Donde la literatura y la maldad se toman un té

sábado, 26 de diciembre de 2015

El bosque de los corazones dormidos, de Esther Sanz

Título: El bosque de los corazones dormidos
Autora: Esther Sanz
«A punto de cumplir los diecisiete, el mundo de Clara se desmorona. Tras la muerte de todos sus seres queridos se verá obligada a reunirse con un tío lejano, un hosco apicultor a quien convence para instalarse sola en un caserón aislado. En mitad del bosque, Clara huirá de sus recuerdos dolorosos mientras recolecta frutos del bosque, desafía a la muerte y presencia sucesos extraños sin explicación aparente. A pesar de la crudeza del lugar y del frío otoño, el corazón de Clara empezará a templarse con las cariñosas atenciones de Braulio, un joven veterinario. Sin embargo, no tardará en cruzarse en su camino un ángel misterioso y solitario que, como ella, huye de un pasado atormentado y se refugia en las profundidades del bosque.»

Esta recomendación también nos llegó al buzón hace ya tiempo de parte del tal anónimo Esmeralda.

La verdad, esta novela tendría todas las papeletas de pasar a engrosar las filas de Innombrables, justo como el otro libro de esta misma autora que he leído. El único motivo por el que no me he tomado la molestia de ponerle la etiqueta es porque, si le quitas las escenas de sexo (la historia de amor al completo, en realidad), la cosa no es para tanto.

¿Qué me decís de esa sinopsis? Las «cariñosas atenciones» me han dado hasta escalofríos. Ugh, y el «ángel», el ángel también me da escalofríos. Al margen de eso, la sinopsis es perfectamente anodina. Nada más que comentar.

Creo que ya he encontrado tema para
las imágenes de esta entrada e.e
¿De qué va esta historia? Básicamente de lo que ya nos han contado: una niña adolescente que se muda a Soria con un tío al que ni conoce. Allí, se le mete entre ceja y ceja quedarse a vivir sola en una casa-torreón en mitad de la montaña (porque es una adolescente). Y, mientras está ahí fingiendo haberse independizado y viviendo del cuento, hay gente que le allana la casa y por poco se mata ella sola un par de veces (pero al final sale virtualmente ilesa por algún motivo incomprensible). Por el camino, aparece Edward Cullen un pipiolo, se duermen arrejuntados para darse calor una noche y con eso ya tienen para enamorarse. Porque el amorr es así: no necesitas hablar con la otra persona, solo arrimarle el culo mientras los dos estáis en pelota picada.

Huelga decir que la historia es un abuelo Simpson obeso y con mucho drama, por lo que carece de núcleo. Esto es, salvo que queramos contar como núcleo el ejército de premisas sociales y conductuales absolutamente repugnantes que la trama apoya (os hablaré de algunas de ellas en la sección de quejas y carcajadas).


La historia carece por completo de autoridad narrativa. La racional es una batalla perdida, perdida en el vacío de sentido que es esta novela. Y en cuanto a la emocional… la niña (la narradora-protagonista) es un coñazo adolescente, pero al margen de eso sus actuaciones no invitan a creer lo que la autora parece querer que creamos de ella: no es una chica apañada, tampoco es especialmente lista, su supuesta tristeza/depresión no es visible a nivel narrativo. Tampoco se produce en el personaje el cambio que la autora nos vende: la niña acaba la historia de la misma manera que empezó, solo que ahora está, *sight*, enamorada. Y esto es en realidad aplicable al resto de personajes: apenas están construidos, se nos aseguran de ellos muchas cosas que la narración no apoya, y ninguno evoluciona (salvo el personaje del tío, cuya evolución en todo caso es prototípica y carece de interés: pasa de ser frío y distante a desvelarnos que en realidad estaba intentando proteger su corazoncito). Los objetivos conscientes de todo el mundo son sencillos y evidentes (cuando no directamente explicitados), no hay objetivos inconscientes.

Respecto a la prosa… es anodina en el mejor de los casos. Se abusa de received text, no hay una adecuada selección de elementos, las descripciones no son visibles, el texto es plano, hay abundantes explicaciones y resumen narrativo (toda la primera página, sin ir más lejos, es explicación [para empezar con buen pie y tal]), y a la autora le gustan los puntos suspensivos tope dramáticos. Lo único positivo que puedo decir de esta obra es que, al principio, el texto consigue mantener una intriga moderada, pero la propia autora se encarga de matarla poco a poco a base de explicaciones, spoilers por parte del narrador, preguntas retóricas y otras flechas de neón que apuntan muy discretamente hacia las diversas incógnitas en las que la autora quiere que reparemos. También se observa una tendencia (sobre todo en los últimos capítulos) a recurrir a cliffhangers a final de capítulo, solo que no son cliffhangers sino simples spoilers.

Y ahora, queridos hierbajos, voy a deleitaros con una amplia selección de wtf's literarios y humanos. Poneos cómodos y disfrutad del paseo. Atención spoilers:

Received text:

Ropa que «se ajusta como una segunda piel».

«El vestido embarrado se pegaba a mi cuerpo como una segunda piel.» Sí, ya me lo has dicho. Y de todas formas, tal era ya el caso cuando al ropa estaba seca, ¿así qué cuál es la diferencia? Es un vestido tan sessi y maraviestupendo que da lo mismo que esté recién lavado o que te hayas caído rodando por un terraplén: te favorece igual, *bate pestañas*.

Lunas que se miran «coquetas» en su reflejo en el agua.

Náufragos que se aferran a sus tablas de salvación.

Mariposas que aletean en el estómago. Muchas veces.

«[C]ada centímetro de mi cuerpo» y otras variantes que aparecen con asiduidad en relación con escenas físicas con el pipiolo.

