Donde la literatura y la maldad se toman un té

viernes, 6 de marzo de 2015

Heima es hogar en islandés, de Laia Soler

Título: Heima es hogar en islandés
Autora: Laia Soler
«¿Puede estar tu hogar a miles de kilómetros de casa?
Ver la vida en blanco y negro no es divertido.
Laura padece una extraña enfermedad que le impide apreciar los colores, pero si últimamente su vida es gris no es solo porque sufre acromatopsia. Acaba de romper con su novio y sus padres no dejan de pelearse tras el divorcio. Por eso, decide alejarse de todo y toma el primer avión que sale del aeropuerto.
El destino la lleva hasta Reikiavik, Islandia. Allí conoce al simpático Orri, quien le propone emprender un viaje para recorrer el país con él y su no tan simpático amigo Guðjon. Quizá no sea una idea sensata, pero no es que Islandia ofrezca muchas opciones a una chica que se ha escapado de casa.
Lo que Laura nunca podría sospechar es que los dos islandeses esconden un secreto imposible de creer, incluso para alguien como ella, y que ese viaje la cambiará para siempre.»

Dejadme que os cuente una historia… Zarza y yo habíamos estado ponderando la posibilidad de ponernos en contacto con la editorial para pedirle un ejemplar de este libro, por curiosidad, y por eso de que el «no» ya lo teníamos. Sin embargo, buscando por la página para copiar el email, nos encontramos un pequeño detalle que hizo que nos acordásemos de por qué no nos gusta la editorial Plataforma Neo: porque son unos malquedas. Y dijimos, pues a la mierda.

Me estoy refiriendo a este pequeño detalle en particular: (en la pestaña de «CONTACTO» de la página web, para los autores interesados en enviarles manuscritos) «Debido a la gran cantidad de propuestas que recibimos, no podemos comprometernos a darte una respuesta.» Tío, esto no tiene excusa ni perdón de Dios. No me lo pongas como si fuese algo razonable. Si hasta las editoriales grandes se molestaban (al menos en su día) en enviarte un correcta carta pre-redactada (varios meses después) con un sentido «gracias, pero no, gracias». Y eso era en papel, que quieras que no, dices: pues mira, se han gastado el papel, la tinta y el sello. Ahora estas cosas se hacen por internet: ¡es gratis! Es tan sencillo como tener redactada una respuesta muy formalita y amable que copiapegarle en un email a todo el que no te interese; ¿qué te cuesta?, ¿dos minutos, contando con que te leas el email entrante y decidas que no vas a gastar recursos siquiera en una prelectura de la obra? Me parece un feo, francamente.

Así que, entre esto y el feo que se desmarcaron con Corazón de mariposa el año pasado, yo a esta editorial ya le he echado las cruces, como diría una buena amiga mía. Con lo cual, ni hemos pedido el libro, ni lo vamos a hacer (que probablemente no nos lo hubiesen dado de todas formas, pero que no lo vamos a pedir).

En fin, que, como no vamos a leer el libro entero, pero la curiosidad seguía ahí, me he animado a leerme las 30 primeras páginas de la obra colgadas en la web de la editorial. Y vengo aquí a quejarme un rato, que p’algo es mi casa.

Así que, queridos hierbajos y hierbajas, trolls de todas las edades, tanto si os habéis leído el libro como si no, pulsad en el link de «leer más» si os interesa un rábano lo que alguien como yo pueda decir de una obra maestra como esta.


Bien, tengo tres cosas que decir de la sinopsis:

«[T]oma el primer avión que sale del aeropuerto.» Eso no es cierto. Se queda allí sentada mirando las pantallas tres horas antes de decidir a dónde coger un billete.

«[N]o es que Islandia ofrezca muchas opciones a una chica que se ha escapado de casa.» Disculpa, pero eso será ella, que claramente no sabe buscar. Pobrecita, se va a la Conchinchina y se aburre porque no tiene nada que hacer. Eh… te cambio el puesto, ¿sabes? No tengo ni pajolera de Islandia, pero te digo que estoy allí y algo se me ocurre (sobre todo teniendo el dinero).
[Zarza: ¿Qué dices? Pero si hay hasta folletos: planes turísticos en Reikiavik para chicas que se han escapado de casa. Está justo debajo de las opciones de diversión para niños.]

Soy fan de party Thranduil :D
«Lo que Laura nunca podría sospechar es que los dos islandeses esconden un secreto imposible de creer». Zarza tiene la teoría de que los dos chicos son elfos de los bosques, o trolls islandeses, o alguna chuminada por el estilo. No hemos leído el libro, como digo, así que no lo sabemos. ¿Alguien nos ilumina?
[Zarza: mi segunda teoría es que va a haber algo paleto con la aurora boreal y los colores.
Ortiga: eso no es una teoría.
Zarza: ¿es una certeza?
Ortiga: pero ¿tú no has visto la portada?]

Zarza, además, quiere que me queje de la relación entre la primera y la segunda frase de la sinopsis.
[Zarza: ¿por qué la gente es tan random?
«¿Puedes tener los ojos azules si eres moreno?
Tener un perro rabioso no es divertido.»]

Bueno, eso con respecto a la sinopsis. Ahora, paso al resto. Y antes de comenzar, quiero recordaros a todos que lo que voy a hacer aquí no es realmente una crítica, sino una valoración del fragmento que he leído. No sé si las otras 328 páginas (¡328!) que tiene la novela dan para levantar un poco cabeza o para terminar de hundirse en el fango de forma irremediable. Y a menos que alguno de vosotros se haya comprado ya el libro y quiera enviármelo por correo para que se lo devuelva garabateado, me temo que nunca lo averiguaré.

Bien, pues manos a la obra.

Claramente, no puedo hablar de la trama ni, por supuesto, del núcleo. Treinta páginas, como comprenderéis, no dan para gran cosa [Zarza: pues yo si quiero hablar del núcleo, obviamente es la búsqueda del hogar, de un sitio al que pertenecer. Ortiga: bueno, a ver, eso es lo que la autora quería. Otra cosa es lo que haya conseguido. Zarza: evidentemente]. Laura, la protagonista, ni siquiera ha llegado a entrar en el mundo mítico (aunque sí ha recibido ya la llamada).

