Donde la literatura y la maldad se toman un té

martes, 31 de marzo de 2015

Los innombrables (12)

Bu.

Hoy vamos a reírnos. O bueno, yo me voy a reír, eso por descontado. Me cobro mis deudas en sangre y alegría.

Ya os he mencionado alguna vez que voy terriblemente atrasada con mis lecturas pendientes del blog. Pues bien, la novela de esta entrada fue escrita por una brava espontánea que pidió hace meses que nos la leyéramos y la criticáramos (desde aquí mi más profunda admiración… y mi más sentido pésame). En fin, cumplir semejante hazaña me ha costado sudor y sangre, porque cada vez que me asomaba al documento algo dentro de mí moría un poco. Para ser justos, hay que decir que más o menos ya iba sobre aviso: la autora había tenido a bien informarme de que se trataba de una novela de esas que se escriben durante la adolescencia y que era terrible, pero que le hacía ilusión tener una crítica nuestra.  

Os voy a poner la sinopsis. Y la portada. Y luego ya pasamos al contenido (va a haber muchos spoilers, así que queda bajo vuestra responsabilidad).

jueves, 26 de marzo de 2015

Grimpow, de Rafael Ábalos

¿Alguien tiene a bien explicarme cómo es posible que
esto haya llegado a tener once ediciones?
Título: Grimpow
Autor: Rafael Ábalos
«En el invierno de 1313, un joven llamado Grimpow encuentra el cadáver de un hombre en las nevadas montañas de Úllpens. Aterrado por su siniestro hallazgo, Grimpow descubrirá que el misterioso caballero muerto es portador de un breve mensaje cifrado y de una extraña piedra que cambiarán su vida y su destino.»

Tengo una cosa que decir de este libro: ¡¿cómo se puede ser tan COÑAZO?!

Esta lectura fue recomendación de Priscila M, y la odio por ello (a Priscila, digo, no a la lectura [bueno, a la lectura también, claro, a quién quiero engañar]).

Esta crítica… va a ser corta. Pero bueno, comencemos.

La sinopsis. Como podéis ver vosotros mismos, es pura basura: genera cero expectativas, tiene cero carga emocional y narrativa, y además tiene una coherencia sintáctico-semántica bastante cuestionable. Según nos cuentan, esta es la historia de un chaval al que una piedra le cambia la vida, pero no sabemos de qué manera (para bien o para mal) ni cómo era su vida antes (para tener al menos algo con lo que comparar). También sabemos que se encuentra un muerto, y que es muy siniestro, pero no sabemos por qué (el pobre hombre podría haber muerto de hipotermia, simplemente). Luego, la relación que pueda haber entre el hecho de que el hallazgo sea «siniestro» y que el «misterioso» caballero lleve una piedra es algo que se me escapa, tal y como está estructurada la información. Vamos, que la sinopsis no sólo no está bien escrita, es que además no nos está diciendo nada de nada: «En el invierno de 1313, Grimpow se encuentra un muerto y luego hace más cosas.» Got it.

Ahora bien, no os vayáis a pensar que el libro en sí es muy diferente a la sinopsis. En realidad, es exactamente eso: Grimpow se encuentra una muerto y luego hace otras cosas (ninguna de ellas de interés). Además, el autor no se molesta en contarnos cómo era Grimpow (o su vida) antes de que se encuentre al muerto, así que tampoco tenemos un punto de referencia con el que comparar ese supuesto cambio en la vida del personaje. Y yo, sólo porque me lo digan, no veo por qué voy a tener que creerme que ha cambiado [ya veis, soy asín de desconfiada].

Si me paro a analizar el viaje del héroe en este novela, Rafael Ábalos ha hecho la cosa más absurda, aburrida e injustificada que he visto hasta ahora. Lo que debería haber sido el primer acto, con la apropiada presentación del personaje y su mundo cotidiano, directamente no existe. El libro comienza con lo que en términos narrativos hubiera sido la llamada, seguida del cruce casi inmediato del umbral al mundo mítico. A continuación, tenemos un vientre de la ballena que ocupa casi la mitad del libro (no estoy exagerando), y cuando por fin (¡por fin!) la historia de aventuras propiamente hablando comienza, el lector ya hace rato que se ha dado cuenta de que la cosa no va a mejorar ni por esas. A partir de ahí, tenemos un camino de las pruebas en el que los personajes van dando tumbos por donde les suena la flauta (porque no parecen tener del todo claras sus motivaciones), un midpoint tardío e irrelevante para el objetivo de la historia, un acercamiento a la guarida del mal y un clímax del segundo acto que me he saltado por completo sin que mi lectura perdiese nada [literal, he pasado de leerme como unas 100 páginas y aun así la historia no se ha visto afectada en lo más mínimo], y un tercer acto bastante WTF y sin tensión narrativa. ¿Conclusión? EPIC fail.