Y una que odio particularmente, por todas las connotaciones que implica: referirse al clítoris como «el centro del ser» de la mujer. Wtf, people.



Estableciendo la autoridad narrativa y credibilidad en general del texto, o no:

La niña va a abrir una puerta misteriosa cerrada con llave que hay en el último piso. «Estaba tan excitada ante la perspectiva de lo que encontraría al otro lado, que no oí el resoplido, profundo y acompasado, que tanto me había asustado la noche anterior.» Abre la puerta y el bicho que se encuentra al otro lado es una lechuza. Una lechuza que respira muy, muy fuerte, ¿vale?

«Un segundo antes de que la vela se consumiera del todo, oí el graznido lúgubre de la lechuza.» Porque las lechuzas graznan.


Hay un momento en que la niña tiene fiebre y empieza a delirar, y sabe decirte exactamente cuándo entra y cuando sale del delirio. Porque, ya sabéis, cuando la gente delira aún le queda mente lúcida suficiente para distinguir realidad de irrealidad.

Dentro de la narración nos encontramos con algún que otro firme defensor de la apiterapia:
¡Rápido! ¡Traed las abejas!
«Las abejas tienen un sexto sentido que les hace detectar con exactitud el lugar donde hay dolor en el interior de nuestro cuerpo. Por eso, son ellas las que deciden picar si saben que ayudarán al paciente. Cuando lo hacen, saben con antelación que morirán. Por eso, solo dan su vida si detectan anomalías que ellas pueden curar. Nunca se equivocan.
Inmediatamente después de la picadura, el enfermo nota cómo el veneno de la abeja viaja en dirección a la zona exacta donde el organismo lo requiere.» Si esto me lo dijese un narrador que ya me ha convencido de su autoridad… supongo que podría colar, pero me lo está diciendo esta chica, así que mi primer pensamiento fue: wtf?, ¿va en serio?, suena a gilipollez homeopática a lo bestia.

La amiga se está duchando y, de pronto, está por lo visto rodeada de abejas que la atacan (invierno de montaña y la muy colgada se ducha con la ventana abierta, porque sí). La prota viene a socorrer a su amiga: coge el tarro de jabón que la amiga está usando y lo tira por la ventana, las abejas lo siguen muy diligentemente. Son abejas, no perros, ¿sabes? Y ¿quién es el genio que fabrica jabones que vuelven locas a las abejas [quiero conocerle para felicitarle]?

« —¿Dónde te han picado? —le pregunté con impaciencia.
Me señaló un punto rojo e inflamado en su brazo y otro en su barriga justo antes de empezar a ponerse roja y a respirar con dificultad (la amiga es alérgica).
—Me estoy ahogando, Clara.
La ayudé a vestirse [Ortiga: es bueno tener las prioridades claras mientras te ahogas] tratando de mantener la calma y llamé a mi tío. Entre sollozos le expliqué lo ocurrido y le supliqué que viniera enseguida.
Álvaro se presentó cinco minutos después. Paula había perdido el conocimiento y su pecho se movía agitadamente.» Esta pobre muchacha no tiene ningún tipo de autoridad narrativa. A mí este choque anafiláctico me suena rarísimo.

El pipiolo misterioso de la sinopsis vive en una cabaña cochambrosa que supuestamente está «en ruinas» en mitad del bosque [mentira: que la tiene puesta toda cuca por dentro], pero resulta que esta cabaña tiene un mecanismo con motor de gasolina que hace que toda la estancia descienda y de alguna parte salga un suelo de pega para que parezca que casa está abandonada. Are you fucking kidding me? ¿Hay algo que pueda tomarme en serio en esta historia, por favor?

Braulio, el niño de la sinopsis, es un pobre tarado, así que al final de la historia está a punto de violar a la prota. Ella tiene los ojos cerrados porque ese era «el único sentido que podía controlar» para imaginarse que no es a ella a la que le está pasando. Pero entonces llega esto: «Justo cuando intentaba arrancarme el sujetador, alguien entró en escena sin contemplaciones y pateó la cara de Braulio con tanta fuerza que le partió el labio y le reventó la nariz.» ¿Cómo ve todo esto si tiene los ojos cerrados? A esto se le llama cheating at narration.

«—Una semilla es suficiente para que una flor germine. Y una sola flor basta para producir nuevas semillas —me explicó despacio, estudiando mi expresión mientras hablaba.» Eso no es exacto, pero te lo dejaré pasar porque esta es la tontería menos cantosa que he visto en el libro por el momento.

Esta, no obstante, es más interesante: «—Le gustaba tanto esa flor violeta (personaje que no importa) que con una de las simientes probó un inofensivo experimento. La plantó en el fondo del lago.» A continuación te dicen que la flor germina y de hecho se adapta al ambiente subacuático perdiendo simplemente algunas propiedades. Porque estas son cosas que tienen sentido claro: tú plantas cualquier semilla de planta terrestre en el fondo de un lago y la semilla germina y se convierte en una variante alternativa de la planta original. Fuck yeah.

Encuentran una aguas termales muy cucas en una cueva que se conoce el pipiolo. «Berta gimió al notar el agua caliente en contacto con su piel.» El pipiolo nos acaba de decir (Dios sabrá cómo lo sabe él, se habrá traído un termómetro un día) que el agua está a 30 grados. Eso no es sensación de calor, lo siento. A menos que estés muerta, tu cuerpo está más caliente que el agua, así que tienes pérdida de calor.