Sí puedo hablaros, no obstante, de la autoridad de la voz narrativa. La emocional, muy bien: la protagonista es la que narra la historia, y es una niña adolescente bastante tonta, una de estas personas perfectamente anodinas que tienen complejo de raras y especiales (quiero elaborar sobre este punto, tened paciencia). Yo me lo creo. Ahora bien, ¿la autoridad racional? Tu puta madre en bicicleta. Hasta yo debo de ser más acromatópsica que esa muchacha, que por lo menos estoy medio ciega y como me quite las gafas no puedo ver ni por dónde piso.

Tu puta madre abuela en bicicleta,
lo que la prota ve.
Si investigáis un poco por internet (10 min., no hace falta más), veréis que la acromatopsia no consiste sólo en «no poder ver los colores»; de hecho, ese es el menor de los problemas, si me apuras. ¿Qué pasa con la fotofobia? Esta gente, a plena luz del día llega a estar funcionalmente ciega (por no mencionar el daño que tiene que hacer eso [vamos, soy yo, que mi único «defecto» es tener los ojos claros, y ya me deslumbro con nada… Y lo que duele, me cago en diez]). Necesitan lentes especiales con cristales tintados para disminuir la intensidad de la luz, tienen una agudeza visual de menos del 0.1 (sobre un punto [¿os hacéis cargo de lo ciego que es eso? Porque yo no]). ¿Queréis que siga? Porque, a menos que os metáis en internet a cotillear, lo único que os encontraréis entre las páginas de Heima es hogar en islandés es a una niña perfectamente normal que de vez en cuando dice cosas como «el no-sé-qué estaba pintado, pero yo no sabía de qué color».

Brillante caracterización del personaje. Deslumbrante labor de documentación, siguiendo la estela de Los días que nos separan. No sé cómo estará presentada Islandia en el resto de la novela, pero como vaya por este camino… Porque, vamos, que no era bastante con poner de protagonista (y narrador) a una persona con una enfermedad rara, no; además era necesario ambientarlo en Islandia, para que todo sea más creíble. Con dos cojones, sí, señor.

De los personajes. En esas treinta páginas sólo da para presentarnos a Laura (la prota), de la que ya he hablado, y a Orri, el chico islandés con el que inevitablemente Laura terminará liada. Bien, como el chico aparece en realidad un momentito y no está por el momento caracterizado más allá de ser un ligoncete simpático, voy a pasar. De la que sí quiero seguir hablando es de la prota, que aún no he terminado con ella [ilusos], pero me lo voy a reservar para la sección de quejas y carcajadas, si me lo permitís.

Y ¿qué puedo decir sobre la prosa? Uhm… correcta, en general. Faltan algunas comas y de vez en cuando hay fallos de referente, pero en general no son cosas que entorpezcan demasiado la lectura. No me ha asaltado ningún ternero, pero lo que sí hay es received text, y una INGENTE cantidad de explicaciones y resumen narrativo. El texto es, como digo, correcto, pero plano como un plato llano.

Pues… paso a reírme. No hay spoilers aquí (son 30 páginas, por el amor de Dios):

Quiero hablaros primero de todas las diversas cosas que me chirrían (o que directamente me matan) de esta novela, antes de pasar a hablar de la prota en particular.

La historia comienza con casi dos páginas de resumen narrativo puro y sin edulcorar como presentación de la protagonista. Una presentación que, además que no tener valor narrativo en cuanto a los (inexistentes) recursos empleados, ni siquiera nos presenta con una buena caracterización al personaje [de esto hablaré más adelante, cuando me meta con la chica, como digo. Paciencia].

La primera escena real de la novela es la chica esperando en el aeropuerto, toda ella indecisión sobre su destino. Y si bien la escena me parece que está bien escogida para expresar lo que la autora quiere contarnos, el narrador no sabe estarse callado y permitir que la historia y la selección de elementos hablen por sí mismos, así que se dedica a ser mortalmente explicativo, con frases como esta: «Es un limbo (el aeropuerto), un territorio neutral. Supongo que por eso estaba ahí (Laura), en mitad de la indeterminación, protegida de la realidad exterior para decidir qué camino tomar.» Gracias por la explicación, porque todo el párrafo anterior de reflexión sobre el aeropuerto todavía no me lo había dejado claro… [Zarza: vamos, lo que se conoce como «no lugar» en términos narrativos. Gracias por incluirnos la definición.]

¿Conclusión? Quiero un chuchito. Son adorables.
El prólogo termina con: «—Qué casualidad. Yo también voy a Islandia.», más una foto de un ala de avión en blanco y negro. Esto, si bien me parece un recurso válido y una forma interesante de jugar con diferentes formatos para contar la historia, me produce sentimientos encontrados. Lo que quiero decir es que esa fotografía podría contar como un pseudo-silencio narrativo perfectamente válido, y como una manera de marcar el paso de tiempo y el cambio de escena ni necesidad de introducir resumen narrativo o una escena innecesaria, lo cual sería perfecto. Pero entonces llega la autora, muy ufana ella, y dedica la primera página del siguiente capítulo a hacernos un resumen de las cosas que ya nos ha contado en el prólogo. WTF? En serio, me lo has contado hace tres malditas páginas (y una de ellas es una página en blanco). Puede que la protagonista sea medio ciega, pero yo no soy medio imbécil. Esto no me da precisamente la sensación de que Laia Soler sepa lo que está haciendo, así que a partir de ese momento yo ya miré de reojo al recurso de las fotos. Más adelante, claro, se confirmó mi hipótesis: las siguientes dos fotografías que aparecen no cuentan como recurso de ningún tipo, simplemente están puestas para hacer bonito, porque te enseñan algo que la autora de todas formas ya te ha contado (aunque sea un poco de aquella manera). Es decir, si vas a usar fotos para describir y caracterizar, úsalas. Si vas a describir, hazlo con un mínimo de calidad. Pero lo que no me trago es una descripción chapucera, con una selección de elementos mediocre, y luego una foto para completar. Venga.

Esto no está mal, tampoco:
«—Pero… ¿en Reikiavik? Pero ¿qué vas a hacer ahí, Laura? Lo que menos te conviene ahora mismo es estar sola, y más después de los problemas con…
No dejé que mencionara su nombre.
—Haré de turista.» ¿Veis? Dice que está huyendo de su (ex)novio, sin decirlo. No es que sea una manera demasiado original de hacerlo, pero menos da una piedra.