[Para los que os hayáis quedado con cara de pesca'o ante tanto término, no os amohinéis: pienso escribir una entrada sobre el viaje del héroe en la sección de Yo también quiero ser escritor. Tened paciencia conmigo, mi vida se está complicando bastante últimamente, así que no me sobra el tiempo.]

El texto no sustenta ningún núcleo, aunque es posible que el autor pensara en algo como… «la búsqueda/importancia del conocimiento». O algo así. Pero, teniendo en cuenta lo retrasados que son los personajes y lo facilón de la historia, personalmente me parece un despropósito.

domingo, 22 de marzo de 2015

Un verano de miedo, de Carlos Molinero (Honrosas excepciones 3)


Buenas tardes, criaturas. ¿Cómo os trata la vida?

Francamente, espero que mal.

Pero dejémonos de charla de ascensor. Hoy me tenéis aquí debido a un encargo que tengo pendiente desde hace mucho. En realidad, ahora que lo pienso, todos los encargos que tengo pendientes son de hace bastante. Qué puedo decir. No hay forma más terrible de maldad cotidiana que el retraso. Y no, no hablo de la estupidez con la que la que el mundo me tortura habitualmente, sino de la tardanza (ah, reventar expectativas es una dulce adicción). Creo firmemente que Ortiga sería mejor mala hierba (y en consecuencia peor persona, claro) si no fuera tan diligente con vuestros encargos.

Cuidado. Hoy estoy que muerdo y el que avisa no es traidor.

Como iba diciendo, hace bastante que nos recomendaron las primeras páginas de la novela ganadora del Premio Minotauro del año pasado. Las comenté por encima en twitter en su momento, pero finalmente he decidido sentarme a escribir para hacer un análisis en condiciones.

martes, 17 de marzo de 2015

Corrección de las primeras páginas de Todas las hadas del reino

Buenas, buenas, queridos hierbajos y hierbajas. Pues ya veis con lo que vengo hoy aquí. Lo cierto es que llevo un par de semanas bastante alicaída y sin ganas de hacer nada que no sea ver animes paletos en Youtube, así que tengo la esperanza de que esto me ayude a animarme un poco.

En fin, la cuestión es que, como supongo que la mayoría ya sabéis, el día doce salió finalmente a la venta el nuevo libro de Laura Gallego (sí, Todas las hadas del reino [o… Tengo Ladillas Hasta Donde Recuerdo, como alguien sugirió hace tiempo en el Jardín]) y, como esta escritora es una de mis predilectas, he querido rendirle mi pequeño y particular homenaje.

Reconoceré que he sido una impaciente y me he leído el texto antes de ponerme a hacer esta corrección, así que ya sé que de entrada aún las pintan calvas. No obstante, quizá a alguno le alegre saber que (parecer ser) la autora ha superado por fin el trauma de los catorce capítulos, y se diría que ahora se ha aficionado al Ctrl+Enter [ah… por algo se empieza, supongo].

Es probable que intente conseguir este libro en un futuro próximo para poder hacer una crítica de la obra completa [ya os he dicho que Laura Gallego me encanta, es que me mondo con ella]. De hecho, Zarza y yo, como somos así de lanzadas y de sinvergüenzas [y algunas tenemos pelos en las hojas, pero sin duda no en la lengua], nos animamos a ponernos en contacto con la editorial Montena para pedirle un ejemplar de esta novela. No nos han dicho ni que sí ni que no [aunque ya nos imaginamos que va a ser un «que no»], pero nada nos impide adquirir el libro por nuestra cuenta y riesgo si nos apetece.

Bueno, pero me dejo ya de historias y de milongas. Queridos hierbajos y hierbajas, sin más dilación…

viernes, 13 de marzo de 2015

Endless night

Ayer Cicuta me dijo que Terry Pratchett había muerto y me quedé con cara de haber dado un traspiés.