Resulta que, larga historia, la flor esa chachipiruli de la que hablábamos antes da la inmortalidad (como la de Enredados, solo que sin tener que cantarle). El caso es que el pipiolo es el guardián de la única semilla que queda de esta flor (trabajo que se ha autoadjudicado, básicamente), y la tiene guardada en secreto en una recámara de las cuevas estas con aguas termales. Para llegar al sitio donde está la semilla él y la prota tienen que bucear y salir a otra recámara de la cueva:
¿No hay luz? Problema solucionado.
«Bosco se sumergió en el agua de una zambullida. Le seguí bajo el lago hasta un túnel subterráneo. Era lo suficientemente ancho para que pasáramos los dos a la vez. Buceamos hasta alcanzar la superficie de aquel conducto, donde el agua se ensanchaba en una especie de pequeña piscina natural.
Salimos del agua y recorrimos un pasadizo de unos diez metros hasta alcanzar una cripta de reducidas dimensiones. Avanzamos agachados hasta la pared de aquella caverna, donde había un receptáculo de cristal con un cofre en su interior.» En la primera cámara de la cueva, el pipiolo había encendido antorchas, pero aquí no lo ha hecho, así qué ¿cómo demonios ve todo esto la prota para poder contárnoslo? Once a cheater...

«—La semilla tiene aquí las condiciones óptimas de conservación. Es un sitio oscuro, fresco y seco. Las aguas termales no humedecen este recoveco y, en cambio, mantienen la temperatura idónea para ella.» Ya, el vapor de agua es caprichoso y solo fluye en el sentido que a ti más de convenga. A este lado del túnel no llega la evaporación, faltaría más.



El paso del tiempo en la historia:

El paso del tiempo no está adecuadamente construido a nivel narrativo. Lo que en términos de escenas da la sensación de corresponder a unos pocos días, de vez en cuando el narrador tiene a bien informarnos de que han transcurrido varias semanas.

Tampoco ayuda que sucedan cosas como: la niña se despierta una mañana, desayuna, se cabrea con unas cartas que ha encontrado en el desván, corre al embalse y las tira, ve de refilón al pipiolo en el bosque (ella todavía no sabe que es un pipiolo, se cree que es algún tipo de presencia paranormal que la protege) y comienza a perseguirle; y, de pronto, «era ya muy tarde» y se hace de noche. ¿Cuánto tiempo ha estado persiguiendo al tipo por los bosques, sin abrigo, además? Este tipo de agujeros de gusano hacen apariciones estelares (*winkwink*) cada dos por tres en la novela [esto parecer ser una constante en la escritura de Esther Sanz].



La policía no existe en esta historia:

Los libros de Esther Sanz solo pueden sostenerse sobre la premisa de que la policía no existe.

Alguien le está enviando emails creepy de acosador psicópata a la niña [lo cual no deja de tener su gracia teniendo en cuenta que, si la acosa, debería saber que en la sierra no tiene internet, así que es una manera poco práctica de comunicarse con ella si resulta que la niña solo abre el correo cada varias semanas]. Estos emails contienen frases como: «Pronto estaré contigo. Y ese día tal vez desearás no haber nacido» y «Tu muerte ya tiene fecha.» ¿Va a comisaría a poner una denuncia? No, padre. «Imprimí los dos mensajes y los guardé doblados en el fondo de la mochila. Tal vez no se tratara más que de una broma de mal gusto, pero era preferible tener todas las pruebas por si me veía obligada a denunciarlo a la policía.» ¿¿Si te veías obligada?? El momento es ahora, guapa.

Total, una noche la niña llega a casa con el tórtolo del pueblo (Braulio) y se lo encuentran todo patas arriba: alguien ha forzado la cerradura y ha entrado a destrozarlo todo. La casa está aislada en mitad de la montaña, nadie en kilómetros a la redonda. Pues allá que entran los dos pimpollos a ver si quien sea que se haya colado todavía sigue ahí. No hay nadie, así que lo limpian todo y se tiran en el sillón, tan panchos. ¿Poli… qué? En fin, no es como si hubiese un colgado mandando amenazas de muerte a la chica.

«—¿Estás bien? Pareces inquieta.
—Lo estoy —admití dispuesta a confesar solo un motivo—. Me preocupa que pueda volver.
—¿Quién?
—El que ha hecho estos destrozos —respondí sorprendida por la pregunta.
—Estoy seguro de que buscaba algo de valor, dinero tal vez. Al no encontrar nada, lo pagó con la casa. No creo que vuelva hoy, pero aun así… —dijo titubeante; intuí que no sabía cómo pronunciar lo que dijo a continuación—. Es mejor que hoy pase la noche contigo.» Ehh… ¿¿no?? ¿Es mejor que ninguno de los dos durmáis ahí?

«Tuve que reconocer que la idea de quedarme sola esa noche me inquietaba más que su presencia en sí. Aun así, no sabía si hablarle de Woodhouse (el loco de los emails). ¿Y si la persona que me amenazaba por mail era la misma que había estado en la Dehesa esa tarde? Tal vez debía denunciarlo también a la policía. Si se lo contaba, sabía que Braulio insistiría en que abandonara la casa, así que antes de explicárselo debía decidir si estaba dispuesta o no a hacerlo.» Esta pobre niña es demasiado estúpida para seguir con vida. Me siento tentada de decir que tiene un deseo de muerte soterrado, pero eso sería concederle demasiada profundidad al personaje, la verdad es que no creo que le dé para tanto.

Después del incidente con las abejas y la amiga:
« Mi tío abrió la ventana y se asomó. Al momento, la cerró alarmado y me miró con preocupación.
—Ahí abajo hay un panal enorme.
Me encogí de hombros sin entender nada.
—Clara, es imposible que llegara hasta aquí caminando solito…» Bueno, verá usted, señor apicultor, es verdad que normalmente los panales no caminan: los construyen las abejas. Ya sabe, cosas raras de abejas, y eso [:D].

