Donde la literatura y la maldad se toman un té

sábado, 23 de mayo de 2015

Neo, que te veo: Al final de la calle 118

Ultimísima entrada de esta sección (por este año, al menos).

Hoy vengo a echarle un ojo crítico a la ganadora del Premio «La Caixa/Plataforma Neo» de este año.

Clara Cortés ha sido declarada vencedora este año con una novela que, si hemos de hacer caso a las apariencias y a las malas lenguas, también resultó finalista en la anterior convocatoria del premio (bajo otro título). Y como, si de malas lenguas se trata, en este Jardín no nos cortamos, aquí vengo yo a meter el dedo en la llaga.

En fin, veamos si hay algo de lo que pueda yo reírme en estas primeras páginas…

Recordad:

When I’m not fair it’s because I’m busy being funny.



Al final de la calle 118, de Clara Cortés.

La sinopsis:

«Vivir al final de la calle 118 no es fácil [Ortiga: de los creadores de “Ver la vida en blanco y negro no es divertido” llega…].
La madre de Valeria y Raven las abandonó hace años sin dar explicaciones y ambas han tenido que aprender a ganarse la vida. Mientras Valeria tiene un insignificante trabajo como modelo, su hermana patea la ciudad en busca de hombres a los que seducir para pagar el alquiler a cambio de sus servicios. Valeria pensaba que todo seguiría así para siempre… hasta que escucha la música de aquel chico al final de la calle, junto a su casa, y sus miradas se cruzan [Ortiga: mentira. No es el chico el que está al final de la calle, que donde vive ella está más lejos].
Desde ese momento, una serie de curiosas coincidencias llevará a los personajes de esta novela a cambiar sus vidas como nunca se hubieran imaginado.

“La escritura de Clara Cortés posee la humanidad desbordante de Salinger.” Luis Alberto de Cuenca [Ortiga: NO lo ha dicho. Decidme que NO LO HA DICHO.]

“Clara Cortés es una de las voces más potentes y evocadoras que he descubierto jamás en un escritor de su edad. Su primera novela me hace intuir en ella la fuerza de una nueva Joyce Carol Oates.” Francesc Miralles [Ortiga: no recuerdo haber leído nada de esta buena mujer, pero… pista: las comparaciones no son buenas.]

“La autora no describe el mundo: lo crea con sus propias manos. Te arrastra sin remedio y cuando quieres darte cuenta no tienes escapatoria. Si esta es la voz de una nueva generación, merece la pena absolutamente oírla.” Victoria Álvarez [Ortiga: Victoria Álvarez según Google o.o]»


Primeras páginas:

Toda la primera página es una reflexión que, si bien no me parece muy novedosa, al menos es respetable. Aunque también he de decir que es un tanto explicativa. Podría haber estado mejor llevada. Y Zarza quiere que apunte que falta ambientación: no sabemos en qué país sucede la acción, lo que teniendo en cuenta el tema que trata, importa; y además nos describen una calle en la que hay chalets super-guays a en una acera y la otra acera es todo casas cochambrosas y destartaladas y un orfanato y un motel: eso no sucede en países del primer mundo, porque los ricos no quieren ver la otra cara de la moneda y no comparían una casa en un emplazamiento así.

«Antes de llegar al motel, en la acera de la derecha, la calle está flanqueada por la verja de un orfanato. Es el que cubre la zona norte de la ciudad, adonde se sabe que llegan muchos niños todos los meses.» ¿? ¿Al norte de la ciudad llegan muchos niños todos los meses? ¿De dónde los traen? Y ¿por qué?

«A veces lloran tanto y tantos a la vez que puedo oír sus sollozos sincronizados desde mi habitación, y eso que no tiene ninguna ventana que pueda cerrar para acallarlos. Son gritos desgarradores. Cuando pasa me pregunto si habrá alguna niña especial ahí dentro, alguien que se parezca a mí y que llore más fuerte que todos los demás.» Conclusión: la prota es una llorona. Ignoraba que llorar muy fuerte te hiciese especial. Lo tendré en cuenta. Venga, no: ahora en serio. Desde la primera página y a lo largo de todo el fragmento que hay colgado en internet se aprecia muy claramente (como podéis ver en esta frase) que nos encontramos ante otra protagonista adolescente con el típico posicionamiento adolescente de «soy especial» y «qué duro es ser yo». La verdad es que en ese sentido el personaje está muy bien caracterizado; aunque yo personalmente estoy bastante harta de leer sobre adolescentes «especiales», para eso me pongo a rememorar mis propias batallitas de adolescencia.

«El sonido que hacen los anillos de mis dedos contra los alambres es musical y, si lo cuento en mi cabeza, sigue cierto ritmo que puede llegar a ser agradable.» ¿Si lo cuentas?

«No lo había visto porque mi mente había elegido omitirlo […]. No rozo la verja con la yema de los dedos, pero, aun así, en alguna parte hay música.» Claro que no lo habías visto. Lo contrario se llama sinestesia.

«Está cantando y lo que oigo en la distancia es grave y fuerte, pero a la vez suave y agradable.» Esta es una de esas descripciones que, literalmente, no te dicen nada. «Era un chico alto y fuerte pero a la vez bajo y agradable». Vaya, gracias.