La niña y el chico islandés (que es un cliché de desparpajo y ligonería) caminan juntos por la calle, porque ella se ha perdido un poco y él se ofrece a ayudarla a volver al hotel. Por el camino, les da tiempo a los dos a marcarse un soliloquio sobre sus respectivas vidas: ella le cuenta la trágica historia del divorcio de sus padres y él le cuenta sus apasionantes aventuras de viajero por tierras ignotas. Esto es verdaderamente sorprendente, porque, a pesar de que esta conversación tiene lugar en modo «resumen narrativo» dentro del texto, yo me quedo con la idea de que debe de ser una conversación más bien tirando a corta: la niña está empeñada en presentarte Reikiavik como poco menos que un pueblecillo, así que llegar del restaurante donde han comido hasta el hotel no debería dar para un paseo muy largo.

Tras este momento de bonding con el chico, nuestra intrépida protagonista-narrador se permite una valoración de la personalidad de su interlocutor, atendiendo a la ingente cantidad de información que debe de haber podido recabar de él en esos pocos minutos de paseo: «A pesar de que el tono de mi voz no lo reflejaba ni tenía ninguna intención de admitirlo, lo cierto es que ese chico empezaba a resultarme extrañamente agradable. Esa máscara de “terror de las nenas”, como acababa de definirla, parecía una marca de la casa, algo sin lo que no sería él mismo. Su interior no era tan duro como pretendía hacerle creer al mundo.» Ya. Para empezar, tal y como está presentado el personaje de Orri, yo no veo por ninguna parte ese supuesto «lado duro» que le muestra al mundo. Lo único que veo es un moscón. Pero vale, tú a tu ritmo.

Cariño, creo que a nuestra niñita le pasa algo en los ojos.
Mírala, que parece que no pueda ver los pavos.
—Querida, a mí lo que me preocupa es ese enorme mostacho
que le está creciendo últimamente. Quizá deberíamos
llevarla al ginecólogo.
Eso es respecto a puntos diversos. Ahora, queridos hierbajos y hierbajas, voy a centrarme en la protagonista, porque os puedo asegurar que no tiene desperdicio.

Teniendo en cuenta, como ya he dicho por ahí arriba, que la niña se queda funcionalmente ciega durante las horas de mayor luminosidad, me parece más que increíble que los padres no se den cuenta de que la pobre tiene un problema serio hasta que no cumple los once años, tal y como asegura la narradora. Es decir, no es que sea imposible: hay padres que tienen hijos para hacer bonito y nunca les prestan ni la más mínima atención; pero, tal y como lo pinta la chica, no parece que este sea su caso.

La niña cree de sí misma que es especial, concretamente «rara», tal y como ella lo expresa. Pero esto es claramente falso. Por un lado, resulta una buena caracterización del personaje en tanto que adolescente ombliguista, como ya puse (también) por ahí arriba. Por otro lado, yo no termino de desterrar la molesta sensación de que la autora pretendía crear un personaje raro y no le ha salido (yo y mis locas corazonadas, ya veis).

Pero, como siempre, no me voy a limitar a afirmarlo: os lo voy a demostrar.

¿Por qué creo que la niña es una adolescente corriente y moliente? Para empezar, su supuesta acromatopsia no se deja ver ni en el texto ni en su psicología en tanto que personaje. Recordarle de vez en cuando al lector que «no podía saber el color» de tal o cual objeto aleatorio y sin interés para la trama no es una caracterización adecuada. Esta niña no parece que tenga absolutamente nada de raro en los ojos. Podría ser cualquiera de nosotros.

La primera página del prólogo, en la que la autora se dedica a contarnos con resumen narrativo todos los horribles traumas traumosos que la niña sufre debido a su enfermedad son exactamente las cosas típicas y sin importancia en las que pensaría una persona que claramente no tiene esa enfermedad. La niña habla de que cuando era pequeña su maestra la regañaba por pintar en sus dibujos con colores que no eran, o que cuando crece le da miedo salir a la calle «pareciendo un payaso» [yo me pregunto cómo sabe ella cómo es un payaso, si no puede ver el color de todas formas]. Esto tampoco es una correcta caracterización del personaje.

Si realmente quieres que yo me crea que esta niña tiene una enfermedad tan curiosa, vas a tener que currártelo un poquito más y poner detalles más representativos: el tipo de detalles en los que no pensaría en principio alguien que no tuviese la enfermedad. ¿Cómo se consigue esto?, me preguntaréis: llevando a cabo una correcta labor de documentación, incluso hablando con personas afectadas, a ser posible, y molestándose en escarbar un poco más allá de la superficie; además, es útil, ya sabéis, tener un mínimo de creatividad y pensamiento out of the box.

Estoy muy enamorada de esta película.
Además, tiene algunos recursos muy interesantes
a nivel narrativo.
Por poneros un ejemplo, yo no sé nada de acromatopsia, obviamente, pero como persona disléxica podría dar un par de detalles curiosos a una persona que me preguntase sobre la caracterización de un personaje con dislexia. Hablar de letras que bailan es tan insoportablemente típico, que yo, si me ponen a un personaje con esa caracterización y nada más, pues no me lo trago. Dificultades de lectoescritura es sólo la parte más llamativa de la dislexia, que es (pseudo) importante para la caracterización, por supuesto [no me voy a meter aquí en tipos de dislexia], pero si eso es todo lo que sabes… está claro que mucha idea no tienes. Otra putada menos conocida con la que lidia un disléxico medio son los problemas de lateralidad. Por ejemplo: a mí de pequeña (y de no tan pequeña) me dejaba completamente bloqueada el que llegase una persona, cara a cara conmigo, y me dijese «está a mi derecha». Yo no sabía cuál era MI derecha, ¡como para saber la suya! ¿Qué hacía? Primero orientaba mi derecha (lo cual llevaba un rato, y diversos trucos y tentativas [y una molesta sensación de incapacidad y confusión patológicas]) y, una vez localizada mi propia derecha, giraba mi cuerpo para orientarlo en la misma dirección que mi interlocutor, de forma que su derecha y la mía coincidiesen. Y una escena con esta cosa tan tonta en apariencia es MUCHO más representativa y da mucha más autoridad a la voz que poner simplemente «letras que bailan».

