Donde la literatura y la maldad se toman un té

viernes, 29 de agosto de 2014

La violación en Maléfica

La segunda vez que fui a ver esta película, mi protegida estaba conmigo. En la escena en la que Maléfica, mutilada, se esconde en una torre y no le cuenta nada a ninguna de las otras hadas, mi protegida se quedó pensativa. Se giró hacia mí y me preguntó ¿Por qué? ¿Por qué no le cuenta a nadie lo que ha pasado? ¿Por qué se esconde? ¿Por qué no avisa a los demás?

Respondí casi sin darme cuenta. Porque no puede

Un niño no debería entender estas cosas. Un niño nunca debería tener esa mirada que es casi asentimiento, confirmar una sospecha, ante una respuesta tan críptica. Mi protegida me miró con ojos oscuros en el cine. Susurró en voz baja ¿por qué? Su voz me sonó asustada, pero sus ojos estaban tan serios.

No hice lo que suelo hacer cuando no entiende por qué los personajes de mis cuentos hacen lo que hacen (entrecerrar los ojos, inclinar la cabeza, ¿tú qué crees?). Se me puso la carne de gallina. Respondí. Me gusta hablar en los cines porque tengo la sensación estúpida de que en la oscuridad nadie más puede oírme. Ver una película se convierte en un secreto.

En fin. Aquellos de vosotros que curioseáis de cuando en cuando por el jardín y contáis con la proporción exacta de sadismo y curiosidad rayana en el chismorreo (y habéis, por tanto, leído mis respuestas a ciertos premios) sabréis que no me gustó Maléfica. O no exactamente. Más bien me pareció una película tremendamente mala.

Eso, no obstante, no quiere decir que no se trataran ciertos temas interesantes en ella, y aprovechando que son las Jornadas Arcoiris, voy a hablar de ello a placer.


La primera vez que fui a ver la película fue con Ortiga. Ambas sabíamos que iba a ser decepcionante, lo cual, por algún motivo, no me impedía estar ridículamente emocionada al respecto. Una de la razones era que Maléfica es un personaje especial para las malas hierbas, por diversos motivos en los que no voy a entrar. Otra de las razones es que siempre resulta interesante conocer una historia que profundiza en un villano, precisamente porque los villanos suelen ser los personajes mejor desarrollados en historias con dicotomías tan extremas (y en este grupo incluyo tanto los cuentos de hadas como las historias de superhéroes). En contraposición, el héroe suele pecar de estúpido, de inconsciente o de ingenuamente amoral, carece de todo tipo de doblez y, por lo general, de profundidad. No es contradictorio, y si lo es, suele deberse a las incoherencias con las que el autor lo ha construido, no a una intención narrativa por su parte. Como en todo, existen notables excepciones: entre otros, Watchmen, para empezar porque los roles héroe/villano no están bien definidos, precisamente con la intención de tratar cuestiones como la corrupción, la desesperanza o la ambigüedad moral.

Y lamentablemente, Maléfica hace aguas por todas partes, siento decirlo.
Para empezar, voy a hablar de la voz narrativa. Porque tiene. Me gustaría entrar ahora en una acalorada crítica contra las películas que incluyen un narrador: la voz narrativa debería ser el objetivo de la cámara, el que te muestra lo que el director quiere que veas para entender la historia. Es el que hace la selección de elementos y escoge aspectos como la luz y el ángulo para comunicar ciertas cosas. Es, en resumen, lo que manipula al espectador y la historia y los escenarios para transmitirnos lo que nos quiere contar (con ayuda de la música, por ejemplo, que, si me permitís decirlo, en la mayoría de los casos es utilizada con la sutileza de un auroch bravo). En fin. Incluir una voz narrativa en una película es, de primeras, una técnica redundante. Por supuesto, puede darse el caso de que la voz narrativa sea tratada como personaje, de forma decente además, que esté bien construida y que añada algo a lo que nos están contando, una capa más al sentido de la historia (sobre todo si se trata de un unreliable narrator), y esto puede suponer un punto brutal en una película. Pero al empezar a ver Maléfica yo ya tenía claro que ese no iba a ser el caso. No me equivocaba. El narrador (narradora, de hecho) es una voz omnisciente que aparece un poco sin venir a cuento, y sirve, supongo, para cumplir tres funciones: introducir aclaraciones para que los niños no se pierdan, hacer más amenas las partes de resumen narrativo (ja) y reforzar la sensación de que lo que te están contando es un cuento de los tradicionales, a pesar de que la protagonista tenga cuernos y estas cosas. Al llegar al final de la película, la narradora te confiesa que, de hecho, ella es aquella a la que llamaban bella durmiente (la pregunta es quién tuvo tiempo de llamarla así, porque la muchacha está tal que dos minutos dormida). Esto obedece a dos propósitos: justificar su conocimiento de voz omnisciente (cuando en realidad es un personaje que interactúa con los demás) y darle autoridad narrativa para contar esta historia. Hemos de creer lo que nos dice, que Maléfica no era tan mala como la pintan, porque ella, la narradora, es la buena y “estuvo allí”. Ella lo sabe mejor que nadie.

