Donde la literatura y la maldad se toman un té

martes, 13 de enero de 2015

Sorteo de cumpleaños y 200 seguidores


¡Bu!

Para los que no lo sepáis, dejadme deciros que la iniciativa “Apadrina un troll” marcha viento en popa. De momento nos han visitado dos trolls (además uno de ellos es osado y ha vuelto) y la gente ha estado alimentándolos amorosamente. Lo reconozco, no son los trolls más listos que han pasado por el jardín y no es que hayan promovido mucho debate, pero uno de ellos habla pársel y ya con eso me doy por satisfecha.


En fin. Tal y como os prometí, vengo a traeros un sorteo para celebrar que llevamos un año en la blogosfera, que tenemos más de 200 seguidores y, no sé, que es invierno, Navidad, año nuevo, whatever.

El sorteo empieza hoy a las 12 y termina el 31 de enero a las 12.

Pero vamos a lo que importa. ¿Cuál es el premio? Pues, queridas malas hierbas, trolls de todas las edades, el premio es lo que en mi cabeza llamo un “pack lector”.

Lo único que no hago es quemarlos.
Aunque con alguno ganas no me han faltado.
No sé si os pasa a vosotros, pero yo soy una maltratadora de libros. Alguna vez lo he comentado: los sacudo, los doblo, los huelo, los toco a lo bestia, pinto en ellos, los mancho de té, escribo en los márgenes… De vez en cuando ocurre que me prestan un libro, o lo saco de la biblioteca, o llega a mis manos uno que por lo que sea quiero atesorar desesperadamente. No ocurre muy a menudo, porque opino que los libros son para vivirlos, para hacerlos tuyos. Para ver años después una página doblada y buscarte en ella, y preguntarte qué vieron tus ojos entonces que pensaste que querrías recordar siempre. Por ejemplo, había un libro en inglés que leyeron mis hermanos antes que yo, y me conocía todas las historias detrás de cada anotación, detrás de cada página rota, de cada garabato y cada mancha. Una de las páginas tenía un test de Rorschach inmenso en todo el medio de una vez que mi hermano y una de mis hermanas se pelearon y él empezó a sangrar por la nariz como un aspersor. También había varias páginas con un monigote jugando al fútbol en la esquina inferior derecha (esto fue cosa de mi hermano). Si cogías las hojas por esa esquina y las dejabas pasar rápidamente, el monigote empezaba a moverse y marcaba un gol. La primera vez que leí el libro fue como encontrar un mensaje en una botella o como recibir una carta del pasado, de lo que habían sido mis hermanos entonces. Ese libro era, en el fondo, todo lo que fuimos mis hermanos y yo.

La cuestión es que a veces no puedo destrozar los libros como a mí me gustaría, y en esas ocasiones me busco una libreta y apunto cosas. Es un poco como llevar un diario de tu relación con alguien. Lo cual es un pensamiento muy wannabe de mi parte, pero dejadme a mi ritmo. Los libros y yo nos queremos en el fondo.

En fin, sé que hay gente que me debe de estar mirando muy mal por esto del maltrato de libros. De verdad, sé que la mayoría de las personas que disfrutan leyendo son muy respetuosas con lo que leen, y apuntan aparte citas y demás en vez de destrozar las páginas. Con eso en mente he intentado diseñar un paquete book friendly con todo lo necesario para poder pasar un buen rato de lectura.

sábado, 10 de enero de 2015

Apadrina un troll



Creo que ya hemos dejado caer alguna vez cuánto nos gustan los trolls en el jardín. No sé, creo que su presencia es muy necesaria: ¿os imagináis un jardín sin trolls? Sería un jardín definitivamente triste y no queremos que eso pase. Lamentablemente, parece ser que las malas hierbas estamos un poco creciditas y los espantamos con nuestras amenazadoras marañas de espinas, nuestros comentarios urticantes y nuestra lengua venenosa. Los trolls que se asoman por aquí parecen concluir que no se trata de un hábitat adecuado para ellos. Evidentemente, esto nos parte el corazón. Los trolls son divertidos, los trolls abren el debate. Pon un troll en tu vida, a eso deberíamos aspirar todos.
 
Así que este es un llamamiento para todos vosotros. Sabéis que de vez en cuando avisamos por Twitter de que se nos ha colado un troll en el jardín. Bien, pues nos gustaría que de vez en cuando le echarais un cacahuete o un trozo de pan al troll. Alimentad al troll. Que se sienta a gusto y querido.

