Donde la literatura y la maldad se toman un té

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domingo, 18 de septiembre de 2016

Conociendo a Edward Cullen


Bueno, vamos a ello. Os advierto que soy la única mala hierba que no escribe, así que no esperéis
grandes cosas. Ortiga y Zarza me han pedido que conteste a algunas idas de olla frases de Edward Cullen como si fueran dirigidas hacia mí (ahora que por fin he cogido plaza MIR y vuelvo a dormir…para que veáis que son malas con todos). Esto es aún más divertido porque yo no he leído ninguno de los libros de Crepúsculo. Sí que sé de qué van, porque, hasta ahora, vivo en la Tierra, pero no me los he leído. Diréis que podría leérmelos ahora. Tendréis razón. Pero es que estoy con “La ciudad de los prodigios” de Mendoza y, la verdad, pasando, que luego Mendoza se enfada y dice cosas muy feas de la literatura actual.

Así que voy a hacerme con un recopilatorio de frases del susodicho (sorprendentemente hay varias webs peleándose por el título de mejor colección de frases de Edward) e intentaré responderlas inventando imaginando el contexto. Comencemos:


viernes, 22 de agosto de 2014

Sharknado

Imaginad que un huracán atrae a miles de tiburones hacia la costa californiana. Y que en el seno del huracán comienzan a formarse tornados. Y que los tornados succionan esos miles y miles de tiburones, que enloquecen como las malas bestias que son y empiezan a atacar a los californianos por tierra, mar y aire (y alcantarillas). Lo sé, estaríais dispuestos a vender un riñón por saber qué pasa después, y cómo un aguerrido surfista consigue salvar a toda la ciudad de esta amenaza. Bueno, pues mantened vuestro riñón en su sitio, porque Asylum ha conseguido resolver el misterio con un presupuesto que se acerca más al de vender una uña: gracias a esta productora y al siempre respetable canal Syfy llega a nuestros televisores (y a las Jornadas Arcoiris)…¡Sharknado! Bueno, y como van justos de presupuesto (pero sobrados de ideas), ya tenían comprados los tiburones de goma y nuestra sed de sangre y chorradas es insaciable…¡Sharknado, the second one!

Lo mejor de sharknado, y lo que le ha hecho conquistar el corazón de miles y miles de espectadores, es que todo el realismo que le falta a la película lo tienen sus expectativas: es una película esperpéntica que se ríe de sí misma, y que de paso hace desternillarse al público. Algo así como las universitarias estadounidenses que están financiándose los estudios escribiendo sobre porno con dinosaurios.
Sé que todos esos confusos términos meteorológicos de la sinopsis pueden intimidar a cualquiera así que empecemos por el principio…Coco, ¿Qué diferencia hay entre un huracán, un tornado y un sharknado?


HURACANES
TORNADOS
SHARKNADOS
Se originan en océanos con temperaturas superiores a 26,5ºC. Es imposible ver nacer un huracán sobre tierra.
Los tornados siempre se producirán en tierra o en lugares costeros cercanos a la tierra, por convergencia de una masa calidad y húmeda con otra fría y seca.
Se originan cuando un tornado succiona tiburones del océano. Fuck yeah.
Su vida es de unos pocos días a algunas semanas.
Su vida es de unos pocos minutos a, en casos excepcionales, algunas horas.
Su vida es la justa y necesaria hasta que el héroe tira una bomba en el centro exacto de la tormenta.
Se forman en la Zona de Convergencia Intertropical, que abarca entre los 5 y los 20 grados. 
Se forman en las grandes llanuras de las latitudes medias de nuestro planeta (entre los 20 y los 50 grados de latitud).
Se forman allí dónde va Fin Shepard, que para algo es el prota.
La velocidad de viento oscila entre los 120 y 240 km/h.
La velocidad de los vientos puede sobrepasar los 500 km/h.
La velocidad, sobre todo, oscila. Pueden bombardear tiburones y derrumbar edificios, pero una mujer puede batear un tiburón impulsado por estos vientos y lanzarlo en dirección contraria. Son un fenómeno cuántico.
El diámetro varía entre 500 y 1800 kilómetros.
Diámetro de apenas 250 metros.