«A pesar del descubrimiento de mi tío y de su sospecha de que alguien merodeaba por la Dehesa con malas intenciones, esta vez no tuve que insistir para quedarme.
—No bajaré la guardia… —dije con seguridad—. Si hay un responsable, pagará por ello [Ortiga: ajam].
Mi tío esbozó una sonrisa fugaz antes de despedirse.» Creemos que alguien ha intentado matar a una chica. Once again, ¿poliqué?

«Sentí pena por Paula. Berta había intentado matarla…» Ah… Okay

También suceden cosas como que a la niña la droguen y la intenten violar (no ambas cosas la misma persona ni al mismo tiempo), pero esto sigue sin ser motivo para darse un voltio por comisaría. Cierto es que, inmediatamente después de estos hechos, la niña no tiene tiempo (su prioridad es ir a ver al pipiolo de los bosques y avisarle de que se encuentra en peligro); no obstante, eso no quita para que ir a la policía sea su siguiente acción. Solo que nunca sucede: como buena protagonista trágica de novela, la cría considera que su aventura es solo suya y que el camino fácil es para los débiles, así que lo tienen que hacer todo solos los adolescentes, como buenos adolescentes que son (una manada de adultos solo estorbarían al romance y demás inconsistencias de la trama, después de todo).




Claro que… ¿por qué iba a recurrir a la policía alguien que claramente no tiene ningún conflicto moral a la hora de abandonar a cuatro personas a una muerte probable? «Por suerte, los hombres de negro ya no eran una amenaza inminente. Les habíamos visto cubiertos de abejas, retorcerse de dolor en el suelo… Y ningún humano se sobrepondría a un ataque así sin pasar unos días en el hospital. No descartaba incluso que alguno hubiera muerto intoxicado por la sobredosis de veneno.» ¡Por suerte, dice! Y allí que les han dejado, sin llamar ni a la policía ni, por supuesto, a una ambulancia. Sin despeinarse. Esta es nuestra heroína, una muchacha absolutamente lovely.



El extraño caso de la rodilla herida facultativa o cómo los médicos tampoco existen en esta historia:

La niña se queda encerrada en el desván porque, por algún inexplicable pero conveniente motivo, la puerta no tiene pomo por dentro. Vive aislada y nadie va a venir a por ella de todas formas, así que concluye que la única opción lógica que le queda, trancada la puerta, es salir por la ventana que hay en el tejado: «La altura del cuarto era considerable tratándose de un desván. Unos cuatro metros separaban el suelo de la ventana del techo.» Wtf?? Y continúa: «Calculé mentalmente la cantidad de muebles que debía apilar para elevarme hasta mi salvación. / Como pude, y haciendo acopio de todas mis fuerzas, coloqué una mesa bajo la claraboya. Después subí un par de sillas y una banqueta.» Pues se encarama a la torre y, evidentemente, se la pega. Te dice que nota un dolor subirle por la pierna y que ya no se puede levantar, pero esta herida desaparece mágicamente al cabo de un rato y la niña es capaz de prepararse un baño caliente a base de subir ollas de agua caliente al piso de arriba hasta llenar una jodida bañera (consigue salir del desván, no es importante, simplemente aparece un Deus ex machina el pipiolo de los bosques y le abre la puerta sin que ella le vea).

Al día siguiente: «Quería que un médico me viera la pierna. Tenía la rodilla muy hinchada y cojeaba al caminar…» No obstante, todavía es capaz de hacerse en bici los 10 kilómetros que la separan del pueblo.

Por fin va al médico, le ponen una pomada y le vendan la pierna (ni radiografías ni chorradas de esas): «Con el nuevo vendaje, la pierna apenas me molestaba.» Es un vendaje mágico, okay?

En el viaje de vuelta en autobús, se le cae una mochila en la rodilla y ¡le empieza a sangrar!

Así que antes, durante y después de que le venden la rodilla con la venda mágica la niña está todo el día caminando, montando en bici, paseando por el bosque el día entero…

Más adelante tiene otro accidente (se cae en un hoyo) y el pipiolo la rescata. De esta parte procede esta cita: «Mis heridas empezaron a despertarse poco después.» ¡Están viiiiivas!

Con el incidente de caerse en el hoyo y ser rescatada por el pipiolo, pasa desaparecida dos días. Durante ese tiempo, su tío organiza una partida de búsqueda por el bosque (obviamente). La niña regresa a su casa a pata, pero no le puede decir a nadie que ha estado con el pipiolo (porque nadie sabe que el pipiolo existe siquiera), así que se inventa una historia: una pareja que buscaba setas la rescató del hoyo (en mitad de la noche, nevando), y se la llevó a su casa para curarla, sin llamar a un médico, ni a la policía para decirles que se han encontrado una niña, ni a nadie en absoluto. Esto en mi pueblo se llama secuestro. Wtf, people?



La lumbrera de la niña, que además es un encanto:

«Después de un buen rato, hallé por fin unas zarzas con moras y un arbusto con frutos violáceos. Deduje que eran endrinas. Braulio me había explicado que son las bolitas moradas con las que se destila el pacharán.» Porque recoger frutos del bosque que no conoces es una apuesta segura.

La niña va por el bosque y se encuentra a un tipo bañándose en el río en pelota picada. Como buena protagonista de novela, se queda escondida mirando. Once again: lovely. Esto no es aceptable cuando lo hace un tío, ¿por qué la situación iba a ser diferente cuando la que lo hace es una tía?

«Una nube negra se cirnió sobre mis pensamientos. ¿Qué estaba haciendo? ¿Para qué quería esa ropa? Y, lo más importante, ¿para quién me estaba poniendo guapa? ¿Para un fantasma que me había dejado una flor? Aquello no tenía sentido [Ortiga: ah... ahí quería ir yo a parar] Se cirnió, he dicho.

