída, no pienso mirarte —me suelta de pronto, y se vuelve y se cubre la cara con las manos. Tiene un pronunciado acento inglés y, francamente, suena como la señora Doubtfire.

Zarza, no te rías. No es el momento.

En realidad me preocupa bastante que este pueda ser un comportamiento socialmente aceptado en la universidad.

—No. No lo entiendes. No se trata de que me vayas a mirar o no. Se trata de que este es mi cuarto y no tengo por qué cambiarme delante de alguien si no quiero. Sé que sabes dónde está la puerta. Procede —le espeto.

Arggh. Esta es una de esas situaciones que no sé interpretar. ¿Esta criatura es sencilla, inofensivamente imbécil o hago bien en preocuparme? Diablos. Dónde está Ortiga cuando se la necesita.

Ah, ya. Vancouver.

Mientras, el muy cretino procede. A ignorarme.

Me quedo mirándolo durante unos segundos, tumbado sobre la cama, con los ojos tapados. ¿Debería estar grabando esto? Espero que no sea una novatada. He oído que en las universidades hacen novatadas. Como esto sea una broma va a correr la sangre.

¿Sabes qué? Esto es estúpido, y estoy harta de estar medio desnuda. Me estoy congelando.

Cojo la ropa y me deslizo silenciosamente hasta el cuarto de baño, donde me visto a toda velocidad. Estoy tan, tan harta.

Oh, qué mono me queda ese top.

Aprovecho para mandarle el siguiente mensaje a Ortiga:

«Informe de situación: hay un tipo en mi cuarto que se niega a irse para que pueda vestirme (voy en toalla, no preguntes)».

Cuando vuelvo a la habitación, el cretino sigue con los ojos tapados.

—¿Has acabado ya? —pregunta.

—No —le respondo alegremente mientras estiro la toalla y la ropa mojada.

Saco un libro y me pongo cómoda sobre mi cama. Al cabo de un capítulo él vuelve a preguntarme y yo vuelvo a contestar que no.

Se me ocurren tantas maldades que hacerle a una persona con los ojos cerrados. Una de ellas incluye unas tijeras.

Le lleva tres capítulos quitarse las manos de la cara.

Me observa en silencio durante unos momentos. Nunca he estado tan tentada de sonreírle a alguien y decir con voz de sacarina «Houuulaaaa».

A estas alturas no espero una disculpa por su parte (aunque no voy a mentir, estaría muy bien)..., pero de repente se echa a reír. Tiene una risa profunda, y es un sonido encantador a pesar de que él sea tan retrasado. Unos hoyuelos aparecen en sus mejillas mientras continúa desternillándose, y yo ya veo confirmadas mis sospechas de que este pobre tiene un CI negativo.

Estaría bien que no fuera un psicópata.

La puerta se abre entonces y Steph irrumpe en la habitación. Veo que las normas de cortesía general no se estilan mucho en el campus.

—Siento llegar tarde. Tengo una resaca de mil demonios —anuncia dramáticamente, y nos mira a ambos—. Perdona, Zarza, olvidé decirte que Hardin se pasaría por aquí — dice, y se encoge de hombros a modo de disculpa.

Oh, estupendo entonces. Nota mental: no una, sino dos quejas contra estudiantes.

Estaba dispuesta a ser absolutamente indiferente hacia mi compañera de cuarto, pero después del imbécil que me ha metido a traición en el dormitorio ya no estoy segura de que sea posible.

—Yo me buscaría otro novio. —Vale. No tenía ninguna intención de decir eso.

Bah. Paso la siguiente página de mi libro. Lo hecho, hecho está. Creo que hasta ahora me he movido con una asombrosa gracia social para lo fragmentada que está la realidad compartida desde hace un rato.

Steph mira al chico. Y entonces ambos se echan a reír.

Al menos se lo toman con filosofía.

—¡Hardin Scott no es mi novio! —exclama ella muerta de risa.

Nombre completo: Hardin Scott. Tomo nota.

Steph se relaja un poco, se vuelve hacia el tal Hardin y lo mira con el ceño fruncido.

—¿Qué le has dicho? —Después me mira a mí—: Hardin tiene una... una manera muy particular de conversar.

