Donde la literatura y la maldad se toman un té

martes, 29 de diciembre de 2015

No, en serio, ¿quién escribe las sinopsis? (5)

Hoy he tenido una epifanía. Bueno, mentira: la tuve hace dos noches.

Pero no estamos aquí para hablar de mí, y de todas formas mis revelaciones personales no suelen tener que ver con la escritura.

Me gusta irme por las ramas. ¿Tenéis algún problema?

El caso es que vengo hoy con una nueva entrada de esta sección. Porque ya sabéis que estas las escribo con la inspiración del momento.

En esta ocasión, he encontrado la sinopsis en el blog de Estantería compartida. Y este es el desafortunado candidato:

sábado, 26 de diciembre de 2015

El bosque de los corazones dormidos, de Esther Sanz

Título: El bosque de los corazones dormidos
Autora: Esther Sanz
«A punto de cumplir los diecisiete, el mundo de Clara se desmorona. Tras la muerte de todos sus seres queridos se verá obligada a reunirse con un tío lejano, un hosco apicultor a quien convence para instalarse sola en un caserón aislado. En mitad del bosque, Clara huirá de sus recuerdos dolorosos mientras recolecta frutos del bosque, desafía a la muerte y presencia sucesos extraños sin explicación aparente. A pesar de la crudeza del lugar y del frío otoño, el corazón de Clara empezará a templarse con las cariñosas atenciones de Braulio, un joven veterinario. Sin embargo, no tardará en cruzarse en su camino un ángel misterioso y solitario que, como ella, huye de un pasado atormentado y se refugia en las profundidades del bosque.»

Esta recomendación también nos llegó al buzón hace ya tiempo de parte del tal anónimo Esmeralda.

La verdad, esta novela tendría todas las papeletas de pasar a engrosar las filas de Innombrables, justo como el otro libro de esta misma autora que he leído. El único motivo por el que no me he tomado la molestia de ponerle la etiqueta es porque, si le quitas las escenas de sexo (la historia de amor al completo, en realidad), la cosa no es para tanto.

¿Qué me decís de esa sinopsis? Las «cariñosas atenciones» me han dado hasta escalofríos. Ugh, y el «ángel», el ángel también me da escalofríos. Al margen de eso, la sinopsis es perfectamente anodina. Nada más que comentar.

Creo que ya he encontrado tema para
las imágenes de esta entrada e.e
¿De qué va esta historia? Básicamente de lo que ya nos han contado: una niña adolescente que se muda a Soria con un tío al que ni conoce. Allí, se le mete entre ceja y ceja quedarse a vivir sola en una casa-torreón en mitad de la montaña (porque es una adolescente). Y, mientras está ahí fingiendo haberse independizado y viviendo del cuento, hay gente que le allana la casa y por poco se mata ella sola un par de veces (pero al final sale virtualmente ilesa por algún motivo incomprensible). Por el camino, aparece Edward Cullen un pipiolo, se duermen arrejuntados para darse calor una noche y con eso ya tienen para enamorarse. Porque el amorr es así: no necesitas hablar con la otra persona, solo arrimarle el culo mientras los dos estáis en pelota picada.

Huelga decir que la historia es un abuelo Simpson obeso y con mucho drama, por lo que carece de núcleo. Esto es, salvo que queramos contar como núcleo el ejército de premisas sociales y conductuales absolutamente repugnantes que la trama apoya (os hablaré de algunas de ellas en la sección de quejas y carcajadas).

martes, 22 de diciembre de 2015

Los Innombrables (15) bis

Acabo de decidir que este va a ser el tema de las imágenes
de esta entrada: gatos.

Pues yo sigo celebrando estos días cumpleañeros en el Jardín, riéndome de esta pobre chiquilla desprevenida, por supuesto. Continúo directamente desde donde lo dejé en la otra mitad de la entrada.


Paso a hablaros de la chica. La chica no tiene desperdicio.

Un gato salido de ninguna parte se cuela en la habitación de la prota y le roba la cofia del uniforme. Ella lo persigue por los pasillos vestida sólo con la toalla que se ha enrollado al salir de la ducha. Siguiendo al gato termina, cómo no, en la zona de la casa privada del señor del castillo hotel [el gato en realidad es una madame]. La tía ya sabe que está prohibido entrar en esa zona, pero se la suda ampliamente y sigue a hurtadillas en pos del gato. ¿Perder la cofia y tener que pagarla de su sueldo (que tampoco puede ser tan cara) o entrar en una zona prohibida y arriesgarse a que la despidan? Como podéis ver, no parece que a la chica le importe tanto pagar las facturas médicas.

Total, que sigue al gato y termina en una habitación:
«Desde el umbral pude ver a un hombre joven tumbado sobre un diván acolchado. Estaba de espaldas y tenía una almohada sobre la cabeza [Ortiga: gente que duerme con la almohada sobre la cabeza. Muy conveniente].
Era Patrick Groen [Ortiga: ¿cómo lo sabes?].
Estaba dormido.
Y desnudo [Ortiga: wtf].
El sentido común me decía que no entrara allí y regresara en seguida a mi cuarto. Era consciente de que la sanción por perder la cofia no sería nada en comparación con ser pillada in fraganti por el dueño del hotel en su zona privada [Ortiga: pero no va a hacer caso al sentido común, porque ella estaba en la ducha cuando repartieron de eso. Y de todas formas tampoco es que le importe no poder pagar los tratamientos de su padre, como ya he dicho].
Sin embargo, me había quedado petrificada. No podía despegar los pies del suelo... Ni la vista de aquel cuerpo largo y musculoso que descansaba de forma grácil sobre aquel diván victoriano [Ortiga: la Virgen].
Su respiración regular delataba un sueño profundo.
Admiré sus hombros anchos y su amplia espalda que acababa en un trasero perfecto, seguido de unas largas y torneadas piernas [Ortiga: déjate algo de received text para luego, anda, guapa] Después de esto, el gato maúlla, el amigo se da la vuelta en sueños y la autora no duda en hacernos una descripción de su magnífico cuerpo por el otro lado y de lo «bien dotado» que está el colega, por no hablar de que la tiene empalmada mientras duerme. Y ahí que se queda la muchacha babeando un rato.

Pero en realidad lo más sorprendente de toda esta escena es que ese día la prota se ha levantado a las cinco de la mañana para poder ducharse y arreglarse antes de ir a trabajar (empieza a las seis). Pues bien, después de la ducha, lavarse el pelo, salir corriendo por los pasillos en pelotas en pos de un gato, babear un rato frente a la picha del otro, coger la cofia, volver a su cuarto, desenredarse el pelo (rizado) que ella misma nos ha asegurado antes que es IMPOSIBLE de peinar sin acondicionador (cosa que no le está permitido usar en el hotel, así que no se lo ha echado), hacerse un peinado chungo con dos trenzas de raíz terminadas en un moño, vestirse con el disfraz de doncella victoriana… ¡todavía le sobran más de diez minutos para que sean las seis en punto! ¿En qué agujero de gusano se ha metido esta chica, me lo podéis explicar?

sábado, 19 de diciembre de 2015

Los Innombrables (15)

Título: Si el amor es una isla [bombardeémosla hasta que se la trague el mar :D]
Autora: Esther Sanz
«Luisa viaja a una pequeña isla del canal de la Mancha donde el tiempo se detuvo hace siglos. Allí trabajará en un exquisito hotel regentado por un hombre misterioso que lo dirige con mano firme y estrictas reglas. Desobedecerlas tiene castigo, sin embargo, Luisa no puede controlar su curiosidad y se verá envuelta en situaciones límite y juegos oscuros ideados por el jefe. Su osadía será castigada, pero resolver el misterio que envuelve al amo tendrá recompensa. Él, exigente y distante, y ella, curiosa y de espíritu intrépido, chocan estrepitosamente. O de forma espectacular, depende de cómo se mire. Secretos, aventuras y enfrentamientos dan paso a un tórrido romance que bebe directamente de las grandes novelas románticas de siglo XIX.»