«Tío Álvaro y mi madre amantes [Ortiga: falta una coma por verbo omitido]. La idea me hizo sentir náuseas y corrí al baño a vomitar.» Un tanto excesivo, ¿no crees?

«Bosco sacudió la cabeza como queriéndose librar de un mal recuerdo.
—Después de aquello…
No me pasó por alto que Bosco había eludido explicarme "aquello"…» Vaya, debes de ser superdotada. ¿Cómo lo has notado? ¿Será porque… ha dicho «aquello» y luego ha habido unos puntos suspensivos tope dramáticos tras los cuales ha seguido hablando de lo siguiente?

«—Acércate, quiero decirte algo… —susurré.
Me detuve un segundo a contemplar la perfección de su rostro de líneas angulosas, la belleza de sus ojos cristalinos, sus labios enrojecidos por el frío… Acerqué los míos a su oído, desviando la trayectoria en el último momento hacia su boca.» Y, sí, señores: le besa. Con dos cojones. Ya ha intentado besarle directamente en otra ocasión y él le ha hecho la cobra, así que en esta ocasión recurre al engaño para salirse con la suya. Encantador.

«—Debo irme.
—¿Cuándo volveré a verte? —pregunté con el corazón en vilo.
—No te convengo, Clara… Es mejor que nos mantengamos alejados.
[—Debo irme.
—¿Cuándo volveré a verte?
—¡Nunca!
—¿Mañana?
—Esta noche.
Ortiga: Hola, Bella Durmiente.]
Una tristeza infinita atravesó mi alma al escuchar de sus labios que no quería volver a verme.
Y me sentí morir por tercera vez.
Con el corazón roto, me concentré en no estar asustada.» No: deja de concentrarte y muérete. Por favor. Acabas de conocerle, cómo puede ser que te rompa el corazón, ¿eres subnormal o cuál es tu puto problema?

Cuando la amiga viene de visita a ver a la amiga, el niño del pueblo se planta en la casa y se autoinvita para ir con ellas:
« —He venido a ofreceros mis servicios turísticos —dijo Braulio con una sonrisa encantadora.
A plena luz del día, había perdido el aire siniestro que tanto me había asustado la tarde anterior. Llevaba unos pantalones camel y un chaleco de explorador que le confería un aspecto desenfadado y juvenil. Olía a recién duchado y sus greñas desfiladas caían húmedas sobre sus hombros. Aun así, él era la última persona a la que me apetecía ver aquella mañana. Estuve a punto de declinar con amabilidad su invitación y decirle que preferíamos estar solas para hablar de nuestras cosas.
—¡Qué bien! —dijo Paula—. ¿Cuál es el plan?
El entusiasmo de mi amiga me dejó sin argumentos.» Qué fácil es dejarte sin argumentos. Y vaya mierda de amiga tienes que no eres capaz de confiar en ella ni para decirle que el chico no te parece trigo limpio.

En otra ocasión, la prota decide llevar a su amiga de excursión a «la cabaña del diablo» [la llaman así, no es coña], que es donde vive el pipiolo. A la amiga le chiflan las leyendas y las historias de miedo y está claro que va a querer entrar, así que… ¡qué diablos! [*wink wink*] Por qué no llevar a mi amiga a ver donde vive el chico al que he prometido que no voy a decirle a nadie que existe, ¿qué podría pasar?

«Mientras me dirigía a Colmenar en ciclomotor, pensé en las palabras de mi tío.» De pronto la niña tiene un ciclomotor [eso o su bici a digievolucionado]. Primera noticia.

«Al abrir la puerta, un impulso me hizo subir de nuevo y rebuscar en mi equipaje algo que casi había olvidado que tenía. Me lo había dado Paula entre risas antes de irse a California y, aunque en aquel momento habría jurado que jamás saldría de su envoltorio, se lo había agradecido con una sonrisa [Ortiga: esto tampoco me lo habían contado: debe de ser muy conveniente esto de que las cosas aparezcan de la nada cuando se las necesita (winkwinkmarcaACMEwink)]. Al hacer la maleta, lo había metido con la misma poca convicción con la que ahora lo guardaba en el bolsillo… Pero ¡qué diablos! Hay cosas en las que una chica de hoy en día debe pensar cuando se muere por los huesos de un chico. Y yo estaba perdidamente colada por uno. Y dispuesta como nunca a cometer cualquier locura de amor por él…» ¡¡¡EEEEEEEEEEH!!! MATADLA. YA. ¡¡ANTES DE QUE VUELVA A BAJAR!! Deja eso donde estaba. Conoces a ese niño de un puñetero día y sólo conseguiste besarle mediante engaño, ¿cómo piensas jugársela esta vez para follártelo [eso se llama violación]? Nadie quiere tu puta virginidad, maldita colgada.

«Me había cruzado con un ser perfecto, de belleza y elegancia deslumbrantes, que no envejecía… [Ortiga: como lo oís. Ya llegaré a este punto. Paciencia.] Y que, además, parecía interesado en mí. Yo había abierto "un claro en su bosque sombrío y despertado su corazón dormido" [Ortiga: manada de paletos en celo]. Pero ¡esas cosas no pasaban en la vida real! Me sentía como la protagonista de una de esas novelas juveniles de moda.» Gracias por la explicación, Mary Sue.

«A la luz de las llamas, su piel resplandecía como la miel más pura. Deseé tocarla, olerla, fundirme en ella… Un escalofrío me recorrió al ser consciente de lo que aquello significaba: nunca había llegado hasta el final con nadie.» 1) Me das asco, 2) le brilla la piel y 3) hasta hace dos días no te habías dado tu primer beso con nadie. ¿Qué coño es eso de «nunca había llegado hasta el final con nadie»? ¿No te habías besado con nadie, pero te los habías magreado un rato (sin llegar hasta el final)?