 
 

domingo, 29 de junio de 2014

De venenos y antídotos

¡Hola hierbajos!

Aquí llega otra de mis entradas culturetas, a tiempo para aclararos todo lo que nunca os importó saber sobre aspectos médicos que se tratan (y maltratan) en muchos libros (y no-libros).

Sé que no podéis contener la emoción ante la inminente sorpresa, al fin y al cabo, soy la tipa que escribió sobre hipogonadismo en un blog literario. Releyendo esto creo que a lo mejor lo que no podéis contener son las ganas de hacer clic sobre la aspita roja de la esquina superior derecha. Pero en fin, allá vamos: ¡Venenos!

Por lo menos aquí entiendo
por qué el asesino se iba a
molestar en tener el antídoto
Muy empleados en las novelas policiacas y una manera socorrida de crear tensión en casi cualquier historia: ¿llegará a tiempo el antídoto?, ¿servirá un beso de amor verdadero para combatir una sobredosis de fenitoína?, y otras tantas preguntas torturan al pobre lector. Y justo cuando el susodicho ha quedado ya como la Venus de Milo de tanto morderse las uñas… ¡Llega alguien con el esperado remedio! (generalmente robado al propio envenenador, que llevaba problema y solución en el mismo bolsillo para mayor comodidad).

Quizá hayáis leído libros en los que os parece que un supuesto veneno no es tal, y que con lo que sea que haya usado el Chungo de Chungolandia no se podría matar ni a una mosca. Así que empecemos por el principio: ¿Qué es un veneno?

Aunque los griegos y los romanos tenían gran afición por el tema de envenenar a conocidos y extraños (Cicuta lo sabe bien), hasta el siglo XVI nadie se molestó en definir decentemente el término (Cicuta, ¡vaga!). Fue entonces cuando Paracelso dio en el clavo, y propuso la máxima de la toxicología que permanece hasta hoy: “Nada es veneno. Todo es veneno. Sólo la dosis hace el veneno”.

¿Pero qué quiere decir esa frase? ¿Es acaso Paracelso la musa de Javier Marías? Siento deciros que los médicos somos gente más sencilla, es decir, menos compleja, almas simples, llanas, elementales, lisas como cantos de río pulidos por el impacto repetido contra la sobriedad de la muerte (Esta javierada va por ti, Cicuta, a modo de trozo de tarta, para disculparme. Quizá preferías la tarta. Suerte que no te he preguntado :D). El buen hombre sólo quería decir que puedes matar a alguien casi con cualquier cosa, siempre que aumentes la dosis lo suficiente (y sí, esto también incluye los libros malos. Ahora temo por Ortiga). Por alguna razón los homeópatas sostienen que con esto el pobre Paracelso sentó las bases de su “ciencia”. En realidad es irónico, porque si algo demuestra la homeopatía es que incluso la estupidez, en grandes cantidades, mata.

domingo, 25 de mayo de 2014

Liebster Award


Por aquello de que hoy toca oficialmente reflexionar, voy a aprovechar para pensar un poco también las preguntas del Liebster Award que nos ha planteado el blog My Words Changing TheWorld. Como soy una dulce hierbecilla y me han educado muy bien, antes de nada quiero agradecer a Malena Azul que se acordase de nosotras :D
Quizá os suene lo de los Liebster Award porque ya nos han nominado antes (lo sé, somos irresistiblemente odiorables), pero copio las normas para los despistados:
1-Escribir una entrada de agradecimiento al blog que te nominó.
2-Hacerte seguidor del blog, si no lo eres.
3-Contestar 11 preguntas que te hizo el blog que te nominó. En la versión de El Jardín de las malas hierbas esto incluye mirar muy amenazante y fijamente a tus compañeras de blog a ver a quién le toca esta vez.
4-Elegir 11 blogs que tengan menos de 100 seguidores para ser nominados

Bueno, comencemos:

jueves, 20 de marzo de 2014

Asno con hambre, cardos come

Sé que muchos al ver el título desconocido de una nueva entrada habréis empezado a salivar pensando en otra de las tiernas críticas de Ortiga, pero… qué le vamos a hacer, habréis de conformaros con mi no demasiado esperada ¡primera aportación al blog!

