¡Bu!
Para los que no lo sepáis, dejadme deciros que
la iniciativa “Apadrina un troll” marcha viento en popa. De momento nos han visitado dos trolls (además uno de ellos es osado y ha vuelto) y
la gente ha estado alimentándolos amorosamente. Lo reconozco, no son los trolls más listos que han pasado por el jardín y no es que hayan promovido mucho debate,
pero uno de ellos habla pársel y ya con eso me doy por satisfecha.
En fin. Tal y como os prometí,
vengo a traeros un sorteo para celebrar que llevamos un año en la blogosfera, que tenemos más de 200 seguidores y, no sé, que es invierno, Navidad, año nuevo, whatever.
El sorteo empieza hoy a las 12 y termina el 31 de enero a las 12.
Pero vamos a lo que importa.
¿Cuál es el premio? Pues, queridas malas hierbas, trolls de todas las edades, el premio es lo que en mi cabeza llamo
un “pack lector”.
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Lo único que no hago es quemarlos.
Aunque con alguno ganas no me han faltado. |
No sé si os pasa a vosotros, pero yo soy una maltratadora de libros. Alguna vez lo he comentado: los sacudo, los doblo, los huelo, los toco a lo bestia, pinto en ellos, los mancho de té, escribo en los márgenes… De vez en cuando ocurre que me prestan un libro, o lo saco de la biblioteca, o llega a mis manos uno que por lo que sea quiero atesorar desesperadamente. No ocurre muy a menudo, porque opino que los libros son para vivirlos, para hacerlos tuyos. Para ver años después una página doblada y buscarte en ella, y preguntarte qué vieron tus ojos entonces que pensaste que querrías recordar siempre. Por ejemplo, había un libro en inglés que leyeron mis hermanos antes que yo, y me conocía todas las historias detrás de cada anotación, detrás de cada página rota, de cada garabato y cada mancha. Una de las páginas tenía un test de Rorschach inmenso en todo el medio de una vez que mi hermano y una de mis hermanas se pelearon y él empezó a sangrar por la nariz como un aspersor. También h
abía varias páginas con un monigote jugando al fútbol en la esquina inferior derecha (esto fue cosa de mi hermano). Si cogías las hojas por esa esquina y las dejabas pasar rápidamente, el monigote empezaba a moverse y marcaba un gol. La primera vez que leí el libro fue como encontrar un mensaje en una botella o como recibir una carta del pasado, de lo que habían sido mis hermanos entonces. Ese libro era, en el fondo, todo lo que fuimos mis hermanos y yo.
La cuestión es que a veces no puedo destrozar los libros como a mí me gustaría, y en esas ocasiones me busco una libreta y apunto cosas. Es un poco como llevar un diario de tu relación con alguien. Lo cual es un pensamiento muy
wannabe de mi parte, pero dejadme a mi ritmo.
Los libros y yo nos queremos en el fondo.
En fin, sé que hay gente que me debe de estar mirando muy mal por esto del maltrato de libros. De verdad, sé que la mayoría de las personas que disfrutan leyendo son muy respetuosas con lo que leen, y apuntan aparte citas y demás en vez de destrozar las páginas.
Con eso en mente he intentado diseñar un paquete book friendly con todo lo necesario para poder pasar un buen rato de lectura.