Donde la literatura y la maldad se toman un té

sábado, 6 de enero de 2018

Hermosas criaturas, de Kami García y Margaret Stohl

Título: Hermosas Criaturas
Escrito por: Kami García y Margaret Stohl
«Bienvenidos a Gatlin.
Un pueblo en mitad de ninguna parte
donde nunca ocurre nada.
Al menos, eso pensaba yo.
No podía estar más equivocado.
Había una maldición.
Había una chica.
Y, al final, una tumba».


Bueno y quien dice Gatlin, dice Forks.

Hace literalmente AÑOS que tengo escrita esta crítica y nunca he llegado a publicarla. Estoy desempolvando cosas del cajón. Ajo y agua.

Este libro resulta ser, tal y como prometían portada y contraportada, otra más de las muchas (desgraciadamente muchas) imitaciones que sucedieron a la saga Crepúsculo. La novedad en este caso es el cambio de papeles: el chico es el protagonista mortal que narra la historia en primera persona, y la chica adopta el rol de personaje atormentado por su condición, que insta al otro a alejarse de ella antes de que sea demasiado tarde. El dramatismo adolescente, es lo que tiene: que si «me voy a volver mala», que si «apártate de mí antes de que te haga daño», que si «fulanito quiere matarme»… Ay, hija, ojalá.

En fin. El núcleo de la novela es la búsqueda del yo: la lucha de dos adolescentes por ser capaces de decidir cómo ser, en lugar de dejar que fuentes externas (los vecinos, el destino, un libro…) lo decidan por ellos. Si algo hay que concederle a Kami García y Margaret Stohl es que sin duda han sabido plasmar de manera muy clara esa lucha: han escogido personajes útiles para su propósito (como digo, adolescentes dramáticos) y les han proporcionado unas historias personales en consonancia. Sin embargo, me temo que hasta ahí pueden llegar las concesiones [Ortiga: no me puedo creer que tenga que meter esto en Honrosas excepcionesZarza: Es como High School Musical pero con magia. Muy original todo :D].

Los personajes principales, pese a ser estereotípicos, están relativamente bien caracterizados (aunque tienen algunas fugas en los momentos menos esperados, con el objetivo de adaptarse convenientemente al Efecto Pigmalión de nuestra sociedad actual). Los personajes secundarios, por otra parte, no solamente son prototípicos (en el mejor de los casos), sino que además no están apenas desarrollados: con la discutible excepción de Amma, el ama de llaves de la familia Wate. Se echa en falta, por ejemplo, que le hubieran dedicado alguna que otra línea al tío de Lena, Macon. Macon es un personaje que debería tener un cierto peso dentro de la historia, teniendo en cuenta su papel como protector de Lena; no obstante, la información que se nos ofrece sobre él es tardía e incompleta. Una lástima: era un personaje que prometía al menos un poco de sensatez en todo este embolado.


sábado, 30 de diciembre de 2017

La última lágrima, de Lauren Kate

Título: La última lágrima
Escrito por: Lauren Kate
«Existe una antigua leyenda, hoy casi olvidada, que habla de una joven cuyas lágrimas de desamor hundieron un continente entero.
Ahora Euskera Eureka tiene en sus manos un libro que cuenta esa fascinante historia
[Ortiga: pronto empezamos con la ironía]: lo ha heredado de su madre, que desapareció arrollada por una ola gigantesca. Poco a poco, a través de sus páginas [Ortiga: ¿quién dices que tiene páginas?], descubrirá que las coincidencias entre su vida [Ortiga: mejor dejo de hacer preguntas] y la leyenda son demasiadas para ser fruto del azar... Además, la inesperada llegada de Ander, el extraño chico de ojos turquesa que huele a mar y lo sabe todo sobre ella, le enseñará que las casualidades raramente existen y que su llanto tiene un poder tan inmenso que puede incluso cambiar el curso de la humanidad...».

Los dramáticos puntos suspensivos os han dejado con insoportables ganas de más, a que sí. No me mintáis. Todo el mundo sabe que los puntos suspensivos tienen efectos adictivos, hay estudios que lo respaldan.