Ajam. Ajam.

Queda claro, ¿verdad?

Esta lectura fue petición de un anónimo que quiso ser identificado bajo el nombre de Esmeralda. Yo le agradezco esta lectura, la verdad, porque llevaba una temporada que no me encontraba más que bodrios inacabables. Esta historia ha sido muy divertida.

¡Y esa sinopsis! ¿Por dónde empezar?…

La sinopsis se la han inventado. Íntegra. Así de claro. Bueno, salvo el nombre de la chica, que es verdad que es Luisa [increíble pero cierto].

Está bien, estoy exagerando. Un poco. También es cierto que la piba termina en un islote del canal de la Mancha y «trabaja» [discutible, pero vale] en un hotel. Las reglas del hotel existen, que desobedecerlas tenga castigo ya es otra historia: salvo la primera ocasión, en lo demás la niña se va de rositas y tan pancha (una de las normas, por ejemplo, es que la chica no tiene permiso para salir del recinto del hotel salvo que sea su día libre, pero conforme avanza la trama vemos que la niña sale a pasearse por ahí en mitad de la noche día sí y día también). Y lo de los «juegos oscuros» no sé a qué libro pertenece, porque os puedo asegurar que el personaje de este no tiene tanta imaginación. Otra cosa que es verdad es que la niña «no puede controlar su curiosidad»; de verdad, no puede: la pobre tiene un serio problema de control de los impulsos, qué le vamos a hacer. Lo del «amor tórrido», por otra parte, se me ha clavado bajo las uñas; pero no tanto como la última parte: «bebe directamente de las grandes novelas románticas del siglo XIX». Disculpa, pero cualquiera que se lea esta sinopsis puede ver perfectamente que de lo que bebe esta cosa es de 50 sombras de Grey, no hace falta ser muy avispado. A la autora como que se le va escurriendo la leche por las comisuras, así que beber, lo que se dice beber, no bebe mucho, pero el intento está ahí. Vale que las novelas románticas, sean del siglo que sean, no son siempre el mejor ejemplo de buena Literatura, pero tampoco hace falta insultarlas de esta manera. Esto ya es ensañamiento.

Mira: no es el único.
¿De qué va esta historia? Lo voy a hacer muy sencillo: este libro es el resultado de coger a Christian Grey, pasarlo por agua, ponerlo en los zapatos de El fantasma de la Ópera, cambiar la ópera por un hotel, a la cantante por una Mary Sue cualquiera, y situar la acción en un microcosmos victoriano (interior del hotel) dentro de un contexto social (exterior) de corte actual [lo que viene siendo un «chocojamón»: la autora quiere poder tirar de las reglas e indumentaria de una época u otra según le convenga para darle más morbo a la historia, y además que no haga falta documentarse ni esforzarse demasiado en general]. Y a todo esto hay que ponerle la guinda de los guiños a El diario de Aroha, de Francesc Miralles. Creo que todos nos hacemos una idea de cómo ha salido el pastel.

El núcleo de esta historia es… a nadie le importa. Vamos a follar [a ser posible, con bondage].

jueves, 17 de diciembre de 2015

Segundo sorteo de cumpleaños

Bu.

Queridas malas hierbas, no me lo creo. Llevamos dos años en la blogosfera y aún no nos han echado (algo habrá que hacer al respecto: se me ocurre que seguimos teniendo pendientes las Jornadas Rowling). Como sabéis, no tenemos una fecha de cumpleaños en concreto porque nadie se molestó en apuntar qué día abrimos el blog, así que proclamo lo que queda del mes de diciembre Mes de las Malas Hierbas. Y venimos a celebrarlo con un sorteo, que durará hasta el día de Reyes.

Tenía pensado preparar otro pack lector para este año, pero qué se le va a hacer: la vida me trata muy mal, yo la trato muy mal a ella... Es una relación complicada que no me deja mucho tiempo libre. Así que este año vamos a sortear algo diferente, dedicado con mucho amor a todas las wannabes y a todas las fans de Lizzy Bennet:

lunes, 14 de diciembre de 2015

Los Innombrables (16)

Sí, si, soy consciente de que me he saltado el número (15). Que no cunda el pánico. Lo que pasa es que necesito sacar esta entrada cuanto antes, pero resulta que la víctima de la edición número quince de innombrables está destinada a una celebración concreta, así que tengo que alterar el orden. Not big deal.

En fin, como iba diciendo... dieciséis van ya, malditos.

Lo primero que voy a hacer en esta ocasión es advertiros de que esta entrada no va a ser especialmente sangrienta. Al contrario que la víctima de la edición anterior (que publicaré la semana que viene, no me os impacientéis), los dos libros de los que vengo a hablar hoy no me han inspirado demasiado. En fin, me lo tomaré como un respiro.

Las víctimas de hoy han sido agrupadas por pura coincidencia temporal. No tienen nada en común: una es una especie de distopía futurista (o un intento de) y la otra es una novela de fantasía-ciencia-ficción raruna (o un intento de) [Zarza: sospecho que lo de raruno lo consigue].

Tengo hambre y no me apetece enrollarme con preámbulos, así pues, sin más dilación, aquí os las dejo.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Nadar o morir, de Arturo Padilla de Juan

Queridas encantadoras terribles malas hierbas, hoy os traigo un reincidente.

Se trata de Arturo Padilla, que ya debutó en este blog con Supervivientes detrás de las cámaras (podéis leer la crítica que hizo Ortiga aquí). Esta vez la novela afortunada se llama Nadar o morir y Arturo nos ha enviado un ejemplar por correo, dedicada y todo. Reconozco que me hace más ilusión de la que debería.

La sinopsis que aparece en la contraportada del libro es más bien parca, pero la incluiré aquí para que os situéis.

“Parece que nada en una piscina de fuego. A cada brazada, Bruno le gana segundos al reloj, mejorando su marca. No está entrenando para ninguna competición, sólo quiere alejarse: de quienes le hacen la vida imposible, de sí mismo, de su pasado y de aquello que ocurrió… por su culpa.
NADAR O MORIR es una novela realista sobre cómo aceptar las consecuencias de nuestros actos”.

sábado, 5 de diciembre de 2015

De perros y otros animales persistentes (2)

Estaba yo pensando… ¿cómo es posible que los ebooks sean tan caros?

Hola, soy la furcia de Ortiga (otra vez). Quizá me recuerden de otras entradas con esta temática como En el nombre del ebook y El silencio de los correos.

He venido hoy a retomar el tema que dejé abierto con mi última entrada. ¿Recordáis que había decidido interrogar a Plataforma Neo sobre su criterio a la hora de fijar el precio de los ebooks? Pues, en vista de mi insistencia, terminaron respondiendo. Y, si bien al principio el diálogo fue sin duda frustrante y sin propósito, al final dieron una respuesta con la que por el momento me daré por satisfecha.

Como el proceso por el que he llegado hasta esta información es bastante poco interesante, una conversación un tanto de besugo que no les hace ningún favor, lo omitiré. Os proporcionaré solo las conclusiones [si alguien está aburrido y quiere entrar a Twitter a buscar mis mensajes, se lo pondré fácil: van firmados con «Atte. una Mala Hierba», podéis usarlo como criterio de búsqueda en el cajetín del buscador].

martes, 1 de diciembre de 2015

De perros y otros animales persistentes

Me-lo-llevo, ¡melollevo!
Estaba yo pensando… ¿cómo es posible que los ebooks sean tan caros?

Sí, queridos hierbajos, hoy vengo a rajar. Os jodéis.