Entre tanta escritora y crítica literaria es un poco difícil que una pringadilla como yo, aspirante a aspirante a médico, encuentre su sitio…más que nada por aquello de que esto es un blog literario. (Os dejo unos segundos para enjugaros las lágrimas, sé que mi calimerismo os ha conmovido). Una conoce sus limitaciones, así que tampoco voy a ponerme a hacer reseñas sesudas y reflexivas sobre libros sesudos y reflexivos. Sólo intentaré contaros alguna cosilla que os pueda arrancar una sonrisa de vez en cuando.  
Como perlita inaugural de esta sección, y para ejemplificar por qué creo que es mejor no creerse literato cuando uno no tiene madera, os traigo la definición de dinosaurio de la RAE, redactada sin duda por un pobre niño de 4º de primaria que, en un despiste de su profesora, se perdió del resto del grupo de la visita guiada y se quedó vagando sin rumbo por los pasillos de la Real Academia hasta que algún despiadado le puso a trabajar de becario…
No sé vosotros, pero yo estoy pensando en demandar a todos esos sinvergüenzas que me han hecho creer durante años en dinosaurios voladores. Desde los Reyes Magos no sufría una decepción así. Lo de los dinosaurios acuáticos reconozco que debiera haberlo visto venir, no se puede tener 23 años y seguir creyendo en algo tan parecido al monstruo del lago Ness... En fin, no sé por qué me da que esta definición está un tanto influida por los cómics que someten a escarnio público al pobre T.Rex...



Pero tranquilos, que tampoco se me olvida que todo este jardín gira alrededor de libros. Libros buenos y malos. Libros con mejor y peor trabajo de documentación. Libros con una interpretación más y menos libre de las consecuencias de la castración. ¡Eh! ¡No huyáis! ¡De verdad que no estoy taaan chiflada como pensáis ahora mismo! Sólo era una manera sutil de introduciros lo que realmente inspiró esta entrada: Los inmaculados de “Juego de tronos”
Como os he comentado, yo de literatura sé muy poquito, aunque disfrute mucho leyendo. De medicina tampoco sé mucho más, pero ahora que estoy terminando la carrera creo que con alguna cosilla me he quedado. Qué se yo, conceptos básicos. Conceptos que contradicen la idea de crear un súper-soldado castrando a un niño, por ejemplo.
Para los que no lo sepáis, los inmaculados son soldados-esclavos y eunucos, entrenados desde niños para servir con obediencia. La teoría es que son excelentes soldados, porque no saquean ni violan.
Los Inmaculados son antiguos muchachos esclavos elegidos en la infancia por su tamaño, rapidez y fuerza. Una vez seleccionados, son totalmente castrados (se les extirpan pene y testículos) y su “hombría” es quemada en el altar de la Dama de las Lanzas. Se supone que así se evitan que el soldado tenga ningún tipo de deseo sexual y, ahorrándole a los pobre hombres esa engorrosa distracción que es la libido, consiguen que se centren en obedecer, pelear y estrangular cachorritos (esto último literalmente).
Entiendo que al autor muchas malas pécoras le han debido de distraer de metas vitales importantes y por eso vio en este programa de acondicionamiento una idea brillante, pero no es exactamente así como funciona la castración. Y menos en un niño pequeño.
En el hombre, la testosterona se sintetiza en las células de Leydig del testículo, por lo que estos pobres inmaculados se quedarían sin esta hormona. El déficit de testosterona tiene toda una serie de repercusiones de lo más deseables en un soldado, como un deficiente desarrollo de la masa muscular, un menor crecimiento, una distribución ginecoide de la grasa corporal, depresión, astenia… (vamos, hombres débiles, pequeños, culones y sin ánimo para el combate…¿todavía no te intimidan? Pues además tienen la voz de pito). 

Así que, ya sabes, por mucho que se empeñen en pintárnoslos más o menos así:


Por favor, ahora que ya estás informado, cada vez que los nombren imagina todo un ejército formado por hombres así:



¿Qué os parece esta nueva sección? ¿Habéis leído algún otro atentado contra la ciencia médica en algún libro? ¿Os parece divertido comentar este tipo de cosas o más bien repelente? ¿En una escala del 1 al 10 cuánto más futuro le veis a esta sección que al catedrático encargado de la d?