«Cuando han pasado unos segundos y creo haber escuchado lo suficiente, decido que me gusta su voz [Ortiga: lo decido].
[Ortiga: ¿y este salto de línea?] No parece que él esté muy de acuerdo en eso, sin embargo. Tiene el ceño levemente fruncido y los hombros tensos.» Tiene el ceño fruncido = opina que no me gusta su voz.

«Las gafas de pasta negra [Ortiga: gafapasta :D] que lleva juegan a ser equilibristas sobre la punta de su nariz [Zarza: gafas acróbatas. Que las lleve al Circo del Sol], y me pregunto por qué no puede, simplemente, hacer algún tipo de movimiento para subírselas.» Ah, porque… ¿está tocando una guitarra, acción que requiere el uso de ambas manos al mismo tiempo?

«Sí, han estado tranquilos, pero no escuchándole. Gritan, saltan y ríen mientras se persiguen los unos a los otros, y el baile sigue para ellos aunque ya no haya música para acompañarlo.» Gritar y saltar suena a mucha tranquilidad, qué duda cabe.

«Vuelvo a mirar hacia allí sin dejar de andar.» Y en la página siguiente: «Me sobresalto al darme cuenta de que he estado parada tarareando todo el rato». Oh, really? Y de todas formas, ¿se sobresalta? ¿Pega un bote? Mira que lo dudo.

La relación entre la adolescente y su hermana está bastante bien presentada en el diálogo y los pensamientos de la prota (que es narradora en primera persona), sin necesidad de andar explicitando cosas. Personalmente, la protagonista me cae muy mal: es una chica muy desagradable y desagradecida. Muy adolescente, ya lo he dicho por ahí arriba. Nice job.

«Muchas veces pienso en qué pasaría si alguien entrara a robar, porque no sería nada difícil hacerlo. No sería difícil encontrar la caja bajo la cama y que alguien rompiera ese estúpido candado y nos robara todo lo que tenemos. De hecho, yo misma podría hacerlo si quisiera. Podría agarrar una piedra de fuera, acercarme, golpearlo hasta que se partiese… Y luego irme lejos de aquí con el dinero.» ¿Habéis visto lo que ha hecho ahí? ¡Muy bien! Estoy gratamente sorprendida.

«A un lado, los billetes están sucios, algo rotos y arrugados. Al otro, el montón de mi dinero, es decir, el dinero que yo gano y que sale directamente del banco, descansa en pilas más o menos agrupadas por su valor. Mis billetes están limpios, en todos los sentidos posibles. En total no hay demasiado dinero, pero sí mucha diferencia entre ambos lados. “Es igual que la acera de la derecha y la de la izquierda”, pienso.» Vale, salvando esta última parte en la que te lo destripan todo… Por favor, ¡por favor!, que la autora haya hecho esto a posta. Es genial. Me encanta.

C'est la vie.
Y a continuación de ver cómo tiene ordenado el dinero Raven, sigue el siguiente fragmento, con el que termina el capítulo:
«—Bueno, supongo que esta vez, cuando venga ese baboso del casero, podré pagarle en condiciones. No soporto tener que tocarlo cuando vamos un poco justas.
Doy la vuelta a su cama para ir a mi habitación.
—No necesitaba saber eso.
—C’est la vie, Valeria [Zarza: se la vi, Valeria, ¡se la vi al casero!]. No puedes ser tan tiquismiquis. Las cosas son como son, a ver si lo aprendes de una vez.
“C’est la vie, Valeria”, dice siempre Raven. Raven, la que está hecha de piedra. La que es dura y fría como el hielo. La que tiene muchos problemas y muchas responsabilidades que siempre prefiere evitar. Es Raven, es casi una extraña.
Raven y yo apenas nos conocemos. Ya no.» Toda este cacho es bastante genial. Cuenta un montón de cosas sin decirlas. Casi que hasta tengo esperanzas con este libro, mira lo que os digo… Solo espero que todo esto sea intencionado.


Ojalá.


Con amorr,

O.

5 comentarios :

  1. Yo creo que si no es intencionado tiene hasta más gracia, porque significa que la autora tiene talento y que, con el tiempo, puede llegar a escribir cosas geniales. Con lo que he leído la verdad es que se afirma mi opinión de que este libro no puede estar tan mal. De hecho, en cuanto leí en la sinopsis que su hermana era protituta una lucecita de interés se encendió. Quizá lo lea o quizá no, pero hace que una no pierda la esperanza en la lit juvenil :)

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  2. No sé cómo será el resto del libro, pero esas descripciones que tratan de ser profundas pero que no explican nada me hacen llorar.
    "Era un chico alto y fuerte pero a la vez bajo y agradable" ¿Qué es esto?, ¿el chaval es un jodido transformer o algo? xD

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    Respuestas
    1. O tiene un hermano mellizo al cual confunde (?) de forma que uno es el alto y el otro es el bajo (?)

      Atte, E.

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  3. Sep, sep u.u

    Y la comparan con Salinger... El pobre hombre debe de estar revolviéndose en su tumba (en busca de su escopeta).

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  4. "Valeria tiene un insignificante trabajo como modelo, su hermana patea la ciudad en busca de hombres a los que seducir para pagar el alquiler a cambio de sus servicios" ¿Desde cuando ser modelo es un trabajo "insignificante"? ¿A caso importa más eso que el hecho de que su hermana tenga que prostituirse? WTF
    Lo del orfanato y el motel en la misma cuadra frente a una con casas lujosas de verdad me hizo reir, se nota que no lo pensó mucho xd

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