El caso es que llevo tanto tiempo, estos últimos meses, leyendo casi exclusivamente libros de autopublicados, libros que los propios autores me enviaban y algún que otro libro pasado de moda que me había acostumbrado a la buena vida. ¿Siete y ocho ¡y once! euros por, en el fondo, descargarme un mísero documento? ¿Estamos locos? Eso es lo que pagas por un libro de bolsillo en papel, dependiendo de según qué editorial.

No soy editora, no sé cómo funciona esto de los precios más que lo que se puede encontrar por internet (y todo el mundo sabe que la información de internet hay que leerla siempre con un ojo entornado, por si las moscas). No obstante, esto no me parece lógico. No me parece lógico que pagues lo mismo por dos formatos de libro entre los que hay diferencias tan de fosa abisal: el ebook, al contrario que el formato papel, por barato que ese papel sea, no precisa de un costoso soporte físico por que el tengas que pagar; el ebook no hace falta transportarlo físicamente hasta las librerías, por lo que no se requieren los servicios de una distribuidora; el ebook no hay que almacenarlo físicamente en un almacén o en la trastienda del librero, es de almacenaje electrónico, ocupa menos, cuesta menos; el ebook lo puedes vender desde cualquier plataforma virtual, incluyendo tu propia página web privada, por lo que el porcentaje que se queda el intermediario se reducen drásticamente.

Nadie ha visto nada...
Y digo yo: reduciéndose tan llamativamente los costes de producción del libro en sí, del ejemplar individual que le vas a vender a alguien, y su distribución ¿no tendría sentido ajustar el precio en consecuencia con el objetivo de vender cuantos más ejemplares mejor? Pues no: vamos a seguir poniéndole precio de libro en papel. Si cuela, cuela.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Bittersweet, de Melanie Rostock

Título. Bittersweet
Autora: Melanie Rostock
«Bambi sabe lo que es ser diferente [Zarza: perdió a su madre cuando era muy pe... digoo], hasta su nombre lo es [Zarza: no, no es diferente, es exactamente igual al de un ciervo de Disney], sabe lo que es sentirse despreciada cada día por sus compañeros de clase [Zarza: all of the other reindeer... ah, no, espera, que hablamos de ciervos] y no poder hacer nada para cambiarlo.
La escritura le da el aliento que necesita para seguir adelante, la certeza de que es buena en algo. Y en este escenario aparece Liam, un chico de barrio que conoce en un taller de escritura. Liam no sabe lo que es tener una familia normal, un padre que no beba y maltrate, o una madre que no tome pastillas para protegerse de lo que la rodea. Bambi y Liam comparten lo que les salva de caer al vacío y eso los une, aunque ella sea una niña bien del centro y él un macarra malhablado del extrarradio. Pero cuando se trata de amor, pertenecer a mundos opuestos a veces es un obstáculo insuperable [Zarza: no, seamos realistas, el único obstáculo insuperable es el nombre de ella]

Menuda. Paletada.

A Dios gracias que no me leí la sinopsis antes de leerme las primeras páginas de la novela, porque dudo que hubiera sido capaz soportarlo de haber invertido el orden [¡el orden de los factores sí que altera el producto después de todo! :D].

¡Pá-jro!
Bueno, pues esta recomendación nos llegó de la mano de un alma tímida y anónima. Y no voy a mentiros: no me he leído el libro completo ni pienso hacerlo. He encontrado las primeras páginas en internet y en eso me voy a quedar. En todo caso, teniendo en cuenta lo insoportablemente típica que es la sinopsis [Zarza: bueno, lo de Bambi tienes que reconocer que es original. Sólo lo había visto en otra sinopsis antes] (además de desvelarte de palabra la poca intención comunicativa subyacente a la historia), coincidiréis conmigo en que realmente no necesito el resto del texto para saber cómo sigue la cosa.

En fin, pues tenemos a una niña a la que la escritura le echa el aliento, y que se enamora de un macarra con mucho drama al que también la literatura le respira en la cara. Una Wannabe como tantas otras, vamos.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Sebastián, el discípulo de Satán

Sé que muchos de vosotros le habéis echado un vistazo a las primeras páginas de la novela de aquella criatura que quería nuestro mecenazgo. Los que lo hayáis hecho, sabéis que no hay mucho que yo pueda decir para mejorar lo que ya está escrito por la propia autora.

Y sin embargo aquí estoy, cosas de la vida. No me voy a molestar en corregir referentes, ni erratas ni
nada. Yo vengo a reírme.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Posdata: Te quiero (2)

Así que yo abro el correo y me encuentro con el siguiente email:

«Muy buenas,

Soy una joven de 22 años que acaba de lanzarse a un proyecto de crowdfunding literario. A través de este proyecto pretendo publicar la que sería mi primera novela, pero para ello necesito el apoyo de cuantas más personas mejor.

Quisiera preguntar si sería posible crear algún tipo de reseña o entrada con mi libro. Puesto que el asunto del crowdfuniding es algo complejo, te adjunto el link donde aparece todo bien detallado junto a mi vídeo promocional: http://libros.com/crowdfunding/prevision-24h/ Si además de la reseña quieres contribuir en el proyecto, comentarte que la aportación más pequeña es de solo 6€ y que me supondría una gran ayuda.

Muchas gracias,

Ainoa»


Hola, hierbajos, vengo hoy a seguir hablándoos de mecenazgos. Para los que estéis perdidos y os falte contexto, podéis pasaros por la anterior entrada que publiqué sobre este tema.

Bien, pues esto es lo que yo llamo un «email tipo»: un texto completamente blanco e impersonal que redactas con la intención de poder reutilizarlo el mayor número de veces posible. Si os fijáis, no hay ni una sola referencia al destinatario (ni general ni específica) lo cual hace de este email un candidato perfecto al copypaste.

Si tu intención es llegar al mayor número de personas con el menor esfuerzo posible (y probablemente tal era el objetivo de esta persona) este es tu email. No obstante, algo falla… Mi sentido arácnido se ha puesto como loco. Puede que sea porque, claro, me están pidiendo dinero, pero ¿por qué iba yo a querer dárselo?

Este email es una carta de presentación, hierbajos. Si alguna vez tenéis que mandar un email con un objetivo de este estilo, os recomiendo muy mucho no olvidar que las primeras impresiones son importantes.

Imaginaos el siguiente escenario: vais paseando por la calle y veis, pegado en una farola, un cartel que dice «Dame dinero para publicar mi libro. Entra en esta página web donde te explico por qué esta es una idea chachipiruli». ¿Os llevaríais el flequito? Peor aún, imaginad que alguien os ha metido el papel directamente en vuestro buzón de casa: personalmente, yo lo tiraría a la basura sin pensármelo dos veces, sin remordimientos.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Posdata: Te quiero

Buenas, buenas, hierbajos.

¿Sabíais que hay gente que nos escribe al email del blog pidiéndonos mecenazgo? Pues sí, hay gente atrevida de esa. Y no nos malinterpretéis: no nos quejamos [Zarza: en realidad sí lo hacemos]. Si alguien nos llega con una idea interesante, siempre es un placer echar un mano [todo el mundo sabe que nuestro objetivo es la dominación mundial, así que cuando llegue el momento podremos obligar por ley a todo el mundo a comprar los libros que a nosotras nos dé la gana, muajaja].

No obstante, queridos hierbajos, me veo en la obligación de advertiros: uno tiene que saber dónde se está metiendo. No deberíais contentaros con los emails publicitarios indiscriminados [aka spam], porque puede que os estéis metiendo en un Jardín. Y ya sabéis, confío, que a las Malas Hierbas nos encanta aceptar propuestas de todo tipo.