Nunca he leído nada de Terry Pratchett, dejadme admitir eso en primer lugar. A lo largo de los años he oído mil opiniones dispares sobre sus libros, y de vez en cuando me cruzaba con ese nombre tan curioso, Mundodisco, y me quedaba con él un poco como quien va por la calle y ve un cartel curioso por el rabillo del ojo. Mundodisco. Siempre me ha parecido que es un nombre que, fonéticamente hablando, tiene mucho sentido, aunque creo que nunca antes me había parado a pensarlo con tantas palabras. Simplemente, cuando alguien lo mencionaba, había algo que encajaba. Tanto, que la primera vez que lo oí me dio la sensación de que ya lo conocía de antes. Ni siquiera me pasa con la palabra en inglés, Discworld. Es así de curioso.

Nunca he leído a Terry Pratchett porque siempre pensé que tendría ocasión de hacerlo más adelante. Y entendedme, aún puedo leer cualquier libro suyo. Es sólo que cuando encuentre algo que me guste en sus novelas ya no podré pensar que ahí fuera hay una persona maravillosa a la que se le ha ocurrido un pensamiento interesante. Me resulta una idea un tanto aterradora.

Para mí, pensar ahora mismo en Terry Pratchett es un poco como pensar en cucharillas de té. Es decir, aparte de los ingleses (supongo), ¿quién le da importancia a una cosa así? Hay varias en mi cocina y yo doy por sentada su existencia. Y sin embargo, si mañana fueran a desaparecer todas las cucharitas sentiría que las cosas encajan un poco peor en el mundo. Es algo muy pequeño que siempre ha estado ahí, como un garabato en el margen de un libro de la infancia, pero si se desvaneciera creo que la tierra se echaría a temblar durante un momento.

martes, 10 de marzo de 2015

Lista de videojuegos de Zarza

¡Buenos días, malas hierbas!

Os traigo otra entrega de Las listas de Zarza. Y hoy me apetece hablar de videojuegos. En concreto de todos aquellos que me encantaban de cría.

Creo que os lo he comentado alguna vez, me encantan las listas. Es una estupidez, lo sé, pero no puedo evitarlo. Hago listas con cosas que tengo que hacer (y nunca hago), con cosas que me gustan, con cosas que odio, con cosas que quiero. Os hacéis una idea. Creo recordar que tengo hasta una lista con mis recuerdos favoritos (FTW).

Aviso para navegantes: sé que, con esto de que soy un monstruo sin corazón y tal, no estáis acostumbrados a verme emocionada. Respirad hondo, porque voy a fangirlear. Al fin y al cabo, estos son los videojuegos que han marcado mi infancia. Por cierto, no los he colocado por orden de preferencia.

viernes, 6 de marzo de 2015

Heima es hogar en islandés, de Laia Soler

Título: Heima es hogar en islandés
Autora: Laia Soler
«¿Puede estar tu hogar a miles de kilómetros de casa?
Ver la vida en blanco y negro no es divertido.
Laura padece una extraña enfermedad que le impide apreciar los colores, pero si últimamente su vida es gris no es solo porque sufre acromatopsia. Acaba de romper con su novio y sus padres no dejan de pelearse tras el divorcio. Por eso, decide alejarse de todo y toma el primer avión que sale del aeropuerto.
El destino la lleva hasta Reikiavik, Islandia. Allí conoce al simpático Orri, quien le propone emprender un viaje para recorrer el país con él y su no tan simpático amigo Guðjon. Quizá no sea una idea sensata, pero no es que Islandia ofrezca muchas opciones a una chica que se ha escapado de casa.
Lo que Laura nunca podría sospechar es que los dos islandeses esconden un secreto imposible de creer, incluso para alguien como ella, y que ese viaje la cambiará para siempre.»

Dejadme que os cuente una historia… Zarza y yo habíamos estado ponderando la posibilidad de ponernos en contacto con la editorial para pedirle un ejemplar de este libro, por curiosidad, y por eso de que el «no» ya lo teníamos. Sin embargo, buscando por la página para copiar el email, nos encontramos un pequeño detalle que hizo que nos acordásemos de por qué no nos gusta la editorial Plataforma Neo: porque son unos malquedas. Y dijimos, pues a la mierda.