Hemos decidido hacer de nuestra tendencia habitual a discutir con los trolls una iniciativa declarada, y os invitamos a uniros. ¡Apoyemos todos el acercamiento diplomático al colectivo troll! Así pues, criaturas, ya sabéis:


     Apadrina un troll :3


Oh, por cierto. Si eres un troll y estas leyendo esto, eres bienvenido a quedarte en nuestro acogedor jardín. Intentaremos alimentarte regularmente y no intimidarte demasiado.

miércoles, 7 de enero de 2015

La catedral del mar, de Ildefonso Falcones

Título: La catedral del mar
Autor: Ildefonso Falcones
«Siglo XIV. La ciudad de Barcelona se encuentra en su momento de mayor prosperidad; ha crecido hacia la Ribera, el humilde barrio de los pescadores, cuyos habitantes deciden construir, con el dinero de unos y el esfuerzo de otros, el mayor templo mariano jamás conocido: Santa María de la Mar. Una construcción que es paralela a la azarosa historia de Arnau, un siervo de la tierra que huye de los abusos de su señor feudal y se refugia en Barcelona, donde se convierte en ciudadano y, con ello, en hombre libre. El joven Arnau trabaja como palafrenero, estibador, soldado y cambista. Una vida extenuante, siempre al amparo de la catedral de la Mar, que le iba a llevar de la miseria del fugitivo a la nobleza y la riqueza. Pero con esta posición privilegiada también le llega la envidia de sus pares, que urden una sórdida conjura que pone su vida en manos de la Inquisición...
La catedral del mar es una trama en la que se entrecruzan lealtad y venganza, traición y amor, guerra y peste, en un mundo marcado por la intolerancia religiosa, la ambición material y la segregación social. Todo ello convierte a esta obra no solo en una novela absorbente, sino también en la más fascinante y ambiciosa recreación de las luces y sombras de la época feudal.»

Bueno, pues este libro no es un Innombrable, pero lo cierto es que no hay mucho que decir de él, así que esta crítica creo que va a ser bastante corta.

Esta lectura ha sido petición de Esmeralda y, tal y como ella lo había pintado, yo comencé la novela con la idea de que me iba a encontrar sólo Dios sabía qué tipo de atrocidades literarias. No ha sido el caso.

Esta novela es un abuelo Simpson de lo más anodino, si queréis mi opinión. Pero bueno, enseguida llegaré a eso. Voy a empezar por el principio, como siempre.

Nada que decir de la sinopsis, en realidad. Eso de que «Arnau […] huye de los abusos de su señor feudal» es un poco mentirijilla: cuando ese episodio tiene lugar, Arnau es un bebé casi recién nacido, el que huye (con él) es su padre. Aparte de eso, la sinopsis nos vale como resumen de la trama, porque realmente no hay mucho más que contar: escarceos amorosos de por medio, fornicaciones diversas [no me miréis así: palabras del libro], amistades prohibidas con judíos y otros «infieles»… En fin, peripecias varias, y nada más.

Para que nos entendamos: esto es Los pilares de la Tierra, versión española.

Por favor, son nobles.
El núcleo del libro, como Zarza lo expresó muy bien en una conversación que mantuvimos, es «los nobles son muy malos». ¿Qué digo, malos? Son malísimos. ¡Son el diablo! No se salva ni uno.

lunes, 5 de enero de 2015

Reto final «Yo también quiero ser una mala hierba»


En fin, aquí vuelvo yo a terminar de dar la tabarra con este evento que tanto se nos ha alargado. La idea era en un principio, como supongo que ya sabéis, que la cosa terminase a mediados del pasado mes de diciembre. Como bien podéis observar, esto no ha sucedido. Una serie de circunstancias se han aliado en mi contra y a mi favor [sí, todo al mismo tiempo, ¿qué pasa?] para que lleguemos a este día sin que la cosa haya terminado. No era mi intención poner esta entrada tan tarde [maldito internet], pero mentiría si dijera que no me ha caído como agua de mayo, porque llevaba de culo la corrección de nuestro amigo Claudín [admitiré que, cuando me ofrecí a destripar su libro, desconocía las proporciones de la catástrofe; esta es la corrección que más tiempo me ha llevado hasta la fecha. Menudo infierno inacabable].