Hay gente que parece tener la peregrina idea de entrar en internet y ponerse en contacto con un puñado de blogs escogidos a la buena de Dios, sin haberse molestado ya no en investigarlos adecuadamente, sino siquiera en leerse alguna entrada que tengan publicada para ver cómo anda el percal [cierto es que la mayoría de blogs son todos muy parecidos y felices, pero de vez en cuando te encuentras con furcias como nosotras: es mejor no arriesgarse, ¿no creéis?]. Por lo menos esa es la impresión que me dan algunos de los emails que nos llegan al correo. Como la última persona que nos ha escrito: una inocente muchachuela que, para autopublicar su primera novela, ha decidido iniciar su propia campaña de crowdfunding [¡¿que no me publicas?!, ¡pues me publico yo sola!].

Todo el mundo se cuela alguna vez :D
El caso es que esta pobre alma cándida no tiene la culpa, en realidad, pero las Malas Hierbas hemos decidido que va siendo hora de que digamos un par de cosas sobre mecenazgos y otras cuestiones. Esta chica ha tenido sencillamente la mala suerte de ser el último ejemplo de torpeza que nos ha llegado, y como tal vamos a usarla.

Vayamos a lo básico: ¿para qué te sirve un mecenas? Es una figura que debe encontrarse en posesión de los medios sociales o económicos necesarios para resultarte beneficioso en tus objetivos. Hoy en día, con esto de internet y lo chapucero que se ha vuelto el mundo en general, la verdad es que la figura del mecenas se ha degradado un tanto: la gente pide ayuda a cualquieras. Pero también es cierto que eso no quita para que las Malas Hierbas sintamos muy halagado nuestro inmenso ego cuando encontramos en el buzón un email pidiéndonos ayuda. ¿Qué puedo decir? Somos unas narcisistas redomadas: cualquier excusa es buena para alimentar nuestro ya bien nutrido autoconcepto.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Scarlet, de Marissa Meyer

Título: Scarlet
Autora: Marissa Meyer
«Hace dos semanas la abuela de Scarlet desapareció sin dejar rastro. Ella sospecha que la han secuestrado, así que cuando la policía renuncia repentinamente a seguir con la investigación, toma la decisión de continuar la búsqueda por su cuenta, aunque esto implique introducirse en los bajos fondos de su ciudad... Allí tropieza con Wolf, un feroz luchador callejero que quiere ponerle las cosas difíciles. Pero Scarlet no es el tipo de chica que se amedrenta ante un matón, por muy atractivo que sea, así que, cuando se da cuenta de que él puede ser la única conexión con los secuestradores de su abuela, no dudará en pedirle ayuda. Juntos deberán sumergirse en el oscuro y peligroso mundo de la mafia. Y descubrirán que su historia está irrevocablemente unida a la de una cyborg, llamada Cinder, que se encuentra en busca y captura en todo el planeta.»

A mí se me había pedido que criticase Fairest, precuela de la saga Crónicas lunares, a la cual pertenece este libro del que vengo a hablaros hoy. Fairest, sin embargo, parece ser que no está traducido al español, así que… pasanding, francamente. Lo siento por Cyn, que fue quien me pidió aquella lectura, pero (por si le sirve de consuelo) le dedico esta crítica.

Bueno, pues uno se lee esta sinopsis y ya sabe perfectamente a qué atenerse: «Pero Scarlet no es el tipo de chica que se amedrenta ante un matón, por muy atractivo que este sea […]». Seh, otra paletada para el carro. Personalmente, los «chicos malos» de la película suelen hacerme mucha gracia (entre otras cosas porque suelen ser de los pocos que tienen algo de profundidad a nivel narrativo); pero ya los han usado hasta la saciedad, siempre son IDÉNTICOS, y la sobresaturación también cansa. La gente no parece entender que los estereotipos no tienen interés narrativo. Pero nada, tirando, señores.

Me encanta la cara de la niña. ¿A vosotros no?
Así que, como ya ha quedado dicho, esta historia promete ser un chanchullo amoroso entre Scarlet y el «muy atractivo» Lobo. Y lo cumple, por supuesto. Sin embargo, no deja de llamarme la atención el hecho de que, pese a que la mitad de la novela cuenta la continuación de la historia de Cinder, en la sinopsis se haga referencia sólo a la historia de Scarlet: por si a alguien le cabía aún alguna duda (¡confío en que no!) sobre el valor casi exclusivamente comercial que tiene esta historia.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Yo también quiero ser escritor (10)

Estoy más dormida que despierta en estos momentos, pero por desgracia no son todavía ni las diez de la noche y, como que me da reparo irme a la cama con las gallinas, que una ya tiene una edad… En fin, que vamos a ver qué sale de aquí.

Vengo hoy con la que, en principio, será la penúltima entrada que le dedique a temas de ortografía en esta sección. Sí: a menos que alguien me pida que hable de algún signo de puntuación que no se haya tratado ya, sólo pienso escribir una entrada más aparte de esta. Después ya serán otros temas.

Me alegro de que hayamos podido tener esta charla [:D].


Así que... ¿tú también quieres ser escritor?

Pues sigue leyendo.

viernes, 30 de octubre de 2015

De qué hablo cuando hablo de correr

Voy a contaros un cuento.

Estuve el otro día sentada con un gatito dentro de la chaqueta y los pies colgando en el aire. Deberíais saber que el cielo estaba limpio y como nuevo; y el aire, frío y crujiente. Yo estaba pensando en todas esas cosas que de pronto puedo hacer y que he echado tanto de menos.

También pinto piedras y las vuelvo a dejar
luego en el bosque.
Hablo de recoger hojas de otoño en el bosque y pintar extrañas criaturas en ellas. Hablo de jugar a las canicas con avellanas y castañas, de guardarme setas y plumas en los bolsillos. Hablo de hornear galletas de escaramujos, de dibujar mapas, de buscar frágiles, translúcidas calaveritas de pájaro y otros huesos para mi colección, de pintar casitas de madera y llenarlas de alpiste. De caminar en la niebla y en el viento.


Había un sapo perezoso y gordo en la charca. Había muchos petirrojos revoloteando en el huerto. Estaba planteándome bajar a buscar manzanas rojas cuando uno de ellos se acercó a mí. Ladeó la cabeza de forma muy poco educada.

lunes, 26 de octubre de 2015

La Fortaleza Digital, de Dan Brown

¿A cuento de qué el laberinto?
Título: La Fortaleza Digital
Autor: Dan Brown[ies]
«¿Puede existir un código indescifrable? En un mundo en el que la información lo es todo, una simple palabra se convierte en el arma más poderosa. Susan Fletcher, la criptógrafa estrella [Ortiga: eres una estrella del pop, una diva sin nombre, un montón de ilusión...] de la ultrasecreta Agencia de Seguridad Nacional ([Zarza: la NASA, digo la NBA, digo la] NSA) no puede dar crédito a sus oídos cuando su jefe, el subdirector de la Agencia, le informa de que han interceptado un código que ni siquiera la mayor supercomputadora conocida puede descifrar [Zarza: todo aquí es super, ultra, hiper... esto parece la digievolución]. La única pista para romper el letal código parece estar oculta en el cadáver de un hombre que ha fallecido en España, donde ha sido enviado David, el prometido de Susan. Mientras éste intenta hallar la clave y sobrevivir a la persecución de un metódico e implacable asesino a sueldo en las calles de Sevilla, Susan se enfrentará a su propio drama en las instalaciones de máxima seguridad de la NSA, durante una larga noche en la que la mentira y el asesinato acechan tras cada puerta.»

Bien. Esta recomendación nos llegó de la mano de Selenita, que tiene muy mala idea (todo hay que decirlo), porque vaya libro más coñazo.

En fin, no mucho que decir de la sinopsis. Este libro es lo que promete: un abuelo Simpson con mucha acción (un tanto injustificada) y mucho misterio (estirado de manera artificial por los propios personajes). Si acaso me quejaría de lo del «letal código»: eso es una pista mal disimulada. Pero bueno, vale.