Me estoy refiriendo a este pequeño detalle en particular: (en la pestaña de «CONTACTO» de la página web, para los autores interesados en enviarles manuscritos) «Debido a la gran cantidad de propuestas que recibimos, no podemos comprometernos a darte una respuesta.» Tío, esto no tiene excusa ni perdón de Dios. No me lo pongas como si fuese algo razonable. Si hasta las editoriales grandes se molestaban (al menos en su día) en enviarte un correcta carta pre-redactada (varios meses después) con un sentido «gracias, pero no, gracias». Y eso era en papel, que quieras que no, dices: pues mira, se han gastado el papel, la tinta y el sello. Ahora estas cosas se hacen por internet: ¡es gratis! Es tan sencillo como tener redactada una respuesta muy formalita y amable que copiapegarle en un email a todo el que no te interese; ¿qué te cuesta?, ¿dos minutos, contando con que te leas el email entrante y decidas que no vas a gastar recursos siquiera en una prelectura de la obra? Me parece un feo, francamente.

Así que, entre esto y el feo que se desmarcaron con Corazón de mariposa el año pasado, yo a esta editorial ya le he echado las cruces, como diría una buena amiga mía. Con lo cual, ni hemos pedido el libro, ni lo vamos a hacer (que probablemente no nos lo hubiesen dado de todas formas, pero que no lo vamos a pedir).

En fin, que, como no vamos a leer el libro entero, pero la curiosidad seguía ahí, me he animado a leerme las 30 primeras páginas de la obra colgadas en la web de la editorial. Y vengo aquí a quejarme un rato, que p’algo es mi casa.

Así que, queridos hierbajos y hierbajas, trolls de todas las edades, tanto si os habéis leído el libro como si no, pulsad en el link de «leer más» si os interesa un rábano lo que alguien como yo pueda decir de una obra maestra como esta.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Yo también quiero ser escritor (6)

Y aquí estoy yo, una vez más.

¿Me echabais de menos? Seguro que no, pero me da igual.

La verdad, últimamente el blog se trae una actividad que da gusto. Si, hace poco más de un año, alguien me hubiera asegurado que esto iba a ser así, me hubiese reído en su cara. Todas las Malas Hierbas veníamos muy mentalizadas para encontrarnos en mitad de un campo de batalla y tener que plantar ardua pelea para ganar siquiera un puñadito de seguidores. Resulta sin duda desconcertante el gran nivel de aceptación que todo esto está teniendo. Hace que me sienta muy optimista. Así que, gracias.

En otro orden de cosas… ¿qué demonios están haciendo los de Plataforma Neo que aún no tenemos ganador del concurso de este año? Por Dios, ya me empiezan a picar los dedos de querer escribir esa corrección y todo. ¡Daos prisa, por Tutatis!

En fin, pues yo vengo hoy a continuar con la sección «Yo también quiero ser escritor» y, tal como prometí, me meto ahora en el pantanoso terreno de las reglas de puntuación.

¿Por qué molestarse en aprender puntuación? Porque es el mejor lazo que le podéis poner a cualquier escrito, no solamente en literatura (aunque aquí me centraré en esa parte), sino en absolutamente cualquier escrito que tengáis que presentar a otra persona: trabajos para colegio/universidad, informes para vuestro trabajo, cartas de recomendación, cartas de motivación, invitaciones, emails… Cualquier cosa que requiera escritura, evidentemente.

La puntuación incorrecta es como las faltas de ortografía. Tu lector (normalmente) seguirá pudiendo entenderte, aunque haya errores; dependiendo del destinatario, puede que ni siquiera os importe demasiado si se os coló aquella tilde donde no iba, o aquella hache de guerra descarriada. Sin embargo, siempre va a haber un momento en el que vais a decir: bien, necesito que esto quede «perfecto»; y, partiendo de que la perfección no existe, mejor acercarse lo más posible. Ahí entra la puntuación.

Pues comencemos.

Así que... ¿tú también quieres ser escritor?

Pues sigue leyendo.

lunes, 2 de marzo de 2015

El nombre del viento, Patrick Rothfuss

Hey.

No sé si os acordaréis, pero Ortiga hizo una entrada hace tiempo sobre las cien y pico páginas que se había leído de este libro. A raíz de aquello decidí comprarlo y leérmelo. Y aquí estamos. 

Reconozco que no sé muy bien cómo empezar esta crítica.

Entendedme. Estoy un poco enamorada de este libro.

Seguramente recordáis las palabras de Ortiga cuando comentó las páginas que se había leído. El autor es un gran manipulador, y se nota, lo cual es bueno a nivel narrativo. En su momento lo comentamos con Cicuta, y en su opinión, El nombre del viento está “razonablemente bien” (a ella le gusta la voz narrativa, a pesar de que a veces Kvothe a veces tiene un par de tortas).

Pero no es por eso. No es nada de eso.

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