Pero bueno, tampoco quiero aburriros con mis lloriqueos. Las cuestión es, en todo caso, que el libro está casi listo para ser despachado, y que aquí estoy yo para proponeros el que será el último reto del evento «Yo también quiero ser una mala hierba».

Sí, queridos hierbajos y hierbajas: se acabó.

Os recuerdo las reglas, por si aca:
  1. Los retos se compartirán a través de Twitter o YouTube bajo el Hashtag #porquelasmalashierbasnuncamueren[Si no tienes cuenta en ninguna de esas plataformas y quieres participar, ponte en contacto con nosotras.]
  2. Pon el link a tu reto en un comentario dentro de la entrada correspondiente de ese bloque de retos. [Si no nos facilitas este link no se te adjudicarán los puntos.]
  3. Ponte tu foto de mala hierba cada vez que publiques un reto. Recuerda, 24h. [El unicornio rosa te vigila. Y lo sabes.]

Y el último reto consiste en...


jueves, 1 de enero de 2015

¡Qué inocente fui!

O: Pues sí, ¡qué inocente fui! Esta es una de esas frases con la que difícilmente puedes no sentirte identificado. Todos tenemos un yo nuestro pasado, un momento concreto en nuestra memoria, al que podríamos gritarle eso.

Z: Todos menos yo. Ortiga, acuérdate del miedo que le dan a Cardo las fotos de cuando yo tenía seis años. Dice que parezco la niña de The ring, o una de esas crías serias que salen en las películas de fantasmas y aparecen de improviso en rincones oscuros e insospechados. Oh, y acuérdate del miedo que me tenía mi madre cuando era un bebé. La pobre mujer dice que la miraba como pensando "eres muy tonta" cuando me hacía monerías en la cuna.

Zarza a los 6 años.

O: Pues tú porque eras un monstruo, pero yo, si mañana me viniese el espíritu de la Navidad y me ofreciese un paseo a través de mi vida hasta el momento presente, me haría imprimir post-its con la frase de la cabecera y me los iría pegando en la frente a guantazos a lo largo de toda la visita.

Z: ¿De qué estás hablando? He visto fotos tuyas de cuando llevabas pañales, y estabas fulminando a la cámara con tu cara de hambre. Querida Ortiga, no nos engañemos. Tú y yo no hemos sido nunca inocentes. Como mucho hemos sido adolescentes, ergo tontas de remate. Es triste, pero cierto.

Ortiga cuando aún llevaba pañales.

O: Mmm... bueno, puede que tengas razón. Yo no es que haya sigo inocente toda mi vida, es que he sido tonta de capirote.

Z: I rest my case.
O: El caso, deja de desviarme, niña. Este mini evento es una mezcla entre día de los Santos Inocentes y nostalgia de Año Nuevo. A Zarza y a mí nos ha dado por echar la vista atrás, y atrás, y atrás... hasta remontarnos a nuestros años mozos, en los que empezamos a escribir nuestras primeras (respectivas) novelas y proyectos “serios” (en mi caso, aquellos tiernos 14 años), y hemos decidido (inspiradas por una sugerencia que alguien hizo en el jardín) que, ya que pasamos tanto tiempo riéndonos del trabajo ajeno, bien podríamos devolverme al mundo parte del favor. Así pues, hemos rescatado un par de viejos fragmentos para ponerlos aquí, para jolgorio y regocijo general.

Z: Repámpanos. Qué nostalgia. Yo escribí mi primera novela entre los doce y los catorce años, creo. De hecho, no sé si llamarla mi primera novela porque tenía 300 y pico páginas (ya sabéis, una de esas trilogías de fantasía épica que todos empezamos de adolescentes y que acaba en un epic fail) y entre que la escribía terminé otra. Así que la cronología me tiene algo confusa. Digamos que es la primera que empecé, pero no la primera que acabé.

O: A nadie le importa. Procedo a ignorarte :D

Z: Muérete, furcia harapienta :D Pero antes explica de qué va la entrada. Sé útil.

O: Tenemos dos retos que proponerle a todo aquel valiente que se atreva. Nosotras vamos a colgar en esta misma entrada dos escritos nuestros y vosotros podéis:
A) coger un fragmento (de la longitud que gustéis, sea de Zarza o sea mío) y destriparlo en vuestro blog a la manera de las Malas Hierbas, para que todos los demás podamos reírnos también; o
B) animaros a colgar en vuestro blog/twitter/donde os dé la gana un fragmento vuestro, de vuestros años de infancia, bajo el título ¡Qué inocente fui!, y así compartir el buen humor con el resto del mundo.