Su conversación no me ha parecido la mayor de sus particularidades. Aunque tengo que decir que el acento de la señora Doubtfire me está matando.

El inglés se encoge de hombros y cambia de canal con el mando que tiene en la mano.

Ortiga me responde el siguiente mensaje:

«Coge tu ropa y ve al baño. Voy para allá».

Teniendo en cuenta que aparentemente Ortiga vive ahora en Vancouver  y yo, en Washington, no sé cuánto tiempo pretende que la espere en el baño. Debería empezar a reunir víveres.

Nota mental: chocolate, agua y un termo de té. Oh, y pizza, ya que estamos.

—Esta noche hay una fiesta; deberías venir con nosotros, Zarza —me dice ella.

¿Debería? Ahora ha llegado mi turno de reír.

—No, gracias. Además, tengo que ir a comprar cosas de papelería y un buen biombo.

Miro con las cejas levantadas a Hardin, que, por supuesto, actúa como si la cosa no fuera con él.

—Venga..., ¡es sólo una fiesta! Ahora estás en la universidad, una fiesta no te hará daño —insiste Steph—. Oye, y ¿cómo vas a ir a comprar? Creía que no tenías coche.

No pienses en el niño del anuncio.

Agh, demasiado tarde. ¡Es una fiesshhhta!

—Iba a coger el autobús. De todos modos, no voy a ir a una fiesta en la que no conozco a nadie —digo, y Hardin se ríe de nuevo, no sé si por algo que han dicho en la televisión o porque él también lleva un rato pensando en una fiesshhta—. Pensaba quedarme a leer y a hablar con Noah por Skype.

Y a poner un par de quejas en el centro de estudiantes, a encargar online un spray de pimienta… Recadillos.

Noah se supone que es mi novio. Debe de ser insufriblemente anodino, porque no recuerdo nada de él.

—¡Ni se te ocurra coger el autobús un sábado! Van a tope. Él puede llevarte de camino a casa..., ¿verdad, Hardin? Y en la fiesta estaré yo, y a mí sí me conoces. Venga, ven..., por favor... —Une las manos dramáticamente como si me lo estuviera rogando.

Ugh, Dios. Niña, deja de darme vergüenza. Odio cuando la gente ofrece favores a través de otros. Sobre todo si suponen pasar más quality time con el cretino que se ha negado a abandonar mi cuarto para que me vistiera: creo que eso ya es contacto más que de sobra para un semestre.

Oh. Pobre criatura, ahora que lo pienso. Steph debe de querer que vaya con ella a la fiesta para no ir sin conocer a nadie. Uhmmm. Si la acompaño podría deberme un favor. ¿Qué me interesa conseguir de mi compañera de piso? ¿Qué estudia? ¿A quién conoce? Esto tengo que meditarlo con calma.

—Tengo que pensar lo  de la fiessh… lo de la fiesta. Y no, no quiero que Hardin me lleve en coche a la tienda. De todos modos, tendría que volver en bus, ¿no? —digo.

Él se da la vuelta sobre la cama de Steph con una expresión burlona.

—¡Ay, qué pena! Estaba deseando pasar el rato contigo —responde secamente.

Y… tenemos cinco años. La universidad no decepciona.

—Hombre, para ser justos, hace un rato no había quien te sacara del cuarto.

Creo que lo he dicho en voz alta. Me alegro.

—Venga, Steph, sabes que esta chica no va a aparecer por la fiesta —dice él riéndose con su marcado acento.

Mi pobre compañera de cuarto. Seguro que le preocupa que todos los tipos de la fiesta sean como este dechado de virtudes. Supongo que no me queda más remedio que echarle un cable.

—Pues ahora que lo dices, sí, iré —replico despreocupadamente, incorporándome hasta quedar sentada sobre la cama—. Será… curioso.

Iba a decir divertido, pero no nos pasemos con el sarcasmo.

Hardin sacude la cabeza con incredulidad y Steph chilla de alegría y me envuelve con sus brazos para darme un fuerte apretón.

Socorro.

—¡Bien! ¡Lo pasaremos genial! —exclama.

