Sé que muchos al ver el título
desconocido de una nueva entrada habréis empezado a salivar pensando en otra de
las tiernas críticas de Ortiga, pero… qué le vamos a hacer, habréis de
conformaros con mi no demasiado esperada ¡primera aportación al blog!
Entre tanta escritora y crítica
literaria es un poco difícil que una pringadilla como yo, aspirante a aspirante
a médico, encuentre su sitio…más que nada por aquello de que esto es un blog
literario. (Os dejo unos segundos para
enjugaros las lágrimas, sé que mi calimerismo os ha conmovido). Una conoce
sus limitaciones, así que tampoco voy a ponerme a hacer reseñas sesudas y
reflexivas sobre libros sesudos y reflexivos. Sólo intentaré contaros alguna
cosilla que os pueda arrancar una sonrisa de vez en cuando.
Como perlita inaugural de esta sección, y
para ejemplificar por qué creo que es mejor no creerse literato cuando uno no
tiene madera, os traigo la definición de dinosaurio de la RAE, redactada sin
duda por un pobre niño de 4º de primaria que, en un despiste de su profesora,
se perdió del resto del grupo de la visita guiada y se quedó vagando sin rumbo
por los pasillos de la Real Academia hasta que algún despiadado le puso a
trabajar de becario…
No sé vosotros, pero yo estoy pensando en demandar a todos esos sinvergüenzas que me han hecho creer durante años en dinosaurios voladores. Desde los Reyes Magos no sufría una decepción así. Lo de los dinosaurios acuáticos reconozco que debiera haberlo visto venir, no se puede tener 23 años y seguir creyendo en algo tan parecido al monstruo del lago Ness... En fin, no sé por qué me da que esta definición está un tanto influida por los cómics que someten a escarnio público al pobre T.Rex...
Pero tranquilos, que tampoco se me olvida
que todo este jardín gira alrededor de libros. Libros buenos y malos. Libros
con mejor y peor trabajo de documentación. Libros con una interpretación más y
menos libre de las consecuencias de la castración. ¡Eh! ¡No huyáis! ¡De verdad
que no estoy taaan chiflada como pensáis ahora mismo! Sólo era una manera sutil
de introduciros lo que realmente inspiró esta entrada: Los inmaculados de “Juego
de tronos”
Como os he comentado, yo de literatura sé
muy poquito, aunque disfrute mucho leyendo. De medicina tampoco sé mucho más,
pero ahora que estoy terminando la carrera creo que con alguna cosilla me he
quedado. Qué se yo, conceptos básicos. Conceptos que contradicen la idea de
crear un súper-soldado castrando a un niño, por ejemplo.
Para los que no lo sepáis, los
inmaculados son soldados-esclavos y eunucos, entrenados desde niños para servir
con obediencia. La teoría es que son excelentes soldados, porque no saquean ni
violan.
Los Inmaculados son antiguos muchachos
esclavos elegidos en la infancia por su tamaño, rapidez y fuerza. Una vez seleccionados,
son totalmente castrados (se les extirpan pene y testículos) y su “hombría” es
quemada en el altar de la Dama de las Lanzas. Se supone que así se evitan que
el soldado tenga ningún tipo de deseo sexual y, ahorrándole a los pobre hombres
esa engorrosa distracción que es la libido, consiguen que se centren en
obedecer, pelear y estrangular cachorritos (esto último literalmente).
Entiendo que al autor muchas malas
pécoras le han debido de distraer de metas vitales importantes y por eso vio en
este programa de acondicionamiento una idea brillante, pero no es exactamente
así como funciona la castración. Y menos en un niño pequeño.
En el hombre, la testosterona se
sintetiza en las células de Leydig del testículo, por lo que estos pobres
inmaculados se quedarían sin esta hormona. El déficit de testosterona tiene
toda una serie de repercusiones de lo más deseables en un soldado, como un
deficiente desarrollo de la masa muscular, un menor crecimiento, una distribución ginecoide de la grasa corporal, depresión, astenia… (vamos, hombres débiles,
pequeños, culones y sin ánimo para el combate…¿todavía no te intimidan? Pues
además tienen la voz de pito).
Así que, ya sabes, por mucho que se empeñen en pintárnoslos
más o menos así:
Por favor, ahora que ya estás informado,
cada vez que los nombren imagina todo un ejército formado por hombres así:
¿Qué os parece esta nueva sección?
¿Habéis leído algún otro atentado contra la ciencia médica en algún libro? ¿Os
parece divertido comentar este tipo de cosas o más bien repelente? ¿En una escala del 1 al 10 cuánto más futuro le veis a esta sección que al catedrático encargado de la d?