Z: Y quien dice buen humor dice horror existencial.

O: En cualquiera de los casos, ¡avisadnos! Sabéis que somos de buen reír. Nos encantará tener noticias vuestras. Y no os olvidéis de incluir las dos modalidades de participación en el reto, por si vuestros seguidores quieren animarse también.
Por cierto, yo es que no soy mucho de estos convencionalismos navideños, pero... Feliz Año Nuevo, y eso, supongo. Las Malas Hierbas os deseamos un nuevo año lleno de maldad y buena literatura (o, en su defecto, de carcajadas).


lunes, 29 de diciembre de 2014

Los Innombrables (10)

Esto está más muerto que la colección de pájaros de Zarza. Parece que si no estoy yo para animar el cotarro, todas las ratas abandonan el barco [malas hierbas traidoras...].

Pero bueno, hoy tengo internet, así que os dejo esta entrada. Aunque conste que yo estoy de vacaciones, así que se trata de una aportación extraordinaria, en vista del silencio atronador imperante.

Sep. Décima entrega de Los Innombrables. Caen como moscas. Empieza a ser agotador, de verdad.

Tengo ganas de poder escribir una crítica como Dios manda de una vez, pero es que hay libros de los que sencillamente me siento incapaz. Y últimamente son estos los únicos que me encuentro. La culpa es vuestra, claro está, porque hace ya tiempo que todo lo que estoy leyendo son recomendaciones vuestras en el buzón: la lista crecía tan deprisa, y a mí me agobiaba tanto dejar que se descontrolase, que no he estado dedicando tiempo a lecturas por iniciativa propia últimamente. Así me va.

Tengo la esperanza de ponerme al día con mis asuntos en este mes que va a estar cerrado el buzón [tenía escrita esta entrada desde hacía tiempo, ¿se nota?], y a ver si así cuando empiece el nuevo año puedo buscar algo más de variedad. Pero bueno, no os aburro con reflexiones mías internas: entremos en materia.

Pues os traigo una vez más dos novelas que nada tienen que ver la una con la otra. La primera es un libro porno [para adolescentes, pero porno al fin y al cabo]. La segunda es una secuela y va de vampiros [uh… más o menos (ambas cosas)].

En fin. Veamos cómo sangran.

Atención spoilers.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Cumpleaños en el jardín


¡Sorpresa!

Ya. Lo sé, lo sé. Hay una aparente incongruencia entre el título de esta entrada y la imagen que he puesto. En fin, qué puedo decir... ¡Bienvenidos al mundo de las paradojas! [También conocido como el mundo en el que Zarza es un desastre y no apunta el día en que fue creado nuestro querido jardín de maldad].

Las demás malas hierbas y yo sabemos que fue en algún momento a mediados de diciembre, así que, técnicamente, el cumpleaños del jardín podría ser hoy... o podría no serlo. ¡Gato de Schrödinger! La cuestión es que hemos decidido celebrarlo en enero, aprovechando las Navidades, el solsticio de invierno, el año nuevo y el hecho de que estamos muy cerca de los 200 seguidores. Todo junto. Siendo una ocasión tan especial, no sería nada descabellado que celebráramos un sorteo, para conmemorar un año de risas malévolas con vosotros [*guiñoguiño*].

Por cierto, si notáis el blog algo vacío estos días, no os inquietéis. Lo que sucede es que Cardo está missing, Cicuta es una rebelde sin causa (Cicuta, I'm watching you), Ortiga no tiene internet (según ella le pilló de sorpresa porque lo sabía, pero no lo sabía... [Hablando de gatos de Schrödinger])... Y luego estoy yo, que no tengo excusa. Pero no me miréis mal (o hacedlo, como veáis. En cierto modo me haría ilusión que por mi causa os salieran arrugas, o miopía). En serio, estoy preparando una entrada algo más detallada sobre El nombre del viento, que sé que hubo entre vosotros quien se quedó con las ganas. Ya veréis, en breve tendréis noticias mías. Voy a ser una mala hierba responsable.

Y en fin, os dejo con el dilema de decidir si felicitarnos o no por el cumpleaños del blog (o el no-cumpleaños). ¡Muajajajajaja!

No os quiere,

Z.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Mini-retos para el evento «Yo también quiero ser una mala hierba»


Quizá alguno de vosotros haya caído en la cuenta de que ya deberíamos haber hecho público el reto final del evento. O quizá no.