En fin, que me desvío. Estamos hablando de que no me creo que la protagonista de esta historia tenga ninguna enfermedad. Vuelvo.

Voy a poneros tres ejemplos (de los pocos que tiene el texto) del intento de Laia Soler de caracterizar a su protagonista como una persona con acromatopsia:

«El edificio, de madera pintada de algún tono claro, y con una bandera islandesa en el tejado, fue suficiente para convencerme. Marisco, un edificio de madera coloreada y una bandera: ¿podía haber algo más típico que aquello?» Y digo yo, ¿cómo sabe que está pintado? Ese podría ser el color de la madera. Hay maderas de colores claros. ¿La niña no puede ver el color, pero sus ojos son tan agudos (pese a su 0.1 de agudeza visual) que es capaz de percibir la diferencia de grosor de una capa de pintura?

«Los edificios eran bajos, de ladrillo o de madera pintada de colores que no podía ver.»  Ya. Me lo has dicho antes.

«Entrecerré los ojos y aguanté la respiración, hasta que el chico se vio envuelto en un sutil halo anaranjado [Ortiga: da fuq?]. […] Esa luz siempre conseguía tranquilizarme, incluso cuando estaba a punto de perder la paciencia con alguien.» ¡Es un milagro! ¡Ha recuperado la visión del color!
En todo caso, suponiendo que esto último sea algo real que le pasa a la gente con esta enfermedad [y conste que no he podido encontrar en internet ninguna referencia a algo de la talla], ¿cómo sabe esta niña que lo que ve es «anaranjado»? No tiene con qué compararlo. Lo único que podría saber es que es un color diferente al blanco-gris-negro que siempre ve. En fin, que si la voz del personaje tuviese la más mínima autoridad (y consistencia), esto podría haber colado: si a mí ya me ha convencido de que, efectivamente, tiene esa enfermedad, esta peculiaridad se la achacaría a su condición, y aceptaría que su palabra vale más que la mía, porque ella es la experta. El problema es que como, claramente, ella no es experta de ningún tipo… Pues aquí estamos.
[Añadido, después de haber leído una reseña por internet sobre el particular: eso que ve la niña no es nada relacionado con su acromatopsia. Resulta que la niña ve auras. What.The.Fuck? Mi argumento sobre saber el color de la supuesta aura sigue en pie: a menos que el aura venga con una etiquetita identificativa que diga «soy de color anaranjado», no tiene nada con lo que comprar para saberlo. Lumbrera.]

Vale, eso con respecto a la enfermedad. Luego. No me voy a meter a hablar de lo del lío del divorcio de los padres y toda la pesca, pero no deja de alucinarme que a la niña, que ahí ya tiene 19 añazos, los dos progenitores todavía se la tengan que disputar y tratar de comprarla con regalos y gilipolleces del estilo. Y que ella misma te diga que «tiene que aceptar» (literal) pasar dos fines de semana al mes con el padre. ¿Disculpa? Como hija de padres divorciados me veo en la obligación de intervenir. ¿Que «tienes que»? Con 19 ya no «tienes que» nada en una situación de divorcio: te quedas con quien te da la gana, y tus padres no tienen líos de custodia [Zarza: te quedas con quien te da la gana... y con quien te aguante]. ¿Qué me estás contando?

Quiero meterme también con la supuesta «rareza» de la protagonista. Rara, un cuerno. Si la intención de la autora al escribir este libro era demostrar que las personas con enfermedades raras también ser soporíferamente anodinas, buen trabajo. En caso contrario, EPIC fail. O sea, Laura no es más que una niña de papá, que está enfadada con sus padres porque se han divorciado y se dedican a comportarse como niños y a intentar comprar su afecto sin preocuparse por ella (según la percepción que ella tiene del asunto). Así que, qué hace: se escapa de casa con el dinero de ellos (les roba, vamos) y se va al culo del mundo siguiendo una casualidad estúpida, porque la pobre no solo es imbécil, sino que además (pobrecita) no puede decidirse entre los destinos más típicos imaginables (París, Londres, Venecia). Cuando llega a su lugar de destino, se comporta exactamente como la típica turista: se va a la calle comercial y se dedica a sacar fotos con su cámara sin mirar de verdad NADA, y luego busca un restaurante que tenga pinta de “típico” para cenar. Oh, y se queja todo el rato por todo: que si el lugar es pequeño y destartalado, que si no hay centros comerciales ni rascacielos (¡estoy en un país tercermundista!, ¡creo me voy a desmayar!), que si el agua huele raro, y que vaya asco todo. Uuuh, rompedor. Qué chica tan original.

Quiero poneros también una cita de algo que dice el chico este islandés con el que se encuentra, porque está relacionada con el tema:
«—Tiene tendencia a desaparecer del mapa (personaje no relevante) —me explicó (Orri)—. No me importa. Me da la oportunidad de conocer a chicas como tú. Aunque eso de “como tú” es un decir. Es evidente que tú eres especial [Ortiga: yeah, right… tell me more].
En ese instante, harta de escuchar tanta frasecita enlatada, me quedé con lo superficial de esas palabras. Si hubiera escarbado un poco más, me habría dado cuenta de que aquella en concreto escondía más de lo que parecía a simple vista.» Ya, no. Lo siento. Tu primera intuición era buena.

Y, por supuesto, la prota sigue siendo «rara» hasta el final de las 30 páginas y se hace la interesante antes de aceptar volver a ver al chico. Y además te lo dice:
«Fingí que valoraba la oferta (él se ha ofrecido a hacerle de guía por Reikiavik), aun cuando sabía que iba a aceptarla.»
Porque, claro: «En esas pocas horas de viaje, había descubierto que no me gustaba la soledad, al menos cuando era impuesta [Ortiga: pobrecita, alguien le puso una pistola en la sien y la obligó a sacar el dinero de la cuenta de sus padres, irse sola al aeropuerto sin avisar a nadie (para que no la detuviesen) y montarse en el mismo avión que esa niña que se chocó contra ella. Claro, si yo la entiendo]

Finalmente, ella no dice que sí ni que no a la oferta del chico, pero mientras finge pensárselo, el otro se sube al carro:
«—A las diez de la mañana aquí mismo (puerta del hotel de ella).
—Ya veremos —respondí, dibujando una media sonrisa, antes de entrar en el hotel sin decirle adiós.» Original hasta el final.