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Declaración de intenciones de las malas hierbas




Ortiga: HOLA.



…

Zarza: Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo (hará como un mes)…
Cicuta: Un prado.
Ortiga: Un jardín.
Cicuta: Sí, ya, el jardín de la literatura juvenil. Paleta.
Ortiga: Bueno, pues un patio de atrás.
Zarza: Welcome to Vallecas.
Ortiga: ¿Una maceta, una terraza? ¿Un cacho tierra?
Zarza: Welcome to Villaoreja de Arriba.
Ortiga: Un huerto.
Cicuta: Da. Fuq.
Zarza: Bueno, que sí. Que hace un mes, de algún modo, acabamos leyendo una reseña en un blog de literatura juvenil.
Cicuta: Y nos asustamos.
Ortiga: Yo me reí. Luego me cabreé.
Zarza: Luego tuvo hambre.
Ortiga: ¡Hummm…! Me voy al huerto.
Cicuta: Da. Fuq.
Cardo: La cuestión es que era una reseña muy mala.
Cicuta: De un libro muy malo.

"¡Qué linda mata de romero!" Y era un cardo borriquero

Cardo
Cardo es pelirroja. Y esto, en contra de lo que estás pensando, no dice absolutamente nada de ella más allá de, bueno, el color de su pelo. Tan sólo que si es rara será convencional, porque ser pelirroja y diferente es todo un tópico. Así que decidió ser católica en el siglo XXI, porque, en fin, ni tú sabes decir si eso es extrañamente convencional o chifladamente raro. Já. San Francisco de Asís lo aprobaría.

Proyecto de médico, proyecto de aventurera, de la cabeza de Cardo cuelga un enorme cartel amarillo de “en obras”. Bueno, eso y un león.

En este jardín de maniacas agresivas, Cardo puede parecer un cómodo refugio. No te gritará, ni te morderá, ni fingirá abrazarte mientras desliza un estilete entre tus costillas. Sólo te hará alguna inocente pregunta. Porque Cardo es curiosa. Ya sabes, preguntas como ¿Recuerdas que alguien se haya refugiado alguna vez bajo la sombra de un cardo? o ¿Por qué crees que nadie acostumbra a sentarse a descansar por aquí cerca? Quizá sean tus propias respuestas las que te asusten. O la vergüenza que te da lo lo que te veas obligado a contestar. O la incertidumbre de no tener respuestas.  Pero eh, eso es cosa tuya. Cardo nunca querría pincharte. Recuerda, es  una buena chica.

Os confesaré que no termino de entender este piropo, pero a veces los halagos orientales son desconcertantes. A Murakami tampoco le reclamasteis cuando se desquitó con un "Nunca pierde su sonrisa radiante y mea siempre con elegancia". 





Reconvertido al vegetarianismo,
le interesa particularmente ese personaje
al que quieres ir reformando.
Cuenta con su complicidad
con tus debilidades...él tiene las suyas
Francisco de Asís
El pequeño león que enreda en el pelo de Cardo es todo un hippy, y por eso tomó el nombre del segundo primer hippy de la historia. Ah, y un poco hipster. A él ya le gustaba San Francisco de Asís antes de que no sé qué argentino lo hiciera popular; y es otro cristiano convencido porque, ya sabes, el ateísmo es taaaaan mainstream.

Le ponen contento las buenas reflexiones éticas,  y las transformaciones trabajadas de los personajes. Pero le hacen vomitar bolas de pelo los malos que se convierten en buenos inesperadamente y de la noche a la mañana, por la tierna intervención de una niñita que se cruza en su camino y les inspira a ser mejor persona. Por supuesto que estas conversiones a lo Disney tienen su público, pero es uno que todavía no sabe leer y por eso les hacen películas.  

Un secreto útil: en el fondo le gustas. Seas como seas, porque es así de pringado y de buena gente. No desconfíes, es un león sentado encima de un cardo pero puede ser tu único recurso para salir de aquí con vida. 

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