Y, sí, queridos hierbajos: nos cuentan pormenorizadamente cómo follan. La protagonista tiene la inexplicable sensación de que es un evento importante y que merece ser narrado.

«Me dirigí a la Dehesa caminando a varios palmos del suelo.» Da… fuq? O.o? Ah… que es porque ha follado . Ya veo.

«Braulio me abrazó y me dio un beso en la mejilla. Parecía contento.
—Hace casi dos horas que te espero. ¿Dónde te habías metido?
Su tono amable no evitó que la pregunta me molestara. Aunque fuera mi tío quien le hubiera pedido que cuidara de mí, no tenía ningún derecho a pedirme explicaciones de mi vida… Aun así, intenté ser correcta.
—Paseando.
—¿Y adónde has ido?
—Al bosque.
—¿A qué parte del bosque?» Este es un buen ejemplo de cómo cargarse un diálogo que, por lo demás, era narrativamente aceptable. La primera pregunta no era realmente entrometida: cualquiera te pregunta dónde te habías metido cuando pensaban que te encontrarías en algún sitio y resulta que te tardas dos horas en llegar. Las siguientes preguntas, sin embargo, sí lo son. Así que las explicaciones del principio sobran mazo, porque solo consiguen que la niña parezca aún más subnormal e insufrible de lo que ya nos parece. Las siguientes preguntas son perfectas en sí mismas, en realidad, porque sin necesidad de añadir nada ya se ve el tono y la intención. Una pena que Esther Sanz no sepa identificar un buen diálogo ni aunque se le aparezca bajo la ventana y le cante una serenata con un panal de abejas haciéndole equilibrios sobre la cabeza.

«Tenía que hablar con él (con Braulio, el niño del pueblo) y aclarar cuanto antes la situación. Entre nosotros jamás ocurriría nada. Busqué sin éxito unas palabras sutiles en mi mente, pero mis neuronas estaban demasiado ocupadas pensando en Bosco.» Sus neuronas, dice. Qué optimista.



El niño que te huele al llegar:

El pipiolo es un hippy que vive en el bosque y al principio la prota se cree que es un fantasma que la sigue o algo porque no hace más que colársele en la casa en plan aparición. Al principio no habla, pero luego de pronto el gato le devuelve la lengua sin ningún motivo convincente a nivel narrativo (esto está claramente hecho como pobre intento de darle al personaje una apariencia más misteriosa). El propio niño nos lo quiere justificar alegando que antes no hablaba porque «no tenía nada que decir», pero luego sigue sin tener nada (interesante) que decir y eso no le impide rajar por los codos. Yo no me lo trago. Exijo que regrese el gato.

Hay un mareo absurdo de la perdiz con el tema de la edad y naturaleza de este personaje: al principio nos dice que tiene quinientos años y es un personaje salido de una leyenda local (un tipo que se casó con una bruja y luego se volvió loco), luego era mentira y resulta que estaba de broma (pero no sabemos entonces qué es), luego no era del todo mentira, solo que tiene ciento diecinueve y es el descendiente del tipo de la leyenda.

«Bosco no parecía la clase de persona que se mete en esos líos. Todavía no acababa de entender sus cambios de humor y su expresión a veces airada, pero si de algo estaba profundamente convencida era de su corazón noble y bueno… El corazón de un ángel.» Pa.le.ta. Y por cierto que no me extraña en lo más mínimo que no seas capaz todavía de entender sus cambios de humor: como que le conoces solo de dos días y uno de ellos lo has pasado inconsciente, no te jode.

Resulta que el niño puede oler el miedo de la gente a kilómetros de distancia (y ello le causa algún tipo de dolor físico no identificado) [genial. Que lo manden a la escuela de Charles Xavier]. Pero, claro, el miedo de la prota es distinto, porque ella es un special snowflake y su miedo le pone cachondo, digoooo… le despierta instinto de protección.

«—Ha dejado de nevar y el grupo está lejos. Es mejor que salgamos ya.
—¿Cómo sabes que están lejos?
—Tienen miedo de no encontrarte con vida… Puedo olerlo.» Tu miedo huele diferente dependiendo de qué te asuste.

«—Clara, desde que te conozco, te he visto varias veces al borde de la muerte. Eres un imán para los problemas. Y tu miedo es un imán para mí. No podría alejarme de ti aunque quisiera… No todavía… mientras estés en peligro.» Edward, criatura, te has vuelto a confundir de libro.

«—Te equivocas, tú has hecho infinitamente más por mí. ¿Recuerdas cuando te dije que había algo distinto en tu miedo?
—Sí, soy rara hasta para eso.» Coño, Bella, tú también. Deja de colarte en novelas ajenas.

«—Mi cuerpo se recupera rápidamente y mis heridas cicatrizan sin esfuerzo. Soy inmune al dolor físico, a las enfermedades y al paso del tiempo. Las células de mi organismo no se oxidan y, por tanto, no enfermo ni envejezco. Pero mi vida es limitada. Soy tan mortal como tú.» El metal y los viejos se oxidan, yo no.

Y ¿queréis saber cómo adquirió el pipiolo todos estos fantabulosos poderes? ¡Es abejamán! No es coña: de pequeño le pincharon veneno de abeja radiactiva que se había alimentado de la flor mágica de Enredados y eso le ha vuelto chachipiruli e inmortal. Bueno, inmortal, inmortal no: convenientemente no va a vivir eternamente, porque convenientemente le inyectaron una dosis pequeña de veneno, así que convenientemente tiene la misma esperanza de vida ahora mismo que la prota. Qué bonito. No.