La verdad, esta sinopsis es toda ella una gran mentira. Para empezar, lo de las lágrimas de desamor es un timo. No recuerdo toda la leyenda ya a estas alturas (porque no tengo memoria y porque además tampoco me importa tanto), pero sí recuerdo un sentimiento muy claro de estafa cuando la leí: esa parte se la han inventado. Como se han inventado, también, que hay coincidencias entre la vida de la pipiola y la tipa de la leyenda, o que la pipiola llega a tal conclusión. Wtf. La leyenda no se parece a la vida de la pipiola ni en las pausas para respirar.

Me terminan hartando estas historias de apocalipsis mágico propiciado por el copito de nieve superespecial de turno, ¿sabéis? Creo que a partir de ahora llamaré a estos personajes copitos de nieve apocalípticos.

En este caso estamos hablando de un copito de tipo diluvio universal: si la niña llora, nos ahogamos en masa. Por entre medias se mezcla la Atlántida y peña diversa que escapó (o no escapó) de la isla antes de que esta se hundiese. Y copito es huérfana y… lo cierto es que no me acuerdo de mucho más, sólo que el final es absurdo y está plagado de peña tomando decisiones malvadas-estúpidas que no son, ni de lejos, óptimas en lo que a efectividad se refiere (pero son sin duda óptimas para hacernos pasar a todos un rato muy divertido, os recomiendo esa parte). Y además hay un pipiolo MISTERIOSO que hace apariciones MISTERIOSAS y un mejor amigo enamorado de copito que luego se vuelve psicópata y empieza a ser un cabrón de aquí a… un sitio muy lejano.


viernes, 22 de diciembre de 2017

Oscuros, de Lauren Kate

Título: Oscuros, aka Los que se pelean se desean, aka El chico ese que se dedica a ser profundamente desagradable y abusivo contigo seguro que es tu alma gemela y deberías aguantar hasta que llegue vuestro final de cuento de hadas; no se lo tengas en cuenta si al final te dice que no te puede explicar por qué era un cabrón porque de todas formas eres demasiado tonta para entenderlo y semejante sobrecarga informativa podría matarte (literalmente).
Escrito por: Lauren Kate
[No me extraña que en la portada aparezca una niña llorando desconsoladamente.]
«Helstone, Inglaterra, 1854. Es noche cerrada y dos jóvenes conversan en una remota casa de campo. Se sienten irresistiblemente atraídos el uno por el otro, pero él insiste en que no pueden estar juntos. Ella obvia sus advertencias y se acerca a él, con paso lento y desafiante.
Cuando se besan, una furiosa llamarada lo inunda todo».

¡Ah! Si la cosa hubiese acabado ahí, esta historia hubiera sido tan deliciosamente corta.

En fin, hierbajos, esa sinopsis corresponde al prólogo de la historia. Como seguro que ya os podéis imaginar, aunque sea solo gracias a mis propuestas para título alternativo, la historia se enfanga más que eso. Tenemos a pipiolo y pipiola, tenemos un par de amigas de pipiola [de las cuales SPOILER una al final resulta ser amiga de pipiolo antes que de pipiola y la otra acaba muerta FIN DEL SPOILER], tenemos un par de bitches malintencionadas de instituto y/o rivales amorosas, y tenemos un tercero en discordia para poder formar el triángulo de rigor. El resto son básicamente gente que andaba de paso o padres ausentes. Añadimos el nombre, que no el ambiente, de reformatorio de régimen interno y voilà: otra historia paleta al canto.

Por supuesto, no hay núcleo. Y por supuesto, la voz narrativa carece de autoridad, tanto racional como emocional.

Querida Lauren, no pretendas que me crea que estamos hablando de verdad de un reformatorio mega estricto porque hayas puesto cámaras con pilotito rojo colgando de las esquinas y brazaletes que electrocutan a los alumnos. Si resulta que luego dichos alumnos pueden saltarse las clases como y cuando les viene en gana, pasearse por donde quieran sea la hora que sea y hasta salir de los terrenos vallados del colegio con chófer si les sale de las napias y sin que haya ningún tipo de repercusión ni que ningún profesor se dé por aludido.