Poco importa. El caso. Sí, el reto final ya debería haber sido publicado, el lunes pasado, para más señas. Así que… ¿por qué llego yo este lunes con algo que tampoco es el reto final?

Porque estoy intentando ganar tiempo. Todavía me quedan por corregir unas 50 páginas de Pacto de sangre, de Fernando Claudín [Dios, hay días que pienso que no lograré acabarlo nunca… hay tantas cosas que señalar]. Así que ya veis, estoy intentando posponer lo máximo posible el final del evento para intentar que me dé tiempo a terminar esa cosa, para tenerla lista para el sorteo.

Así que se me ha ocurrido esta idea: mini-retos.

Estos son retos fáciles y rápidos que puede hacer quien quiera. Son independientes de los bloques y ni quitan ni suman nada a la hora de acceder al reto final (aún por publicar), simplemente os pueden dar algunos puntillos extra, para el que le interese.

jueves, 11 de diciembre de 2014

La presa y Kenzaburo Oé

Nueva entrega de Los olvidados, la sección fantasma del jardín. 

No, en serio. Moríos todos.

¿Sabéis? Hoy he tenido una noche extraña.

Eso quiere decir que he tenido pesadillas (suceso bastante habitual en mí), pero además se me ha pegado una canción. Sé que hay gente a la que se le pega una canción cuando están despiertos, pero a mí me sucede de vez en cuando en sueños.

Y es infernal.

Es una maldita tortura, así que no pienso escuchar White Teeth Teens en un mes por lo menos. Lo cual me fastidia, porque me gusta esa canción. Me hace pensar en una especie de Lolita moderna y me dan ganas de escribir relatos sórdidos. Pienso en criaturas salvajes, tiernamente salvajes, radiantes, y a la vez rotas, voraces. Pienso en una violencia ingenua y desesperada. Y quiero escribir sobre ello. Y no tengo tiempo. AGH. Así que he escrito un relato al respecto, pero me he atascado en el final (todo esto en sueños, insisto), y ahora que han pasado varias horas desde que me he despertado no me acuerdo de nada. Además, estaba estresada porque tengo bastantes cosas pendientes para el blog (no soy como Ortiga, que es muy organizada y hacendosa, lo mío es crecer a lo loco), así que en uno de mis sueños he escrito la siguiente entrada, y me ha dado tiempo para preocuparme antes de despertarme porque me parecía que el resultado era demasiado corto.

Afortunadamente de esto sí me acuerdo y me ha dado tiempo de apuntarlo.

Últimamente me ha dado por leer autores japoneses, así que hoy vengo a hablaros de Kenzaburo Oé y una novela corta suya, La presa (en realidad es un relato largo. Os he mentido). De este autor también he leído Arrancad las semillas, fusilad a los niños, y por las similitudes entre ambas historias, también comentaré algunos aspectos de esta otra novela.

martes, 9 de diciembre de 2014

Cambio en las reglas «Yo también quiero ser una mala hierba»

¡Bu!

Sorpresa. He leído que había gente por ahí freaking out porque no dábamos señales de vida, pero ¡que no cunda el pánico! Las malas hierbas nos hemos fugado a Barcelona. Se suponía que yo tenía que subir una entrada antes de marcharme, pero se me olvidó. Qué pasa. Soy una zarza, no me pidáis orden cuando es evidente que lo mío es el caos. Uhm. Se suponía también que Cicuta iba a subir algo (Cicuta, I'm looking at you).

En fin, hemos vuelto.

La cuestión es que finalmente hemos aprobado la idea de permitir hacer los retos de forma salteada, sean del bloque que sean. Eso sí, nosotras somos vagas y sólo seguiremos el recorrido de la persona que más retos haya hecho de forma ordenada. He dicho.

Lo que no os he dicho es que los amaneceres en Barcelona son maravillosos. Os dejo una foto mía subida a una cornisa (no llevo a Kiki sobre la cabeza porque se me olvidó. Lo sé, lo sé. Soy un desastre).

On top of the world



Evento patrocinado por...

Somos dos chicas aficionadas a la lectura y en nuestro blog podéis encontrar reseñas de todo tipo y otras secciones interesantes como debates o nuestra Cadena de libros. Estamos encantadas de ser patrocinadoras de estas Malas Hierbas para que desarrollen el macabro plan que se traen entre manos y nos hagan la vida un poquito más feliz a todos.
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