Chichómetro: ¿que me deja el novio? ¡Pues me voy a Islandia!

Potabilidad: es posible que se pueda leer, a menos que le pidas a tus lecturas un mínimo de credibilidad.

Carcajadas: 5/10

Otras páginas que tienen publicadas críticas o reseñas de este libro, por si os interesa contrastar: Leer con ganas, Letras que buscan horizontes, Promesas de amor.

32 comentarios :

  1. El secreto de los tios es que capturan estrellas en un cuenco (Y cascadas y cosas rarunas). Y Laura no se lia con Orri, se lia con su bff John xDDDDD
    Un libro bastante mediocre

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  2. Bueno, era un fifty fifty xD Con uno se tenía que liar, eso estaba claro. Porque, ya sabes, Dios nos libre de escribir una historia sobre superación personal en la que una chica sea capaz de encontrarse a sí misma sin encontrar por el camino también al "amor de su vida".

    Por otro lado... estrellas. Wtf? o.o? En fin, ella ve auras. Yo ya me creo cualquier cosa.

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  3. Dios mio, he estado a nada de deciros que me compro el libro y os lo envio para que hagáis la reseña completa, pero a medida que lo iba leyendo ha sido como "D: mejor no".
    Por cierto, yo tenia un compañero de clase que tenía acromatopsia (o como sea, vamos, que veia mal los colores) y tampoco le pasaba nada grave. Que tal vez fuera que era una acromatopsia leve y que yo le veia en clase durante los meses de invierno en los que no salía mucho el sol (norte de españa, que esperabas? XD). Además, distinguía colores, no era blanco y negro, era escala de grises. Mucho tiempo viendo una sombra y que le digan "es verde" asocias ese tono al verde aunque veas en blanco y negro. Que no sé si será la misma enfermedad u otra, pero raro me parece que haya dos casi idénticas. Y a este chico mucho problema no, bueno, ahora sí porque el pobre está en biología y dependemos más del color de lo que parece.
    Y lo de la lógica de ver de repente el color anaranjado me ha matado y requetematado. Y mira que lo ponían bien.
    ¡Un besín!

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  4. Gema, no tengo ni idea de cómo verá exactamente una persona con acromatopsia, pero si es como dicen que sólo puede distinguir negro, blanco, y tonos de gris... creo que lo de asociar el tono de gris a un determinado color tiene que ser la leche de complicado, es decir, ¡hay muchos tonos de verde! o.o Vamos, que no te digo yo que no tengas razón, pero así sin tener información de primera mano sin duda me resulta improbable (soy una hierba muy escéptica, no lo puedo remediar).

    En todo caso, creo que leí que se puede tener "acromatopsia parcial". A lo mejor eso es menos heavy en cuanto a distinción de color y fotosensibilidad (y lo que se tercie).

    A mí sencillamente la voz narrativa de la protagonista no me convence lo más mínimo de que tenga un problema. Si hubiese una correcta selección de elementos y yo me creyese que la chica, efectivamente, es acromatópsica, el narrador podría colarnos todo tipo de cosas (¡incluso aunque no fueran "verdad"!). Pero no se da el caso. Esa niña es la cosa más normal y anodina que te puedas topar en literatura (y en la vida real). Yo también puedo decir que "no se de qué color es tal cosa", mira tú qué fácil; decirlo no lo hace cierto, y no me convierte en acromatópsica.

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  5. Por cierto, lo de que si alguien me quiere enviar un ejemplar para que se lo devuelva garabateado iba en serio u.u Yo cuando hay sangre de por medio no bromeo e.e

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  6. Espero que los protas tengan un buen nivel de inglés para entenderse después de todo esto :P

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  7. Vaya, y todo esto en 30 páginas.
    Para empezar sobre lo de la editorial Neo creo que en parte afecta que sea muy "nueva". Sobre el tema de la enfermedad me pasa algo muy parecido pero sobretodo con las enfermedades mentales, es decir, en todos los libros en los que se presenta algo así se explica exactamente de la misma manera, ejemplo: la incapacidad de comer o la necesidad de hacerse daño (entre los más nombrados). Pero nadie va más para allá y si el libro trata justo de eso debería profundizar mucho más y me llega a resultar muy muy muy molesto. Ahora en cuando a la reseña nunca entendí muy bien que pintaba la enfermedad de los colores en todo eso, es como un más a más para hacer de la protagonista algo "raro". Por otro lado el tema del viaje no me atrae nada porque es muy cliché.
    De todos modos yo por el momento no lo he descartado como a posible lectura.

    Saludos!

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  8. Ortiga, te dije que igual acababa con el otro. Amigo borde=Hola, señor Darcy :D

    Mis poderes de adivinación son infalibles.

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  9. Yo debería estar corrigiendo y no aquí, porque tengo el tiempo en el culo, pero no puedo evitar leeros, sois como una droga, pécoras.
    A ver, a mí este libro de primera hora no me llamaba especialmente la atención, pero vamos, no por nada, sino porque el género no es muy afín conmigo. Eso sí, el título, no sé por qué, me encanta. Me recuerda a una cabañita en mitad de un bosque nevado y es que... que me encanta vaya.

    Yo no lo he leído, como digo, aunque sí leí algunas páginas y... bueno, pues lo de que no vea los colores me lo tragué, para qué os voy a engañar. No sabía siquiera que esa enfermedad existía, así que me resultó curioso ver que la prota lo tenía.
    Luego, no he podido más que sentirme identificada con la autora por lo del texto explicativo y el resumen narrativo............. Ahí qué voy a criticar yo, si soy igual o peor? v___v

    Por cierto, no sabía que fueras disléxica! Si nos hubiéramos conocido en espacios temporales distintos podría haber sido tu profe :D (he estudiado educación especial y mi proyecto de fin de carrera trató sobre la dislexia. ¿Lo de enseñar es vocacional? No, no lo es, pero yo lo estudié igualmente). La peli que dices que te encanta nos la pusieron en la facultad. Es taaaaaaaan bonita *-* (y el profesor es tan mono, el de la peli, digo). Mi amiga y yo lloramos a tope viéndola.

    PD: Me declaro absolutamente fan del cartel de "Today's special". Es fantabuloso.