Querida Lauren, tu autoridad emocional me da risa cuando resulta que la protagonista femenina accede a desplazarse en un coche que no es suyo hasta un destino que ella misma no conoce con el objetivo de dar calabazas a un admirador que le ha hecho avances sexuales. ¿Depender de medios ajenos y no disponer de vía de escape propia cuando vas a rechazar a un pretendiente?, me apuesto a que en muchas de vuestras cabezas se ha encendido una alarma roja de «encontraron su cuerpo medio enterrado en el desierto tres días después».


viernes, 15 de diciembre de 2017

La quinta estación, de N. K. Jemisin

Título: La quinta estación
Autora: N. K. Géminis Jeminis Jemisin
[Por cierto, llevo ya un tiempo pensando en un pequeño detalle que pienso empezar a implementar a partir de la siguiente crítica que publique: a partir de la próxima crítica empezaré a utilizar «autoría» o «escrito por», en lugar de «autor/a». Al margen de eso, de verdad que no puedo creerme que todavía en pleno siglo XXI una mujer tenga que firmar con sus iniciales para que ser mujer no le joda las ventas.]
«TODA ERA TIENE QUE LLEGAR A SU FIN
Ha dado comienzo una estación de desenlaces.
Empieza con una gran grieta roja que recorre las entrañas del único continente del planeta, una grieta que escupe una ceniza que oculta la luz del sol.
Empieza con la muerte, con un hijo asesinado y una hija perdida.
Empieza con una traición, con heridas latentes que comienzan a supurar.
El lugar es la Quietud, un continente acostumbrado a la catástrofe en el que la energía de la tierra se utiliza como arma. Y en el que no hay lugar para la misericordia».

[¿Os podéis creer que tengo esta crítica escrita y subida a borradores desde octubre y aquí seguimos? Sí, probablemente os lo podéis creer.]

Queridos hierbajos, no estoy nada de humor para andar haciendo críticas, pero necesito quitarme esta de en medio porque tengo muchas otras cosas que hacer, así que… Veremos qué sale.

Como de costumbre, comenzaré metiéndome impunemente con la sinopsis. Que sepáis que no, la historia no comienza con una grieta roja en la tierra. Empieza con un tipo sumergiéndose en la tierra para crear la falla (sí, buceando… No preguntéis). Y otra cosa que conviene saber es que en realidad, contando ya con el ese último párrafo de la sinopsis, no nos hacía falta la inmensa mayoría de las cosas que el narrador nos suelta en las primeras páginas.

Tal vez aún haya quien se acuerde de esas primeras páginas. Me metí muy mucho con ellas. Hay quien se me indignó por Twitter. Hasta se me acusó de criticar por racismo. Fue encantador.

Me mantengo en lo dicho [sí, incluso ahora que me he molestado en buscar una foto para ver quién andaba tras el título, soy lo peor :3]. Aquello no era una corrección muy seria que digamos (más bien me apetecía meterme con alguien y le tocó a este la china), pero eso no quiere decir que me inventase qué decir: el narrador de esas primeras páginas (que vuelve a asomarse en un par de ocasiones más durante el resto de la narración) es espantoso y lo único que hace es lanzarnos un montón de información regurgitada que luego ni siquiera nos será lo que se dice necesaria para entender el resto de la novela. Esas primeras páginas me parecen un franco fracaso desde un punto de vista narrativo, tan suprimibles que no entiendo muy bien por qué la persona encargada de la edición de este manuscrito no las suprimiría [y además ni siquiera me parece que creen lo que se dice mucha intriga o ganas de seguir leyendo, pero eso es ya (parcialmente) opinión personal].


martes, 12 de septiembre de 2017

Alas de fuego, de Laura Gallego (Innombrables 18)


Queridas malas hierbas,

Esta está a punto de convertirse en mi carta de suicidio. Sigo sin quereros, pero me apetecía haceros sentir culpables. De nada.