Algunos os estaréis preguntando qué tiene esto de malo. Es decir. Al fin y al cabo, Ortiga menciona repetidas veces la autoridad narrativa y la justificación de esta como aspectos positivos en una novela. Bien. Magnífico. El problema es que la autoridad está siendo establecida al final de la película, y es importante que se establezca al principio, más que nada porque estamos hablando de una voz que intenta convencernos de que lo que nos está contando es cierto, y es también lo que va a determinar nuestro grado de implicación con la historia. Me diréis que entonces revelar la identidad de la narradora al principio sería más efectivo, pero supondría un spoiler que eliminaría la tensión narrativa de un plumazo: la muchacha despierta de su maldición (aunque, ¿realmente eso supone una sorpresa para alguien?). Lo entiendo. Y supongo que mejor tarde que nunca. Pero también está el hecho de que es una manera muy pobre de establecer la autoridad narrativa (y desde luego no es la única forma). De nuevo, echo en falta sutileza. La intención no está mal, pero podría haberse mejorado infinitamente.

Otro punto negativo de la voz narrativa (aparte de que es innecesaria) es que no sólo resulta explicativa, sino que se hace spoilers a sí misma continuamente.

He empezado por la voz narrativa un poco por capricho, debo admitir, pero no es el punto peor tratado de la película. Yo diría que ese honor le pertenece al mensaje. A la falta de él, más bien.

En efecto, la historia es en realidad una anécdota que te cuenta la narradora sin ninguna intención en concreto. Podríamos extraer moralejas si nos pusiéramos a ello, supongo (El amor no es cosa de un día, sino de conocer a la persona [hola, Frozen], El amor no sólo tiene que ser romántico para ser verdadero [HOLA, Frozen], Está bien ser un poco héroes y otro poco villanos, El destino no está escrito, El amor nos redime), pero ninguna de estas está justificada a lo largo de toda la narración. No se construye el sentido a lo largo de la historia. Simplemente es un cuento relatado desde otro punto de vista, y fíjate, Maléfica no era tan mala. Lo sé de buena tinta, soy la niña que se dormía por los rincones. Fin.

Muy decepcionante. Había material de sobra para construir un sentido y crear una cosa decente. Ortiga me dijo en su momento que entonces la historia habría quedado infinitamente más oscura, pero yo no estoy de acuerdo. Es decir, no del todo. Pero en cualquier caso los niños también necesitan conocer la oscuridad, y esta era una ocasión inigualable.

Sobre los personajes tengo que decir que me siento algo confusa.

Claramente no se trata de los mismos personajes que la película original de Disney, y eso ha provocado diversas reacciones en mí: alivio (en el caso de Aurora, que sigue siendo estúpida, pero no de la misma manera irritante), horror (en la caso de las hadas, que son aún más estúpidas. Dioses, y yo que pensaba que tal cosa no era posible), WTF (en el caso del rey Stefan, que pierde la cabeza sin motivo justificado) y confusión (en el caso de Maléfica, que se convierte en una heroína un tanto maliciosa, pero heroína al fin y al cabo).



El personaje mejor construido es Maléfica, sin duda. Tiene contradicciones, experimenta múltiples cambios (uno de ellos de especial profundidad), sus diálogos están bien construidos, sus acciones son, en general, coherentes, tiene objetivos (conscientes e inconscientes, y contradictorios)… Al principio de la película partimos de una niña bastante irritante (aunque entiendo que era necesario construir cierto contraste) que va saludando a todos y cada uno de sus vecinos según sobrevuela las ciénagas. Es una cría bastante lista: no se fija en lo que dice Stefan, sino en sus actos (él está dispuesto a sacrificar lo poco que tiene por ella). Sin embargo, Stefan se vuelve loco y hace algo imperdonable. Ella pierde la fe en el mundo y se vuelve mala. Vuelve a ser buena otra vez al aprender a querer a Aurora. ¿Es un personaje apropiado para contar lo que se quiere transmitir? No se quiere transmitir nada, así que pasapalabra, por favor. No obstante, no deja de ser interesante el progreso que experimenta.
Lo más decepcionante de este personaje es que, comparada con la versión original, pierde algo de maldad gratuita (lo cual habría sido interesante al analizarla como villana, pero en la película lo justifican todo a través de su dolor, y en ese sentido me parece que el personaje no les ha quedado tan redondo como podría haberlo hecho) y de impulsividad (en la versión original, Maléfica pierde muy a menudo los nervios ante la estupidez del mundo que la rodea. A la de esta película le falta hastío existencial. Pobre criatura).