Lo dudo.

Quizás debería empezar por establecer unas normas de convivencia básica. Y continuar luego pensando un buen precio por mi compañía en la fiesshhta.



After O.O


C'est fini.

Por cierto, sé que técnicamente este es el primer capítulo del fanfic, pero paso. Me quedo con la numeración del capítulo que he adaptado de After.

La verdad, estoy muy preocupada con las cosas que pasan en ese libro y que aparentemente la gente toma como normales. Vivimos en un mundo terrible, queridas malas hierbas.


No os quiere,

Z.

13 comentarios :

  1. SOY TU FAN.

    Me tenté a dejar el comentario así que irme, pero no seré tan cruel y te diré que soy muy fan de los mensajes a Ortiga y el gas pimienta por internet.

    SOY TU FAN.

    Nea.

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  2. Hola Zarza.
    No me he leído ese libro por lo que comentas al final, pero si he leído reseñas negativas, lo he tenido en mis manos en un par de librerías y como que la portada, la sinopsis y unas cuantas ojeadas han hecho que me de...¿asco? No se por qué pero no quiero leérlo. Me inquieta que tilden de romántico las relaciones turbulentas, pero me inquieta mas lo tonta que es Tessa.

    Mejor no pierdo mi tiempo y leo tu fanfic (ahh, sigue escribiéndolo, jejeje).

    ¡Saludos!

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  3. Esto es lo más cerca que voy a estar de leer After, en toda mi vida. Y qué horrible no tener una ducha en el dormitorio, con lo caras que son esas universidades yankis (¿será cierto?). Además, para la finalidad de la escena (Fulanita en pelotas, Hardin de sorpresa en la habitación), no hacía falta sacarla a ella de ahí. Con el ruido de la ducha ya hubiera tenido espacio para sorprenderse al abrir la puerta. Esas cosas raras que se les ocurren a las autoras de wattpad xD
    Me he reído con lo de los tres capítulos que tarda el chico en destaparse los ojos. Muy bueno.
    Quiero mássssss...

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  4. ¡Hola!

    ¡Otro fic! ¡chupi! Sí, a mí me pasa como a la mayoría: soy tu fan y no me he leído (ni me leeré) "After". He leído reseñas y sé más o menos de qué va, lo que me deja en claro que Tessa es imbécil, y ya que estamos, Hardin también (aunque en otro sentido, claro está).

    Menos mal que has cambiado a la prota, porque si no no sé lo que hubiera hecho. Que sepas que mola un montón y que seguro que es mucho más guay que Tessa.

    ¡Síguelo, please!

    Ate, A.

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  5. ¡Hola, Malas Hierbas!

    Bueno, yo, que me he leído los libros para ponerlos a parir felizmente en mi tfg ilustrando cada punto con capturas de pantalla del PDF (ni de guasa lo iba a comprar) confirmo que estos libros son una mierda como la copa de un pino. De hecho es una vergüenza para la mierda ser comparada con ellos, pobrecita, qué habrá hecho ella. (Y sí... acepto mi cualidad de lectora masoquista con dolor y orgullo al mismo tiempo). Pero es que por dios, qué libros más malos. Quien diga que son buenos merece un aplauso en la cara con una silla de metal.

    ¡Plisitooo, síguelo! Si es que con estas entradas yo soy muy feliz. ¡Aprovecha y de mi parte pon a todos los personajes en fila para darles una macrobofetada! :D

    Un beso muy grande, grande deeeeee...

    Camino (qué sorpresa, ¿eh? :D).

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  6. ¡Hola!

    Pues la verdad es que yo estos libros no me los he leído (ni pretendo), pero entre las críticas que he oído y leído de ellos, y que Camino mientras se los leía me iba pasando capturas de pantalla tituladas "Buah, chaval, que hostia tienen todos" (os imaginaréis que, basándonos en este título, me ha pasado casi todo el libro en capturas) pues una idea de qué va me hago y mis reacciones varían entre la incredulidad absoluta, la risa incontenible y el cabreo al saber que casi una generación completa de niñas tienen este libro como referente para sus vidas y relaciones. Pena de niños y niñas...