Dejad que os explique. El otro día tuve un deseo de muerte y decidí leer un libro de Laura Gallego. ¿Habría sido más rápido con Moccia? Puede, pero sospecho que más doloroso. Aun así me mata tanto que esta autora sea premio nacional de literatura. Me da ganas de bajarme en marcha de la vida.

La cuestión es que me leí Alas de fuego, una versión vieja que me dio Ortiga hace siglos y que me he dedicado a llenar de dibujos y comentarios (¿alguien la quiere?). Y dioses, me ha devuelto la vida. Hacía tanto que no me reía a carcajada limpia con un libro. Más o menos desde que tenía trece años y leí Memorias de Idhún. Recuerdo que mi padre solía entrar en la habitación para ver si había perdido la cabeza. Pero no, es que Memorias de Idhún era TAN divertido. Quizás debería releerme el primer libro.

miércoles, 16 de agosto de 2017

La ciudad del agua, de Theo Lawrence

Título: La ciudad del agua, aka Yo también tengo amigas con las que no hablo
Autor: Theo Lawrence
«Dos familias enemigas, los Foster y los Rose, mueven los hilos invisibles de Nueva York. Tras años de ardiente [Ortiga: ¡y apasionada!] confrontación, ahora la ciudad va ser testigo de un acontecimiento inaudito: Aria Rose y Thomas Foster, los primogénitos de cada familia [Ortiga: ah... sí, bueno, si con primogénitos te refieres a «los dos segundos hijos de sus respectivas familias», entonces sí: primogénitos], van a casarse, y su matrimonio simbolizará la unión inquebrantable de los dos linajes.
Mientras tanto, en las Profundidades, un grupo de rebeldes trama una virulenta rebelión política que podría hacer temblar los pilares de la ciudad y acabar con todo lo que los Rose y los Foster han construido... [Ortiga: puntos suspensivos tope dramáticos]».

Pues resulta que me he leído también esta paletada. Y la verdad es que era una paletada entretenida, ¿eh? No os vayáis a pensar. La sinopsis como que nos miente algo más de lo que ya os he puesto, porque la «virulenta rebelión» que se está cociendo consiste mayormente en que los estratos sociales más bajos han presentado a su propia candidata para la alcaldía, porque quieren conseguir algo tan loco como *gasp* que se les trate como a seres humanos dignos.

Hay dos cosas importantes de la trama que la sinopsis no menciona. Una es que la prota comienza la historia con amnesia galopante y una gran parte de su motivación durante la novela consiste en recuperar sus recuerdos perdidos. La otra cosa es que en esta Nueva York futurista e inundada además de seres humanos corrientes y molientes también hay una especie de x-men mágicos a los que se llama «místicos». A los místicos se les tiene un miedo de la leche porque en el pasado unos cuantos de ellos perpetraron no sé qué atentado [al que por cierto le han puesto un nombre que, en mi opinión, invita más a la fiesta y al jolgorio que al miedo] y ahora el gobierno les tiene controlados y se dedica a sorberles los poderes para que no se suban a la chepa de los ricos que viven en mansiones y suites.


miércoles, 9 de agosto de 2017

Corrección de las primeras páginas de La quinta estación

Queridos hierbajos, supongo que nunca conseguiré entender cómo se las apañan las editoriales para publicar cosas TAN MAL ESCRITAS. Joder.

No he logrado reunir fuerzas para pasar de la cuarta página. Lo siguiente era ya coger negro y empezar a tachar. Hasta que no quedasen más que las rayas de diálogo (que no los diálogos en sí). Nada más podría hacerlo tolerable desde un punto de vista narrativo.

jueves, 3 de agosto de 2017

La trampa de los 18, de Erin Bowman

Título: La trampa de los 18
Autora: Erin Bowman
«Lo llaman "el Rapto": la medianoche antes de su decimoctavo cumpleaños, la tierra tiembla, sopla un viento helado, del cielo desciende una luz cegadora... y todos se desvanecen por siempre jamás.
Todavía faltan unos meses para que a Gray Weathersby le llegue su turno, pero cuando su hermano Blaine es víctima del Rapto, todas las verdades de su pequeño mundo se tambalean...».