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  10. ¡Buenas! Normalmente no comento pero vengo a criticarla idea de la protagonista de que en Islandia no pasa nada, porque yo estuve allí una semana y me faltaron cosas por hacer, Islandia es un país precioso para disfrutar de las vistas y Reikiavik de pueblo tiene poco, así que no sé dónde coño habrá ido. A pesar de ello supongo que luego al final del libro descubrirá que Islandia es precioso y blablablá, al más puro estilo Un beso en París.

    No tengo pensado leerlo, pero sí Los días que nos separan, aunque después de leer vuestra opinión ya veré.

    Un beso! :)

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  11. A mí lo del novio me ha recordado a Corazón de Mariposa y por un momento confundí a Laia Soler con Andrea Tomé xD Se me va muy fuerte.

    La cosa es que dejarlo con el novio y tener problemas en casa del tipo divorcio (vamos, no sabemos si es que se pegan los padres o algo, pero al parecer no), no es motivo para irse a Islandia, ni a Inglaterra, ni al barrio de al lado, me parece de una gran inmadurez, no sé xD

    Luego, las enfermedades.... no sé, a ver, yo tengo un punto de vista que es el siguiente: una persona con enfermedades desea vivir una vida normal, ergo evitaría pensamientos de "oh que especial soy que rara soy". Yo por lo pronto no he conocido a nadie con problemas de tal tipo (amigos con problemas de visión, que hayan sufrido un accidente, tengan X marca de nacimiento o similares) que vaya usando su diferencia como método para sentirse especiales, sino todo lo contrario, han intentado destacarlo lo mínimo posible.

    A lo mejor soy yo y mi círculo, quién lo sá xD

    Por lo demás...bueno, no soy fan de las historias de amor, como bien se sabe, así que creo que no voy a comentar nada más, solo eso.

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  12. Gracias. Gracias. GRACIAS. Desde que leí (no llegué a terminar >.<) esas 30 páginas en su momento, no he dejado de esperar esta entrada xDDDD
    Habéis reflejado todo (o casi todo) lo que pensé en su momento. Es que WTF. Que no hay por dónde pillarlo, en fin.
    Otra vez, gracias por arrojar un poco de sentido común al mundo (?) xDD

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  13. Ñé, vuelvo a comentar para explicar mejor lo del compañero de clase. ¿No veis las pelis en blanco y negro que aunque sea una escala de grises hay cosas que intuis? Pues a él le pasaba eso, una vez viendo muestras de tejido teñidas la profesora dijo "y esta parte azul" y él nos explicó que no veía ninguna parte azul (fue mas o menos la primera vez que explicó tener un problema) y nos dijo que podía "distinguir colores". Por ejemplo otro día en clase le preguntaron que de qué color era una chaqueta y dijo que verde (y efectivamente, era verde, pero un verde intenso como el de vuestro fondo, puede que un pistacho te mande a la mierda).
    Que fuera ya la enfermedad esta completa o la leve ya no sé. Pero puede que la chiquilla del libro también tenga una enfermedad leve. De todos modos eso de "no reconozco el color" me recuerda a "el corredor del laberinto" de "esto es una mesa y sé que es una mesa pero no sé por qué tengo los conocimientos de saber que es una mesa" con respecto a su memoria perdida (A todo esto, ¿habéis puesto verde el corredor del laberinto? la saga entera, porque el primero todavía pero en cuanto avanza a mi me duele ver lo que le hacen a la biología, microbiología y medicina. Por favor si habéis hecho la crítica pasádmela xD). Vamos, que como sea así el libro sale volando y yo os mando el ejemplar pero no prometo no haber mordido alguna página de pura frustración.
    Va, venga, si hay oferta rentable el día del libro (que va a ser el día en el que me moleste en mirarlo) lo compro y os lo mando para que lo garabateéis. Que al menos las risas están aseguradas a su vuelta.
    Ya dejo de petaros con mi escasa experiencia en el tema de la acromatopsia, pero no sé si no me había explicado bien y bueno, prefiero "recomentar"
    ¡Un besín!

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  14. Huy, pues yo pillé el libro cuando salió precisamente para ver qué más cagadas hace la autora, porque es que con esas primeras páginas me reí tanto que me quedé con ganas de más. Lo del color anaranjado a mí me mató por completo, y también cuando describe a los islandeses como "personas rubias de ojos azules" (en alguna parte de esas 30 páginas creo que lo decía), que yo me quedé como: "¿Pero cómo sabes que son rubias de ojos azules si dices que no ves los colores?" En todo caso, si hubiese dicho que tenían el pelo y los ojos claros, pues todavía me lo hubiese creído, pero diciéndolo así... va a ser que no xD
    En fin, yo no os voy a mentir, si pillé este libro fue porque el tema de Islandia me atraía especialmente, porque es un país que siempre me ha dado mucha curiosidad y, ya que no me puedo permitir visitarlo (yo no soy rica ni les robo a mis padres, como parece que hace la prota del libro e__e), pues al menos lo "visito" literariamente hablando. Otra cosa es que el libro me convenza o no xD Que ya se verá. De todas formas, tengo pensado leerlo este mes, y si eso luego no me importaría enviároslo. Seguramente ni querré que me lo devolváis xD
    En fin, ahí queda dicho, si os parece bien y tal, pues yo os lo mando :P

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  15. Laura (La Heimah)6 de marzo de 2015, 19:15

    No te pongas conmigo lagartah ¢¢#
    Pues si ke voy kon unos killos y kapturamos estrellas y veo auras de kolores
    Un bezo
    Laura ##Real.Heimah-4é

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  16. "Heima es hogar en islandés" (y Heimat en alemán, según he visto), parece que tiene que ver con "encontrar al amorrr verdadero <3". Me juego un riñón (o igual no) a que esa tal Laura acaba con algún islandés buenorro, divertido, etc. etc. Lo de la enfermedad es, desde mi punto de vista, un intento de hacer que ella sea especial y que la gente empatice con ella porque no pueda ver el color. No sé si es cosa mía, pero me parece que el problema de la chica tire más al daltonismo. Conozco gente que lo es, y lo que les pasa es eso; pueden ir por la calle sin problemas, pero no pueden distinguir los colores, por lo tanto, el elegir ropa para vestirse lo tienen complicado, para ver películas también, y ya no digamos si quieren pintar un cuadro o la casa. Estoy de acuerdo con vootras; documentarse sobre un tema como, por ejemplo, Islandia, sería leer guías de viajes, buscar información, ir allí (yo haría esto, aunque solo sea por curiosidad :D), hacer turismo por allí, hablar con la gente de allí e investigar sobre la cultura y un poco el idioma, la gastronomía, etc. Eso sí, tomando buena nota de todo.