La prota piensa del pipiolo: «sus ojos profundos y transparentes como gotas de lluvia sobre el lago azul». What, whaaat? Además está todo el tiempo refiriéndose a él como «mi ángel».

«Si alguna palabra describía a Bosco, esa era "perfección"». Ajam.



Pasando el rato con el niño psicópata:

«Me sentí confusa cuando colocó (Braulio) el mechón detrás de mi oreja y sus dedos recorrieron con ligereza el contorno de mi cuello. El albornoz se abrió levemente mostrando un hombro. Sus ojos se posaron en él un segundo antes que su mano.» Albornoces que se abren solos, convenientemente.

Conforme la cosa avanza, vemos que el niño es un maltratador bipolar y mazo de creepy, pero la protagonista sigue a su rollo y no se preocupa demasiado. De vez en cuando a la niña el da un ramalazo y se pregunta si debería decirle algo a alguien, pero luego se le pasa.

Pues resulta que el colgado le regala a la niña una libreta como un guiño a una historia que han leído previamente dentro de la ficción: «—No la abras aún. Esta libreta es para que apuntes tus momentos de máxima felicidad. Me he permitido anotar los titulares de algunos de esos instantes… Léelo cuando estés sola.» Aparte de que NADIE HABLA ASÍ. Eh…. creepy en grado sumo, sobre todo cuando ves lo que de hecho hay apuntado y son cosas como «Primer beso apasionado con Braulio (duración aproximada: 15 minutos)», «Cena romántica y paseo por el bosque con Braulio (duración aproximada: 5 horas)», «Cita en la Dehesa y pérdida de la virginidad con Braulio (duración: toda la noche)». Y además la libreta es una cosa horriblemente paleta y horrible: «En la portada, un angelito con alas de mariposa besaba a una niña sobre una nube de algodón.» Ya sin abrirla a mí me daría pesadillas.

«—¡Clara! —me zarandeó (Braulio)—. No sé qué buscan exactamente, ni siquiera creo que ellos lo sepan… Pero sea lo que sea, es algo importante, algo trascendental que puede cambiar el curso de nuestra existencia y de toda la humanidad.» No tienen ni puta idea de qué buscan, pero es mazo, mazo de importante, ¿vale?



Sobre subnormalidad patológica, ese concepto erróneo de «amistad» y otros comportamientos que a veces hacen que la idea del «amor romántico» me repugne:

«Pensé en Bosco, claro. Volver a perderme en su mirada cristalina y en sus labios perfectos justificaban no solo mi estancia allí, sino mi vida entera.» Oh, por Dios, repítenos OTRA VEZ lo importantísimo que es el AMORRRR para la naturaleza humana, que puede justificar la existencia entera de una persona. Y después hazle un favor al mundo y muérete de una vez, antes de que a alguien se le ocurra tomarte en serio.

La amiga de la prota se viene desde EE.UU. para verla y, aunque la prota está muy contenta, piensa que su felicidad no es plena porque el pipiolo ha dicho que no iban a volver a verse, *sad face*.

En un momento dado, a la amiga le parece intuir que hay cierto feeling entre la prota y el loco del pueblo (también conocido como Braulio dentro de la novela). Antes de esto, ha habido entre las dos amigas y el mismo Braulio una conversación MAZO de wtf sobre metáforas sexuales con abejas. Total, que la amiga le pregunta a la prota sobre el colgado y la conversación va como sigue:
«—Me asusta su forma de ser. Creo que es bipolar o algo por el estilo —le confesé.
Paula me miró muy seria antes de soltar una carcajada.
—¿Qué te hace tanta gracia? —protesté molesta.
—Estás cagada de miedo, Clara. Pero no es él quien te asusta, sino tú misma. Esto es lo más romántico y especial que ningún chico ha hecho por ti —dijo señalando el cuaderno—. Braulio es monísimo y se nota a la legua que está colado por tus huesos. He visto cómo te trata y cómo te mira. No te haría daño nunca [Ortiga: y esta convicción la has adquirido a partir de lo mucho que sabes del chiflado en las dos horas que has tratado con él. Comprendo] Para una vez que la prota tiene una buena idea y decide hablar con alguien de este problema, llega la otra iluminada y lo termina de rematar. Si es que verdaderamente Dios los cría y ellos se juntan.

« —Hay otra cosa que no te he contado.
Paula (la amiga) me miró con impaciencia mientras yo rebuscaba en la mochila. Desdoblé los e-mails con las amenazas de muerte que había impreso en Soria y se los mostré para que pudiera leerlos.
—Alguien intenta asustarme… O, peor aún, matarme.
Los ojos de Paula se perdieron un instante entre aquellas líneas antes de abrir la boca y soltar una frase de lo más desconcertante.
—¡Clara! Woodhouse soy yo…» Lovely. Le gasto una «broma» a mi amiga utilizando como pseudónimo un nombre sacado de una película de miedo que vimos cuando teníamos cinco años. Y confío en que mi amiga pille la gracia. Deberían haber puesto una denuncia desde el primer momento, personalmente yo lo hubiera encontrado todo mucho más gracioso cuando a la lumbrera de la amiga le llegase una amonestación de la policía a su casa [:D].

«Si algo más tenía claro, era que estaba profunda e irrevocablemente enamorada de él.» Desde que le conoció hace dos días. Os odio. A todos [a ti también, Bella].