    Eso sí, si el libro fuera con Zarza como protagonista seguro que me los leía. Me he reído un montón y, sobre todo y especialmente, me han encantado el "Dónde está Ortiga cuando se la necesita. Ah, ya. Vancouver.", "Teniendo en cuenta que aparentemente Ortiga vive ahora en Vancouver y yo, en Washington, no sé cuánto tiempo pretende que la espere en el baño. Debería empezar a reunir víveres."

    Vamos, que no he parado de reír y te pido encarecidamente que lo continúes aunque sean capítulos sueltos.

    Muff.

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  7. Jajajajaja, qué buena eres, Zarza! :D

    "El Hardin de las malas hierbas". Debería haberme fijado en lo de Hardin, pero como son una empanada de la vida, no lo hice ^-^.

    Sí, Zarza, ve reuniendo víveres en el baño. :D Y una tienda de campaña o un saco de dormir, que eso va a ser largo. Y si te puedes hacer ahí dentro con una barbacoa o una olla grande para hacerte un puchero, mejor, jajajaja.

    Se lo he pasado a una amiga mía que intentó leerse After el año pasado pero no llegó ni a la página 100, y me ha dicho que esta versión le ha hecho hasta gracia, no como la original. Me decía que no podía con tanta humillación por parte de Hardin a Tessa ni con el retraso de ella, pero luego me dio por buscar el final en wattpad, y es que era para pegarse un tiro. Después de haber visto ciertas críticas, he llegado a la conclusión de que el ser humano está peor de lo que me pensaba.

    ¡Saludos!

    Carol

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  8. Exacto, la gente de ese fanfic se comporta de un modo muy anormal. Lo lógico y razonable que hay que hacer si te encuentras a un tío desconocido en tu habitación es fingir ser inofensiva para que no se ponga en guardia; cuando menos se lo espere te tiras encima de él, lo inmovilizas con una llave de artes marciales, le pones un cuter en el cuello y le preguntas quién lo envía, cómo ha descubierto tu misión y cuánto sabe al respecto. Cuando se ponga histérico lo sueltas, vuelves a aparentar ser dulce y te disculpas diciéndole que ha sido una deformación profesional y que es mejor que no diga nada al respecto porque los cadáveres despiertan sospechas que podrían comprometer tu trabajo. También le puedes avisar de que es mejor que jamás vuelva a entrar en tu cuarto porque si te hubiera encontrado vestida lo normal es que hubieras disparado primero y no preguntado después porque para qué si los muertos no hablan. Después de eso no vuelven a entrar en tu cuarto sin permiso nunca. Es más, ni siquiera vuelven a cruzarse en tu camino nunca. Si es que la gente tiene unas reacciones rarísimas en la ficción y está dando muy mal ejemplo.

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  9. xDDDDD Selenita, si algún día se me cuela un colgado en el cuarto mientras voy en toalla, quiero poner en práctica tu estrategia. Suena a algo que cuadra muy bien con mi personalidad. Nadie que me conozca se sorprendería e.e

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  10. Me encanta. Deberían escribir un libro con un personaje como tú, yo lo leería

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  11. Me gustaría que hubiera un botón de "Me gusta" o "Fav" para darle al comentario de Selenita.
    Me recuerda a cuando yo, para evitar que una chica a la que ni siquiera conocía me presentara a un grupo de gente, estuve a punto de decirle "no puedo, tengo que volver a mi habitación. Tengo un cadáver en la bañera y no se descuartiza solo."
    Probablemente me arrepentiré toda la vida el no haberlo dicho por culpa de mi patetismo social.

    Muff.

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  12. Bueno, Muffie, siempre habrá otras oportunidades :D

    Por cierto, he investigado (un poco, tampoco nos volvamos locos) sobre el tema de las duchas y parece ser que depende de la universidad y de la habitación. A lo mejor la gente pija tiene mejores cuartos con ducha y compañeras de piso con mejor gusto para las amistades.

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  13. Y yo pasé pinchemil horas buscando el capítulo uno u.u
    Pero que más da, recién me han pasado el dato de este blog y he iniciado leyendo la última parte del fic, esa de los capítulos veintes xD y me encanta.

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