¡Nasamon digievoluciona en...!
La trama ya nos la cuenta la sinopsis: hay una agencia chachi-guay ultrasecreta americana que se dedica a pinchar comunicaciones y desencriptar los mensajes interceptados. Para este menester tienen un superordenador mega-guay del Paraguay que lo desencripta todo en un tris. Pues hay un japo que está así como mosquea'o con los de la N[A]SA esa porque opina que están violando el derecho a la privacidad de los ciudadanos [lo cual es cierto, pero la reflexión que se hace al respecto en el libro es muy superficial por parte de ambos bandos]. El caso es que este tío, que antes trabajaba para la N[A]SA (pero le despidieron y calumniaron para impedir que les cerrase el chiringuito con sus ideas moralistas), dice que ha creado un código que el ordenador chachi-piruli no va a poder resolver. Y el subdirector de la N[A]SA como que se pica de que pongan en duda las capacidades de su hijo querido y dice «porque tú lo digas» y mete el código chungo en el ordenador a la fuerza (el antivirus se lo escupe, pero él está muy motivado), y el ordenador se tira como un día entero dándole vueltas al código como un alela'o. Y en medio de todo este berenjenal tenemos a una piba que nos la quieren vender como que lo tiene todo porque es muy lista y ENCIMA está potente (porque es una Mary Sue ya sabéis que las listas son todas feas en la vida real, por eso esta precisión es tan importante para la trama). Pues esta tía en realidad ni pincha ni corta, pero como se supone que es muy lista (y el ojito derecho del profe del subdirector de la N[A]SA) pues el tipo la llama para que se contonee por la oficina sin hacer nada le ayude y le alegre la vista al personal le dé emoción al asunto. También está metido por ahí el prometido de la chica, que es un profe universitario al que mandan a España a jugar a ser agente especial sin un motivo oficial creíble [luego al final del libro, en un sorprendente plot twist, te cuentan que hay un motivo no oficial (que también es una mierda de motivo, pero eso es otro tema)]. Y… bueno, pues ahí anda la cosa: en la oficina de la N[A]SA hay demasiada gente para el gusto del subdirector ese y la cosa termina degenerando en una de esas pelis en las que hay un grupo de gente atrapado en una casa de la que no pueden salir y alguien es un asesino; y en España al profesorzuelo ese le persigue otro asesino y blah, blah, blah. Ya sabéis cómo van estas cosas.


jueves, 22 de octubre de 2015

Honrosas excepciones (5) (ó 6) (Me da igual): The Snow Child


Si hubiera sabido que existía esta versión
me la habría comprado en lugar de la que tengo,
pero para cuando Cicuta me avisó ya era tarde :C
Miau.

Hoy vengo a hablaros de una novela que me gustó más de lo que me pareció buena: La niña de nieve, La niña de las nieves, o como quiera que hayan traducido el título al castellano (que en inglés es The snow child). Escrita por Eowyn de Rohan Ivey. Atreveos a decirme que no se trata de un nombre encantador.

Os aviso desde ya de que esto no va a ser una crítica al uso, sino una fusión extraña con una reseña.

La idea era que yo escribiera esto nada más leer el libro (cosa que, en fin, sucedió hace meses), pero ya me conocéis. Así que con la colaboración especial de mi memoria voy a ver si puedo sacar algo en claro en esta entrada.

Tengo que admitir que ya de por sí me gustan mucho las historias que juegan constantemente con la fantasía y lo real conviviendo en el mismo entorno. Me gusta cuando hay un claro límite entre ambas, pero me encanta cuando el lector no conoce la lógica que mueve el mundo de la novela que está leyendo, cuando no sabe bajo qué prisma tiene que mirar la historia e interpretar lo que sucede (y me gusta aún más cuando nunca llega a saberse). ¿Rigen las normas de la magia? ¿Rigen las normas de nuestra realidad? Misterio. Lo que intento decir con esto es que empecé The snow child con mis calcetines gordos en los pies y una taza de té de frambuesa a mano (lo cual evidentemente quiere decir que empecé a leer este libro con unas ganas tremendas, incontenibles y absurdas).

Pero dejadme que os ponga en antecedentes. Dentro sinopsis:

lunes, 19 de octubre de 2015

Hablemos de sexo, o... mejor ahorrémonoslo (3)


Queridos hierbajos míos, he regresado.

Tercera entrada de esta sección. Y sigo tan gratamente sorprendida por la buena acogida que está teniendo todo esto. Me llena de felicidad y otros sentimientos suaves y peluditos de esos, ya sabéis, unicornios, arcoiris y otros habituales de la literatura juvenil [no, de ESOS no].

Está bien, ¿de qué curiosidad de índole sexual vengo a hablaros hoy?

Puntos suspensivos de rigor tope dramáticos…

De penes.

Sí. De penes. Estoy harta de leer libros en los que los personajes masculinos, más que tener pene, parecen venir equipados con su propia pitón entrenada por soviéticos colgando de la entrepierna, que podrían usar el rabo a lo constrictor de lo largo que lo tienen, y eso por no hablar del grosor (¡qué manía con contarnos que las acaloradas damiselas no pueden abarcar el ya mencionado miembro con las manos!).

El pene humano, hierbajos, tiene de media un diámetro de 4cm. (en erección) y una longitud de unos 15cm. Esto es la media, repito. Por supuesto que habrá gente que supere esas medidas (o que no llegue a ellas), pero vamos a ver si dejamos de describir burradas, porque es que a veces una tiene la sensación de haberse colado por error en una escena de tentacle sex.

Ahora bien, si estuviésemos hablando de caballos… El pene equino en erección alcanza los 90-95cm. ¿Queréis escribir sobre empalamientos sexuales? Considerad cambiar de género: la zoofilia erótica os irá como anillo al dedo.

También hay otros penes francamente curiosos en el mundo animal. El pene de algunos patos tiene forma de sacacorchos. Es una cosa amorfísima, y por lo visto les crece cada vez que violan a una pata (comportamiento encantador donde los haya). Con la cantidad de sexo no consentido que hay en literatura erótica [ejemellibrodejadeejem], quizá esta sea una explicación de cómo es posible que nos encontremos con esos tamaños de los que nos hablan las escritoras.

El pene de los felinos está cubierto de púas de queratina. Se cree que esto sirve para estimular la ovulación en la hembra (entre otras teorías). Y los felinos no son los únicos que tienen espinas en el pene: muchos mamíferos tienen el pene cubierto de espinas, el chimpancé entre ellos, y (curiosamente) también el pene humano las tenía (las perdió, por suerte para nosotras).

Hay penes para todos los gustos, la verdad. Hay un insecto que hace música con el pene: lo frota contra el abdomen, como los grillos frotan las patas, para producir sonido. El pene de los percebes puede medir 20 veces la longitud corporal del propio animal. Hay un tipo de peces que tienen el pene situado debajo de la cabeza (hay otro animal que lo tiene ¡dentro de la boca!). Los delfines utilizan el pene también como órgano sensorial (como un brazo extra, vaya, para palpar cosas [y hablando de delfines, son los únicos animales de los que se sabe que tienen sexo nasal]). Algunos pulpos dejan el pene en el interior del cuerpo de la hembra para que ella misma se dosifique el esperma (muy práctico). Hay especies hermafroditas en las que los animales hacen peleas de penes para ver quién fecunda a quien (como los caracoles). Los marsupiales tiene penes bifurcados (que coinciden con las dos vaginas de las hembras) y el pene de los equidnas tiene cuatro cabezas (eran unos bichos muy raros desde el principio, no sé de qué os sorprendéis).

Penes. ¡Penes everywhere! Hasta las hembras de las hienas tienen pseudopenes. Alucina, vecina.