    Me parece muy borde lo de que no acepten manuscritos, es básicamente decir: "mira, nos importas demasiado poco como para que nos leamos la bazofia que has escrito, así que deja tu manuscrito donde te salga". Es que no es ni siquiera una editorial grande, porque yo no la conocería si nos fuera por vosotras. Además, que para eso contratas a más gente para que puedan leer los manuscritos.

    Ortiga, yo tampoco me creería la imagen de Reykjiavik como pueblo. Venga ya, que estamos hablando de la capital de un país, que hasta las capitales de Mónaco o de Andorra son ciudades, y eso que no sé si llegarán a los 100.000 habitantes en el país.

    Pero personalmente, algo que me escama bastante son dos cosas: el clima de allí es muy frío por estar tan al norte, ¿no había ninguna referencia al tema o es que Laura era una caldera andante e insensible al frío? La otra es el tema del idioma, el cual no tiene nada que ver, como podéis ver aquí http://viajesislandia.com/lengua-islandesa-islandes?id=20 que ya solo los nombres de los géneros gramaticales tienen lo suyo.
    Como curiosidad os dejo también esto: http://es.wikipedia.org/wiki/Pidgin_vasco-island%C3%A9s. Por lo visto, hay algo así como un documento que demuestra la existencia en el pasado de una lengua que, según he entendido, mezcla islandés y vasco, o algo parecido. Me ha llamado bastante la atención, y como tiene que ver con el tema, me ha parecido curioso e interesante compartirlo.

    Zarza, eres buena. Seguro que no te equivocas.

    Atte, E.

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  17. E., la editorial no es que no acepte manuscritos, ojo, es que dice que lo mismo no se molesta en contestarte nada si les envías algo.

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    1. Cierto, perdona. Pues eso, que me parece muy borde por su parte porque si quieren pasar de la gente que les envíen manuscritos, que lo hagan de forma más sutil. Es que si yo hubiera escrito algo y lo quisiera publicar, sé que no me iba a molestar en enviarle nada a esta editorial.
      Si envías algo a una editorial y te responden que lo han rechazado, por lo menos sabes que se han tomado la molestia de decírtelo.

      Atte, E.

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  18. No sabía muy bien donde poner esto, pero no quería dejar pasar la oportunidad, así que... ¡Feliz Día Internacional de la Mujer a todas las Malas Hierbas de este jardín! :D
    (Espero haber hecho un buen uso de los puntos suspensivos :P)

    Nuni

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  19. ¿Hoy es un día internacional del algo? Huh...

    Pues gracias, creo. Aunque debo admitir que yo me declaré a mí misma no-perteneciente al género femenino a partir del día de la mujer de hace dos años (¿tres?), cuando vi un reportaje en las noticias que me espantó y cabreó a partes iguales. Salían unas tenderas explicando muy emocionadamente sus respectivas maneras de celebrar el día y los productos temáticos que estaban vendiendo, y decían cosas como: pues yo estoy vendiendo estas galletas con forma de "cosas de mujer", una flor, un vestido... y "el imprescindible para cualquier mujer: el bolso". Como no podía tirar la tele por la ventana, tiré la sartén (estaba cocinando, como toda buena mujer que se precie, oh, queridas compatriotas del siglo pasado [después tenía pensado ir a masajearles los pies a los hombres de mi familia, pero, en fin, con el cabreo y tal, ya no me salía la sonrisa de barbie, así que lo dejé correr]).

    Con amorr,

    O.


    P.S. Lo de que estaba cocinando es cierto. Me encanta cocinar =P Y planchar, todo sea dicho de pasa. Me resulta muy relajante.

    P.S. ¿Quieren vender "cosas de mujer"? ¿Por qué no galletas con forma de compresa, o de depilady? Ah, no, espera, que las mujeres no sudamos ni excretamos ningún otro tipo de sustancia no-decorosa a través de cualquier parte de nuestro cuerpo, y por supuesto que no tenemos **gasp** vello.

    P.S. Este va a ser el único manifiesto "político" que me marque con respecto a esta fiesta, lo prometo :D

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  20. Yo también le tengo tirria a la editoral esta :S les envié una propuesta de traducción y me contestaron en seguida diciendo que estaban interesados y lo valorarían. Después no volví a saber nada más de ellos y eso que les envíe un par de correos recordándoles mi existencia.

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  21. Dios! Galletas con forma de compresa? Casi me muero cuando lo he leído.
    Creo que el reportaje es recurrente porque me suena haberlo visto el año pasado (y cabrearme).

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    1. Quien dice con forma de compresa dice con forma de tampón, aquí no se le hace ascos a nada. :P

      Ahora en serio, veo más grave que en el mismo puesto de trabajo y con las mismas condiciones suela cobrar más un hombre que una mujer, que muchas empresas prefieran contratar hombres porque ellos no pueden quedarse embarazados o que muchas empresas despidan a las mujeres cuando se quedan embarazadas. O lo de aquella política que rechazó a una mujer para un cargo porque al ser madre no podía estar al 100% para el trabajo, o algo parecido.

      Atte, E.

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  22. Pues mira, anónimo E., a nivel económico (y pragmático) podría entender las desigualdades laborales, de no ser porque leí por ahí que si tenemos en cuenta ratios de absentismo y productividad, a pesar de todo a una empresa puede salirle más rentable contratar a una mujer y pagarle las bajas por maternidad (y todo lo que ello conlleva, como contratar un suplente, etc) para hasta dos o tres críos que contratar a un hombre.

    En cualquier caso, no veo como las galletas con forma de bolso iban a ayudar a esta causa.

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    1. Yo tampoco lo veo, pero bueno... Lo que yo creo es que deberían fijarse más en la profesionalidad, el curriculum y los estudios de la gente que en si es hombre o mujer.