Queridos hierbajos, hace unos cuantos meses ya que no puedo encontrar las ganas de ponerme a escribir más críticas para publicar en el blog. Lo cierto es que sigo sin ganas de hacer críticas, para qué mentir. Puede que sea la repetición: decir siempre lo mismo está claro que llega un momento que cansa.

Así pues, voy a hacer un experimento con esta novela. A ver qué sale.

En esta ocasión quiero hablaros de por qué esta novela es mierda desde un punto de vista humano, educativo, social. Es decir, analizándolo desde una perspectiva feminista. Es sorprendente que, sobre la base de una sociedad en la que los hombres desaparecen al cumplir los dieciocho años y las mujeres tienen que seguir con su vida, una historia pueda hacer alarde de tanto machismo estructural y no se moleste en asomarse siquiera a la posibilidad de un modelo social basado en la mencionada premisa.

Esta no es una buena novela y tiene básicamente los mismos fallos que ya me habéis visto repetir un trillón de veces: resumen narrativo, texto plano y explicativo, falta selección de elementos, ausencia de núcleo… Lleno de cosas (sobre todo al final) que no tienen el más puñetero sentido, hechas a la medida de unos personajes demasiado estúpidos y para que la resolución del conflicto esté al alcance de sus posibilidades. Nada nuevo bajo el sol. A nadie le importa. Hablemos de la representación de la mujer en el texto.

Partimos de un protagonista masculino, para comenzar. Continuamos con el hecho de que, como ya he mencionado, no hay ni siquiera un intento por disimular que el texto suda del tejido social que pueda haber tras una población compuesta sólo por menores de edad y mujeres adultas. Tampoco hay, por supuesto, representación LGBT+ ninguna: el «amor» no existe en esta sociedad, porque el «amor» obviamente sólo puede darse entre un hombre y una mujer y aquí los «hombres» les duran dos telediarios antes de que el estanco los reclame y desaparezcan. Seguro que TODAS las mujeres se quedan viviendo el resto de sus vidas en virtuosa y apasionante castidad. Eso por no mencionar que hubiese sido interesante ver cómo se lidiaba con la transexualidad en este contexto.

Hablemos de los personajes. Aviso de que aquí habrá SPOILERS.


jueves, 27 de julio de 2017

Hablemos de sexo, o... mejor ahorrémonoslo (9)

Queridas aspirantes a malas hierbas, no sabéis el cabreo que me gasto en estos momentos. Estoy en un avión. Aunque el avión no tiene en realidad culpa de nada en esta ocasión (para variar).

Hablemos de aeropuertos. Hablemos de sus baños. El aeropuerto de Varsovia-Modlin no es ningún caso especial, no os vayáis a pensar. No es ni mejor ni peor baño que la mayoría de baños públicos en los que he entrado. Y es ahí, en realidad, donde radica el problema.

Hablemos de inequidad. Hablemos de machismo flagrante en el espacio público. A mano alzada, hierbajas, ¿cuántas veces os ha tocado esperar una cola de media hora (¡o más!) para poder cubrir una necesidad tan básica como mear o cambiaros una compresa? Y ¿cuántas veces habéis visto ya no una cola de media hora sino cualquier tipo de cola para entrar al baño reservado a los hombres?

Hablemos de cómo esta situación no debería considerarse ni normal ni aceptable. No debería tolerarse.

[Conste que voy a hablar aquí de «hombres» y «mujeres» entendiendo como tal las personas que han sido socializadas siguiendo esas pautas o que la sociedad las percibe como «hombres» o «mujeres». Para que nos entendamos. Que ya me gustaría a mí no tener que hacer estas distinciones: piense yo lo que piense de mí mismo, la sociedad sigue percibiéndome y tratándome como «mujer», eso no me lo quita nadie, por desgracia. Es evidente que muchos de los privilegios/opresiones de los que voy a hablar aquí no afectan (o no afectan de la misma manera) a hombres y mujeres trans, personas con discapacidad…]


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