¿Sabíais que hay gente que nos escribe al email del blog pidiéndonos mecenazgo? Pues sí, hay gente atrevida de esa. Y no nos malinterpretéis: no nos quejamos [Zarza: en realidad sí lo hacemos]. Si alguien nos llega con una idea interesante, siempre es un placer echar un mano [todo el mundo sabe que nuestro objetivo es la dominación mundial, así que cuando llegue el momento podremos obligar por ley a todo el mundo a comprar los libros que a nosotras nos dé la gana, muajaja].
No obstante, queridos hierbajos, me veo en la obligación de advertiros: uno tiene que saber dónde se está metiendo. No deberíais contentaros con los emails publicitarios indiscriminados [aka spam], porque puede que os estéis metiendo en un Jardín. Y ya sabéis, confío, que a las Malas Hierbas nos encanta aceptar propuestas de todo tipo.
Hay gente que parece tener la peregrina idea de entrar en internet y ponerse en contacto con un puñado de blogs escogidos a la buena de Dios, sin haberse molestado ya no en investigarlos adecuadamente, sino siquiera en leerse alguna entrada que tengan publicada para ver cómo anda el percal [cierto es que la mayoría de blogs son todos muy parecidos y felices, pero de vez en cuando te encuentras con furcias como nosotras: es mejor no arriesgarse, ¿no creéis?]. Por lo menos esa es la impresión que me dan algunos de los emails que nos llegan al correo. Como la última persona que nos ha escrito: una inocente muchachuela que, para autopublicar su primera novela, ha decidido iniciar su propia campaña de crowdfunding [¡¿que no me publicas?!, ¡pues me publico yo sola!].
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Todo el mundo se cuela alguna vez :D |
Vayamos a lo básico: ¿para qué te sirve un mecenas? Es una figura que debe encontrarse en posesión de los medios sociales o económicos necesarios para resultarte beneficioso en tus objetivos. Hoy en día, con esto de internet y lo chapucero que se ha vuelto el mundo en general, la verdad es que la figura del mecenas se ha degradado un tanto: la gente pide ayuda a cualquieras. Pero también es cierto que eso no quita para que las Malas Hierbas sintamos muy halagado nuestro inmenso ego cuando encontramos en el buzón un email pidiéndonos ayuda. ¿Qué puedo decir? Somos unas narcisistas redomadas: cualquier excusa es buena para alimentar nuestro ya bien nutrido autoconcepto.