A continuación, una conversación entre la prota y una chica del pueblo que también conoce la existencia del pipiolo de los bosques:
«—¿Tú también… le quieres? —contuve la respiración esperando su respuesta.
—¿Y quién no? ¿Crees que alguna chica podría resistirse a alguien como él? Es un ser único, mágico, guapísimo… ¿Quién podría no amarle? Pero eso no importa, Clara. Él te ha elegido a ti.» Nótese que lo describe como «mágico» y «guapísimo» como razones para que ninguna chica pueda resistirse a él. Y a continuación de esta tontería, la protagonista declara para su fuero interno que esta niña y ella misma van a ser BFF hasta la muerte porque nada podría unirlas más [nada como la estupidez más profunda y patológica para unir a dos personas. Voy a llorar].




Chichómetro: tripas de abeja.

Potabilidad: se puede potar.

Carcajadas: 6/10

Otras páginas que tienen publicadas críticas o reseñas de este libro, por si os interesa contrastar: Leyendo entre letras, Érase un libro, Cosechas de otoño.

11 comentarios :

  1. Madre mía... Al Bosco ese sólo le falta tener supervelocidad y no dormir nunca, como aquí el amigo Cullen. Por no hablar de lo de "si algo más tenía claro, era que estaba profunda e irrevocablemente enamorada de él", que es un calco de una de las frases de Crepúsculo.
    Una gran reseña. Me he reído muchísimo, como siempre.
    Saludos.

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  2. Holaaaa

    NO voy a comentar mucho porque es lo mío y como que... ejem... nop.

    Resumen de la novela: absurdez (y subnormalidad). Nadie se traga eso en su sano juicio. Casi me muero con la reseña (con lo que has dicho tú, no, con los fragmentos de libro), con el libro sufriré, no moriré. NO sé, querida Ortiga, como puedes tragarte esas cosas. NO me lo explico. Sobre la prota, le he cogido tanto asco que no sé qué decir. Todos son unos subnormales psicópatas que no tienen nada mejor que hacer que arruinarnos la existencia con sus patéticas vidas (perdón, no puedo con la novela) ¡Y ni siquiera me lo he leído!

    Veo que al final me he enrollado un poco XD.
    XD,
    A.

    PD: con el vídeo me he quedado sorda. TEnía el volumen a tope y los auriculares puestos (estaba escuchando música).

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  3. Por cierto, totalmente de acuerdo con Irene Díaz (para no poner más parrafada).

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  4. Madre de Cristo, ¿en serio no habéis metido esto en Los Innombrables? Solo por 'se cirnió' merecería la pena xD Si es que hasta el autocorrector te pone la palabra mal, ¿acaso Esther Sanz escribió esto en una antigua máquina de escribir o qué?

    Es una lástima que se esté repitiendo tanto este patrón 'crepusculiano' con escenas baratas de sexo metidas a la fuerza, como si los autores estos se dedicaran a copiar y pegar las mismas paranoias una y otra vez. Es que, vamos a ver, cada crítica de este tipo de libro es básicamente lo mismo: Mary Sues que se creen Dios con amigas retrasadas, copias solitarias de Edward Culo que rozan la perfección, una serie de comportamientos y pensamientos dignos de llevarse algún premio por lo gilipollas que son (¿hola? ¿Qué es eso de ir a vomitar cuando te enteras de que tu madre tiene un amante? O sea, jelou?), y las escenas sexuales son lo mejor. Es como si los autores no hubieran echado un polvo en su vida y las escribieran guiándose por películas porno; ayer mismo me acordé de vosotras cuando me atreví a meterme por ''primera vez'' en Wattpad y leí un pasaje en el que una chica se bajaba el tanga y ya tenía el potorro húmedo (el surtidor xDD).

    Me he reído mucho con la crítica, sobretodo con las imágenes de Edward y Snape, y me he imaginado a las lechuzas del vídeo como a vosotras cuando leéis estas cosas xd.

    ¡Felices fiestas y siento haberme desahogado por aquí! :3

    Vendo amor, felicidad y carne de mamut en este blog literario -> http://panemcircensesetlitterae.blogspot.com.es/

    PD: Quiero aprender a caminar a varios palmos del suelo.

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  5. Creo que "subnormal" es el mejor insulto que existe

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  6. Si el libro estuviera bien escrito y montado, ¿podría considerarse realismo mágico eso de la flor que al plantarla en al agua se convierte en otra especie?

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  7. Claro, Selenita. De hecho, te diré algo: si un libro tiene autoridad narrativa, en realidad puedes colar casi cualquier cosa, con o sin realismo mágico de por medio.

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  8. Juro que este libro es de los más infumables que me he leído en mi puta vida. El segundo me gustó algo más, por Robin, pero Clara me pareció aún más estúpida, si eso puede ser.
    El tercero... Me leí diez páginas contadas y justamente se lo devolví ayer a mi prima después de tres años en la estantería.
    Horrible.
    Realmente horrible.
    Gracias por hacérselo saber al mundo.

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  9. Entre que él es abejaman, con una casa desmontable estilo decorado de Broadway, y ella camina a varios palmos del suelo, creo que esto es lo más ridículo que han reseñado desde Esplendor. La libreta del stalker me dio miedo. ¿Cómo es que la autora puede considerar escribir algo así y que la escena no termine en un hachazo y el entierro del cuerpo en la parte trasera de la cabaña? El tal Braulio es psicópata de verdad.
    La chica hizo un fanfic de Crepúsculo y no tuvo la suerte de que se le ocurriese lo del BDSM, al menos hubiera ganado más con las ventas. Muy bueno el contraste de Snape con Edward en los gifs. Y pensar que he visto reseñas alabando a esta cosa en unos cuantos blogs. Tiene todo para ser un Innombrable.

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  10. Hola linda!
    Bueno más que lo que han comentado los demás lectores no queda por decir, pero concuerdo contigo en su gran mayoría y me sigue extrañando que haya tenido continuación. Gracias por el enlace a mi blog.

    Saludos y que estés super =D

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