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  23. La verdad es que tenía ganas de leer este libro, aunque no he leído nada de Laia Soler (ya me quitasteis las ganas de leer Los días que nos separan), pero me llamaba la atención éste por el tema de Islandia.
    Sólo criticando 30 páginas me habéis quitado las ganas también de leer éste. Lo de la enfermedad de la tipa me suena muy a querer hacerla especial, pero tampoco demasiado no vaya a ser que la protagonista no pueda salir a la calle.
    El tema del divoricio de los padres me parece una gilipollez enorme, porque como decís con 19 años ya no tiene obligación de hacer nada, como si se quiere ir a vivir sola. Creo que si leo el libro voy a estar odiando a la protagonista todo el rato xD

    En cuanto a lo de Neo...son unos malajes. Nosotras les pedimos colaborar, nos dijeron que no, pero que nos mandarían la newsletter, y nada, nos ignoran, ni newsletter ni nada. Les hemos escrito mil veces para decírselo y nada, les da igual.

    ¡Saludos!

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  24. ¡Hola de nuevo! Venía a contaros que ya me leí el libro y que, si queréis, sigue en pie lo de enviároslo para que lo garabateéis a gusto.

    Estoy muy de acuerdo con vosotras en algunas de las cosas que indicáis en esta entrada. Para empezar, la autora tira mucho, muchísimo, de resumen narrativo. Resume conversaciones enteras en pocos párrafos o incluso en uno larguísimo, con lo que diálogos, en este libro, pocos. Esto llegó a resultarme bastante cansino, la verdad. También hay muchos fallos de referente, pues la autora se pone a explicar y a explicar y, de repente, te dice: "Y se fue para su casa”. Y te quedas en plan: ¿quién? Te has liado tanto explicándome algo, que ya no recuerdo de quién me hablas, sobre todo teniendo en cuenta que Laura finalmente hace el viaje con tres islandeses: los dos chicos, Orri y Guðjon, y Auður, una amiga de ellos. Así que resulta muy confuso.

    La tercera cosa que me ha repateado es que Laura está constantemente hablando de lo de ser especial. Que si ella era rara de pequeña, que si su madre le hace creer que ella es especial precisamente debido a su enfermedad... Es algo sobre lo que el personaje reflexiona muchísimo a lo largo del libro, cosa que por otro lado es normal si tenemos en cuenta que Orri se acercó a Laura porque vio algo "especial" en ella. Así que, claro, la niña no para de darle vueltas y llega un momento en que dices: ENOUGH! Pero ella sigue, y sigue, y sigue... -.-‘’

    Aun así, algunas cosas del libro me han gustado. Te lo pintan como una historia realista, pero en realidad la autora juega con la mitología islandesa para introducir el elemento fantástico. Tenemos, por ejemplo, el tema de que la niña ve auras (hay una explicación sobre eso, y también sobre cómo ella es capaz de distinguir unos colores que nunca antes había visto); y también que sus nuevos amigos atrapan estrellas y cosas así. En realidad, lo que Orri y Guðjon hacen es cazar la energía de los fenómenos naturales: una estrella, un glaciar, el sol de medianoche... (Laura ha ido a Islandia en verano y el sol allí apenas se pone unas horas en esa época; lo cual refuerza la teoría de que la niña en realidad no sufre acromatopsia, o al menos no una muy grave, ya que, como decís, tanta luz debería dañarle los ojos. Cosa que no pasa.)
    El hecho de que estos niños cacen esas cosas hace al lector preguntarse por qué las cazan, para qué sirven, y esto está relacionado también con la mitología islandesa. Si queréis, os lo digo, aunque si tenéis intención de leeros el libro, igual es mejor que me calle xD

    En fin, este tema está un poquito pillado con pinzas, especialmente porque Laura, que ve auras y distingue colores pese a tener acromatopsia, no llega a creerse que sus compañeros de viaje puedan realmente cazar la energía de una estrella, del sol, del viento... Y es como: WTF? Niña, si tú ves auras y colores y te crees más especial que nadie, ¿por qué leches no te crees lo de los islandeses? xD Eres tú más chachi que nadie, vamos…
    (Continúo en otro comentario ^^’)

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  25. (Termino aquí.)
    Luego, lo del novio también se explica (tirando de resumen narrativo, claro). En Corazón de mariposa, como han comentado, fue una chorrada, pero en este libro la explicación de que la chica huya de su ex es bastante creíble, en mi humilde opinión. El susodicho, Javier, vive justo encima de ella, estuvieron saliendo juntos mucho tiempo y él no paraba de maltratarla psicológicamente, hasta el punto de que Laura terminó por creerse poco más que una mierdecilla pinchada en un palo. Eso sí, esto es lo único medianamente creíble y justificado, porque lo del divorcio de los padres, es que, vaya tela... Los tres actúan como críos: los padres y la hija. Ella los culpa a ellos por todo y ellos se culpan el uno al otro por todo, más ahora que la niña se ha escapado de casa. Muy infantil todo.

    Por cierto: Laura tiene una amiga, Larisa, a la que recurre en muy contadas ocasiones, principalmente cuando necesita desahogarse y no quiere hablar con sus nuevos amigos o ha tenido algún roce con ellos. Vamos, que Larisa es un poco personaje-comodín, o al menos eso me pareció a mí.
    Y sí, Laura es insoportable. Cualquiera diría que tiene quince años en vez de diecinueve. Es egocéntrica, orgullosa, y realmente te cuesta creer que el exnovio la anulase tanto cuando ella es tan repelente y arrogante.

    En fin, creo que no me queda nada más por comentar sin soltar algún spoiler gordo xD Lo siento por haberme alargado tanto ^^' Lo dicho: si queréis que os mande el libro sólo tenéis que decírmelo :)
    ¡Nos leemos!

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  26. Pues si te hace ilu que te lo devuelva garabateado, yo encantada de que nos los envíes, Sandra. Le sigo teniendo muchas ganas a este libro, y más aún si me dices que Laia Soler se ha metido en el terreno del maltrato psicológico. Ahora tengo una especie de curiosidad morbosa por saber cómo ha retratado el asunto.

    Lo dicho, si le mandas un mail a Zarza al correo del blog te doy una dirección postal para que me lo mandes =P

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  27. Igual tardamos un poco en contestar, peor no te angusties: es que Zarza está visitando a Cicuta en Cambridge y no tiene internet, pero volverá pronto (y el libro será mío... [temporalmente] MUAJAJAJA!!!!).

    =P

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  28. hola me podrían decir cual es la primera persona la segunda y la tercera por favor gracias

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