Último dato curioso, este sobre penes humanos. ¿Sabíais que, por lo visto, la forma del pene humano tiene como propósito evolutivo arrastrar hacia fuera de la vagina el esperma de posibles competidores que hubiesen copulado anteriormente con la hembra? O esa es al menos una de las teorías.


Bueno, ya me callo y vuelvo al tema principal de la columna.


Está bien, queridos hierbajos. Hablemos de sexo.

martes, 13 de octubre de 2015

Las velas desgarradas, de Sergui Carballo Losada.

Título. Las velas desgarradas
Autor: Sergui Carballo Losada
«El verano en que Javi Roto recibió su primer beso comenzará su peregrinación en busca de la felicidad, la madurez y aquella isla de la serenidad a la que todos aspiramos.»

Quizá alguno se haya dado cuenta de que este autor es un reincidente. Tal vez también os hayáis dado cuenta de que he puesto la sinopsis del otro libro que critiqué de este autor. El motivo es que Sergui Carballo ha afirmado estar considerando incluir este segundo tomo directamente a continuación del anterior, como si fueran un único libro, así que me he tomado la libertad de reutilizar la sinopsis [si queréis saber lo que opino de ella tendréis que comprobar la crítica que ya hice: aquí no voy a hablar más de ella].

En fin, queridos hierbajos, tenemos un reincidente, como ya he dicho. Y el libro del que voy a hablar hoy es la continuación de la historia que ya critiqué.

Quiero avisaros, también, de que lo que voy a hacer a continuación NO es una crítica. Ni siquiera llega a reseña. Me ha vuelto a suceder: he dejado de leer a las 20 páginas. [Esto va a ser corto.]

Todavía recuerdo cuando podía contar con los dedos de una mano los libros cuya lectura había abandonado. En toda mi vida. Me sobraban dedos.

Ahora hace ya mucho que perdí la cuenta. ¿Lo peor? No me avergüenzo.

¿Por qué no he hecho el más mínimo esfuerzo por terminar de leer este libro en concreto? Sencillo: el anterior lo leí enterito, y lo mío que me costó; las primeras veinte páginas de este nuevo libro presentaban exactamente los mismos errores que el primer volumen. Así que no veo ningún motivo por el que debiera seguir malgastando mi tiempo y sufriendo. Porque sufro. Este es un libro que no puedo leer con recochineo: el narrador me pone demasiado de los nervios. Para que os hagáis una idea, esta ha sido la evolución de mi opinión del narrador desde el principio del primer libro hasta esta parte: «¡oh!, un narrador medio inteligente, qué majo», «mmm, no se calla», «virgen, no se calla ni bajo el agua», «…», «…», «…», «por Dios, que ALGUIEN lo CALLE». Así que no, no voy a volver a pasar por lo mismo, ni siquiera aunque el libro es bastante cortito (unas 120 páginas).

miércoles, 7 de octubre de 2015

El pasillo, de Carolina Pineda

Título: El pasillo
Autora: Carolina Pineda
«Hay quienes definen cuatro tiempos para que dos amigos se enamoren el uno del otro: temporalmente, en el momento equivocado, demasiado tarde… o para siempre. Para Isabel parece ser el momento equivocado. Aunque desearía que su mejor amigo Justin demostrara más que un interés fraterno por ella, sabe que cualquier intento perjudicaría la única relación que le agrega felicidad a una vida con la que intenta conformarse. Una vida de conflictos con su madre, una relación nula con su padre y una apatía hacia el común de los adolescentes que la aísla de su entorno.
En su último año de colegio, Isabel deberá afrontar nuevas contrariedades y que una claustrofóbica pesadilla la acose casi todas las noches. ¿Tendrá el valor y las herramientas para encontrar la salida de las paredes que la aprisionan y reprimen?
Y tú, ¿conoces la salida de tu propio pasillo? [Zarza: nadie va a ser tan estúpido como para quedarse encerrado en un pasillo. Ortiga: no les pongas a prueba]»


Bien, esto que voy a escribir NO es una crítica. Ni siquiera me atrevería a decir que es una reseña. Lo voy a llamar entrada, simplemente, y ya os aviso (de entrada [:D]) de que va a ser corta.

Esta lectura es una recomendación que un Anónimo hizo en el buzón de sugerencias.

De la sinopsis tengo dos cosas que decir. Primero, en buen lugar queda la mejor amiga que tiene la prota (amiga de toda la vida, que son supuestamente como hermanas) con todo eso de la «apatía hacia el común de los adolescentes que la aísla de su entorno»: ni se menciona a la pobre Alejandra, pero sí las relaciones negativas con el padre y la madre. Y, segundo, me toca un poco las narices la pregunta retórica del final: gracias por destriparme el núcleo de la historia, puta.

No me he leído el libro. He leído el prólogo, dos o tres capítulos del principio (son cortitos) y un puñado de páginas sueltas desperdigadas por el primer tercio de la historia (es la leche de larga para lo poco que tiene que contar, coño).

jueves, 1 de octubre de 2015

Si una puerta se cierra


Bu. 

El libro de Amaranto me está mostrando muchos mundos
y yo quería devolverle el favor, así que se ha venido conmigo.
Llevo todo el verano fugada de la blogosfera, lo sé muy bien. Voy muy lenta escribiendo, voy aún más lenta dibujando, y no quiero ni hablar de la cantidad de lecturas atrasadas que tengo entre blogs y libros (hay una persona que marca en las dos categorías, y esa es nuestra querida Amaranto. Sí, ha publicado un libro. Id a comprarlo todos o sufriréis un mal de ojo y las siete plagas de Egipto. Ahora dedicadle un aplauso).

Sin embargo, me he puesto las pilas y he digievolucionado a una persona seudo responsable que va a escribir una entrada después de pasar siglos sin meterme en el Jardín.

Esto es un poco una carta de amor, porque os echo de menos. Incluso si sé que cuando vuelva a estar más activa en la blogosfera os echaré de más. No importa. Si, ya sé. Retroceded disimuladamente. Coged el ratón, sin movimientos bruscos. Cerrad la pestaña esquivando la mirada del pollo. En serio, sé lo que me digo, haceos los suecos con el pollo.

Uf. Por los pelos.

A los que no hayáis huido como ratas, os quiero. Pero de lejos. Y nunca jamás os lo diré, lo juro. Esta entrada es para vosotros.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Yo también quiero ser escritor (9)

Aquí estoy otra vez. Novena entrega de Yo también quiero ser escritor.

Puedo imaginarme que los artículos sobre puntuación no os apasionan (a mí sí, para qué negarlo [salvo la coma, que le tengo tirria]), así que voy a intentar agilizar un poco esto y no tardar demasiado en colgar los dos o tres que todavía quiero hacer dedicados a signos de puntuación. Después, ya podré ponerme a hablar de otras cosas que seguro que despiertan más vuestro interés: justificación del narrador, selección de elementos para la construcciones de escenas y descripción de escenarios, viajes del héroe…, ya sabéis.

Ahora estoy viviendo en Polonia, tengo casa nueva, gente nueva, trabajo nuevo… Todo es un tanto estresante y aún no me he acostumbrado a la nueva rutina, pero voy a intentar recuperar el ritmo con el blog. Me parte el alma teneros abandonaditos, ya lo sabéis [es mentira, MUAJAJA].

Bueno, me dejo de tonterías. Terminemos de una vez.

Así que... ¿tú también quieres ser escritor?

Pues sigue leyendo.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Hablemos de sexo, o... mejor ahorrémonoslo (2)



Así que estaba yo tranquilamente paseando por los foros de AVEN y empecé a leer una de las nuevas discusiones que se habían abierto. Sé que debería aprender a tomarme las cosas con otra filosofía, pero la verdad es que he terminado un poco deprimida. Sí, a veces yo también me preocupo. Sigo siendo humana, después de todo, y es cierto que no pertenecer a «la mayoría», esa ilusión de normalidad que construimos como sociedad, puede a veces complicarte la vida.

Bueno, ahora llegaré a esto. Lo primero es lo primero: yo tenía decidido que iba a comenzar cada una de estas entradas comentándoos algún dato o curiosidad de índole sexual.

Y, si no os gusta, os jodéis :D

¿Preparados?

El afortunado tema de conversación para abrir fuego hoy va a ser… *redoble de tambores*

El himen.

[WARNING: si eres averso al sexo, puedes saltarte este cacho y seguir leyendo a partir de donde aparece la imagen de Minority Monsters. El que avisa no es traidor.]





¿Cuántos de vosotros sabéis dónde está situado el himen? Porque yo, a veces, me llevo auténticos sustos mientras leo sobre peña perdiendo la virginidad. Una preocupante cantidad de autoras de Romántica/Erótica (generalizaré en femenino aquí, por motivos evidentes) parecen tener el himen dentro del conducto vaginal, por alguna anomalía genética que se escapa a mis conocimientos [Cardo, ¿nos ilustras?]. No me parece ni siquiera medio normal que una mujer adulta y con experiencia sexual se empeñe en describirte, con todo lujo de detalles, cómo sus personajes masculinos, al penetrar a la bella doncella de turno, avanzan hasta toparse con una «barrera» que proceden a atravesar (con el consiguiente gemido de dolor-placer de sus compañeras).

¿Realmente esto se corresponde con la experiencia empírica de esta gente? Me resulta difícil de creer. Mucho más probable me parece que el hecho de que Su Hombre pueda haber percibido de facto esa disrupción las llena de un reconfortante sentimiento de conexión con el otro: han idealizado (y desrealizado) un evento que ellas consideran de suma importancia en su iniciación como mujeres [esto es: mujeres sexualmente activas; por pegarle una patada en la entrepierna a esa lucha tan tonta contra la sexualización de la mujer y eso], para que el evento sea percibido por ambos sexos en lugar de solo por uno.

Os daré una noticia que tal vez sorprenda a alguna/o: el himen es una membrana que se encuentra a la entrada de la vagina, no en el interior. Se ve desde el exterior (si puedes doblarte lo suficiente sobre ti misma como para mirarlo, claro está). Diré más: el himen ni siquiera está inervado. Lo que duele en las primeras penetraciones es la intrusión en el conducto vaginal, que es estrecho y todavía no está acostumbrado a ese tipo de actividades. La ruptura del himen en sí no resulta dolorosa. De hecho, muchas mujeres ni siquiera llegan con el himen intacto a la hora de perder la virginidad: si usas tampones, por ejemplo, tienes muchas papeletas de haberte roto el himen tú solita antes de tener relaciones sexuales por primera vez.

Así que ya sabéis. A partir de ahora, cada vez que vea a alguno de vosotros escribiendo alguna barbaridad de estas, lo cortaré en cachitos muy pequeños. Y eso sí que os va a doler, porque puede que el himen no esté inervado, pero la mayor parte del resto del cuerpo sí que lo está.


Perfecto. Hasta ahí los datos aleatorios. Retomo a continuación mi columna.


Está bien, queridos hierbajos. Hablemos de sexo.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Sin historial, de Lissa D'Angelo

Título: Sin historial
Autora: Lissa D’Angelo
«Anaya Sonnenschein, tiene 24 horas para encontrar a su mejor amiga. Mil cuatrocientos cuarenta minutos para presentarse ante ella y ochenta y seis mil cuatrocientos segundos para destruir el régimen de La Grata, una sociedad perfecta construida sobre la falta de recuerdos, de pasado y de hombres.
En este viaje, Anaya descubrirá que las mentiras y engaños sí traen consecuencias, y aún cuando el reloj marque las doce y todas las mentes se formateen… ella seguirá recordando.»

«Tengo veinticuatro horas para encontrarlo. Mil cuatrocientos cuarenta minutos para presentarme. Ochenta y seis mil cuatrocientos segundos para enamorarlo y sólo un beso para que me vuelva a olvidar.
En una sociedad perfecta, donde no hay espacio para el rencor ni el odio; un mundo donde no tienes tiempo para recordar, los engaños y las mentiras no tienen efectos secundarios, ya que sólo basta un día para que los dejes atrás.
Porque cuando el reloj da las doce todas las mentes se formatean, bueno… Todas a excepción de la mía.»


He encontrado estas dos sinopsis por internet, más habitual la segunda que la primera, y eso a pesar de que la segunda tiene incluso menos que ver con el libro en cuestión. En fin, nada de esto importa, porque ambas sinopsis son absolutamente falsas. No sé quién las habrá escrito ni con qué fin, pero sin duda no fue con el fin de informar a los lectores de la trama de este libro.

No sé, tampoco, quién es ese misterioso «lo» del que habla la segunda sinopsis, porque la persona a la que busca la protagonista es la amiga que menciona la primera sinopsis [bueno, sí lo sé, todos lo sabemos: es el querido, por supuesto, aunque sea mentira que la prota lo está buscando. Lo que quiero decir es que NO ME IMPORTA]. La historia tampoco transcurre a lo largo de veinticuatro horas: ya quisiera yo, que seguro que el libro hubiera sido muchísimo más corto [en longitud, claro, que en lo demás no necesita acortar nada]. Y ¿por qué parece que las sinopsis estén encadenando periodos de tiempo sumativos (veinticuatro horas, mil cuatrocientos cuarenta minutos, ochenta y seis mil cuatrocientos segundos) en lugar de repetir el mismo periodo de tiempo expresado en diferentes unidades? Parece que la niña tenga tres días en lugar de uno, al final de las cuentas (cosa que tampoco se corresponde con el libro, en todo caso, así que aquí seguimos). Y ¿lo de «destruir el régimen de La Grata»?, otra mentira. Para empezar, la «sociedad perfecta» ni siquiera es La Grata; La Grata es una especie de colegio-internado que forma parte de esta sociedad, pero luego por ahí hay una ciudad fuera. Además, estrictamente hablando, la susodicha sociedad tampoco está «construida sobre la falta de recuerdos», sino más bien sobre locura y gilipollez patológicas. ¿Queréis que siga? Yo no, que me canso.

Lo importante es: escritores de sinopsis, ¡dejad de mentirnos!



viernes, 4 de septiembre de 2015

No, en serio, ¿quién escribe las sinopsis? (4)

Sé que llego tarde. Sé que hace ya más de una semana desde la última entrada. ¿Qué puedo decir? El blog lleva todo el verano bastante paralizado, entre unas cosas y otras. Pero bueno, aquí estoy una vez más, aunque sea con una entrada de consolación, para ver si podemos seguir tirando hasta que la vida vuelva a su curso y yo vuelva a tener tiempo estructurado para leer y escribir (e internet en casa).

Efectivamente, esta es una nueva entrada de No, en serio, ¿quién escribe las sinopsis?, porque sabéis que hacen falta (más falta de la que deja traslucir el número de entradas que le dedicamos específicamente al tema, de hecho).

La sinopsis de la que vengo a hablaros hoy la encontré en el blog Book Eater. Y, sin más dilación, os dejo con ella.

martes, 25 de agosto de 2015

Lo que queda de mí, de Kat Zhang

Título: Lo que queda de mí
Autora: Kat Zhang
«Addie y Eva son dos hermanas que están tardando en asentarse, para gran preocupación de sus padres. Así que cuando Addie da muestras de convertirse en el alma dominante, todos sienten un gran alivio. Sin embargo, Eva nunca llega a desaparecer. Su cuerpo no le obedece, pero ella sigue allí, y solo Addie lo sabe. Y, cuando descubre que existe la posibilidad de volver a caminar, a reír, a cantar… Se aferra a ella con todas sus fuerzas.»

Bueno, otra sinopsis que más bien poco tiene que ver con el libro que supuestamente presenta. La historia que narra Lo que queda de mí se sitúa temporalmente varios años después de que Addie dé «muestras de convertirse en el alma dominante» y de que Eva deje de tener ningún control sobre nada. De hecho, la historia empieza en el momento en el que ese precario status quo que las dos chicas habían alcanzado se rompe.

No termino de decidirme a incluir esta obra dentro del género distópico, si he de ser completamente sincera. Para empezar, ni siquiera tengo del todo claro en qué momento temporal exacto se sitúa la historia. Da la sensación de que los acontecimientos transcurran en un suerte de época actual, solo que en un mundo algo distinto al que conocemos, en el que las personas nacen con dos conciencias diferentes en sus cuerpos y en un contexto sociopolítico condicionado por un diferente desarrollo de acontecimientos históricos previos (guerras mundiales con un final distinto y demases). O sea, es como más tipo X-men que distopía en sentido estricto (solo que con menos elaboración en cuando a crítica social se refiere).

En fin, en cualquiera de los casos, pasemos a la crítica.

Blending in.
La trama. En este mundo, los híbridos (las personas que continúan manteniendo sus dos almas) son llevados a hospitales especiales en los que nadie sabe qué sucede con ellos, así que Addie y Eva fingen ser normales para poder continuar con sus vidas. Al menos, hasta que aparece Hally y pone sus vidas patas arriba, devolviéndole a Eva la esperanza de poder recuperar el control de su propia vida. Y a partir de ahí, las cosas se descontrolan.

El libro, dado el final, es claramente otra trilogía. No obstante, el propio libro en sí mismo podría contar casi como dos, porque hay un cambio de trama muy claramente apreciable entre la primera mitad y la segunda. Ahora, que se agradece que la autora lo escribiera como un libro y no como dos, porque ya le sobran bastante páginas tal y como está.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Hablemos de sexo, o... mejor ahorrémosnolo


Recientes acontecimientos han hecho que me decida finalmente a sacar este proyecto de entrada de mi cajón de sastre particular, y lo que en principio iba a ser una única entrada dedicada a divagar sobre Literatura erótica y el abuso y obsesión con el sexo en la sociedad actual (no solo en literatura [erótica y no erótica], también en la televisión, los anuncios, la propia gente por la calle…) se ha terminado convirtiendo en otra cosa.

He decidido crear esta columna.

En principio, y a menos que esto tenga una acogida espectacular y me supliquéis por una mayor frecuencia de entradas [espero que no, tengo ya bastantes novelas horribles cosas entre manos, malditos], esto va a ser una serie de entradas de carácter mensual aproximadamente. Iré sacando artículos conforme se me vayan ocurriendo ideas o me suceda algo en particular de lo que quiera hablar.

Sirva esta entrada a modo de declaración de intenciones y presentación de la nueva sección en el blog. En esta misma página podéis hacerme preguntas, proponerme temas, pedirme opinión… Cualquier cosa que queráis, siempre y cuando esté relacionada con sexo o sexualidad. También podéis enviar vuestras preguntas/sugerencias/insultos al email de las malas hierbas especificando en el asunto «Ortiga habla de sexo», o podéis dejárnoslas en Twitter usando el hashtag #Ortigahabladesexo. Todas las aportaciones se tratarán en el blog bajo pseudónimo (asignado aleatoriamente por mí misma) para preservar el anonimato.

Está bien. Hablemos de sexo.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Cinder, de Marissa Meyer

Título: Cinder
Autora: Marissa Meyer
«Cuando Cinder conoce a Kai, el príncipe de Nueva Pekín, el mundo está patas arriba. Una plaga mortal está causando estragos entre la población del reino, y los científicos trabajan contrarreloj para encontrar una posible vacuna. Tras la infección de Peony, la hermanastra y única amiga de Cinder, esta se ve obligada a trasladarse al hospital para participar como voluntaria en las pruebas médicas que está llevando a cabo el misterioso doctor Erland, unas pruebas a las que ningún otro participante ha sobrevivido. Pero, para sorpresa de todos, Cinder saldrá con vida. Y no solo eso: en el hospital se descubrirá un secreto de su pasado que podría cambiar el futuro del mundo y unir a Cinder y Kai de forma inesperada. La primera parte de la serie Crónicas Lunares, Cinder, es un remake futurista del cuento de La Cenicienta.»

Muy bien, punto número uno (en algún momento tendré que cansarme de repetir esto, pero… en fin): si alguna vez alguien os pide que hagáis una sinopsis de un libro (y queréis hacerlo serio), recordad que no debéis poner cosas como «el misterioso doctor Erland». Como que descubre un poco el pastel; pero, vaya, vosotros mismos.

Punto número dos con respecto a la sinopsis: por favor, si los redactores fueran tan amables, la próxima vez, de no desvelarme todos los secretos del libro en la contraportada, lo leería con algo más de intriga. Lo de que la hermana se enferma es una decisión sorprendentemente útil a nivel narrativo, pero si ya nos lo han contado, como que pierde la gracia, no sé cómo deciros (por citar el ejemplo menos importante).

En fin, en mi opinión, para escribir esta historia hace falta, una de dos, una escritora con los ovarios bien puestos o una ignorante de la vida. El motivo es sencillo: todos conocemos perfectamente el cuento de La Cenicienta, por lo que ya sabemos por dónde va a avanzar la historia y cómo va a terminar; con lo cual, la autora va a tener que currárselo un poco más si pretende tener enganchado al lector. En términos generales, tengo que admitir que con esta historia me he llevado una grata sorpresa, porque me esperaba algo francamente mucho peor. Mini-punto para Meyer versión 2.0. Sin duda alguna, versión mejorada.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Mujercitas, de Louisa May Alcott

Título: Mujercitas
Autora: Louisa May Alcott
«Este delicioso y emotivo relato narra historia de la señora march y sus cuatro hijas: sus enamoramientos, sus aspiraciones intelectuales, sus complicaciones, su vida. con una fina descripción de caracteres, muestra el crecimiento de estas niñas poniendo gran énfasis en el espíritu de la libertad individual, inusual para una época en que la mentalidad estaba dominada por un ideal romántico puritano. les señoritas de louisa may alcoti demuestran sus aptitudes sociales tocando el piano, bordando o manteniendo una conversación fluida, amable y elegante. El ‘gran salón burgués” es la región del decoro y de las confesiones amorosas, al tiempo que actúa como soporte para interpretar y cuestionar diferentes aspectos de la guerra civil norteamericana.» [sic]
Quiero que conste en acta: esta sinopsis es un copipaste sin editar de la página de Lecturalia, y quien quiera que se haya encargado de su redacción merece un rinconcito muy especial en el infierno.


Voy a hacer algo que no había hecho nunca hasta ahora y que, francamente, espero no tener que volver a hacer en mi vida.

¿Veis este libro?

Quiero que queméis cualquier ejemplar de esta edición que encontréis. Ya sé que es una edición ebook. ¿Os creéis que me importa? Quemad el ordenador si hace falta. Quemadlos. ¡Quemadlos a todos!

La historia ya es irritante de por sí como para encima tener que estar lidiando con cosas como:
«tan desorientada como, un potro en un jardín», y
«Jo se sonrojó por el terrible “machacando” que sé le escapara”».

No sé quién se ha ocupado de la edición ni de la traducción de esta obra, si es que alguien lo ha hecho (porque el libro no ofrece créditos ni información tras la portada), pero no os quiero decir por dónde podían meterse todas las comas mal puestas, junto con esa tilde del demonio, las demás faltas de ortografía y todos los > y < y todos los saltos de línea que sobran y todos los que faltan. Por Dios, el manuscrito ni siquiera es capaz de ponerse de acuerdo consigo mismo sobre si la autora se llama Louisa May o Louisa Mary. ¿Qué clase de tomadura de pelo es esta?

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