Otro personaje que no está mal es Diaval. Está medianamente bien construido. Es, con todas las de la ley, un passive-agressive raven (literalmente. Es awesome). Sin embargo cuenta con lagunas. Su objetivo es un poco pobre, aunque va evolucionando a lo largo de la película y adquiere más profundidad.

Aurora es un personaje un tanto plano. Cuando Ortiga y yo vimos la película, uno de sus comentarios fue Esta historia demuestra que, si eres tonta, por lo menos deberías ser buena. No se trata mucho el tema de su relación con las hadas (aunque supongo que podríamos interpretarlo como silencios narrativos, a juzgar por los diálogos en los que las menciona: está emocionadísima al hablar de vivir en las ciénagas y declara que allí podrá ser feliz, como si aún no lo fuera. También está muy decidida a marcharse de casa de un día para otro. En fin. No me acuerdo de más, es cuestión de prestar atención, pero supongo que se podría rascar algo de ahí). No obstante, su relación con Maléfica es el combo de la muerte. En serio. Las escenas en las que aparecen las dos juntas están bastante bien construidas y sirven para crear comicidad, dramatismo… Lo que se ponga por delante. Son dos personajes que se complementan muy bien, y en ese sentido la narración funciona.

Gracias a Dios, este personaje no es tan adolescente como el de La bella durmiente. Sigue siendo estúpida, pero de una forma más candorosa. ¿No me créeis? Me voy a limitar a incluir aquí un par de diálogos de la película de dibujos para que comprobéis de primera mano hasta qué punto Aurora era frívola:

Príncipe: ¿Cuándo volveremos a vernos?
Aurora: ¡Nunca!
Príncipe: ¿Mañana?
Aurora: No. ¡Esta noche!


No, en serio. Qué es esto. Déjame decirte que le has convencido de que eres una chica difícil. Seguro.

Hadas: Rosa, tu familia de verdad está viva: eres la princesa Aurora y vamos a llevarte a conocer a tus padres, los reyes.
Aurora: ¡¡Pero no puedo!! ¡¡He quedado!!


Muérete. Por favor.

Hablando de otros asuntos, tengo que mencionar que los efectos especiales pecan bastante de scenery porn. Por otro lado, supongo que la banda sonora no está mal. Me ha gustado especialmente la parte en la que Maléfica devuelve a una Aurora dormida al reino de los humanos, mientras cruzan el muro de espinos. Claro, que también es verdad que esa parte me recuerda mucho a la banda sonora de Balto. Ejem. James Hornett.

De todos modos, esta película en general tiene algún que otro acierto. Uno de ellos es la imagen del rey hablando con las alas de Maléfica. De nuevo, es una pena que su locura no esté justificada, porque es una escena interesante, creepy. Otro punto interesante es el hecho de que el príncipe se plantee si besar a Aurora dado que apenas la conoce (sobre este punto volveré más adelante). O, por ejemplo, la propia Maléfica, y en concreto el dúo dinámico Maléfica-Aurora, y los temas que se tratan de fondo en la película.

Tengo que reconocer que está crítica está quedando más completa de lo que esperaba gracias a que fui al cine a ver la película una segunda vez. Era algo que no tenía planeado, sobre todo teniendo en cuenta la carga emocional que arrastra la historia y que, por varios motivos personales, siento cierta empatía hacia el personaje. No obstante mi protegida me pidió que la llevara y no pude negarme.


Admito que, la segunda vez que fui, en cierto sentido disfruté más porque mis expectativas estaban justo donde debían, porque pude fijarme en más detalles y porque el cine no estaba lleno de crías adolescentes, sino de niños. Niños que, cuando Stefan alza el puñal para matar a Maléfica, gritaron indignados y a coro ¡¡Eh, eh!! ¡Tío! ¿¡Pero qué haces!? Mi protegida para aquel entonces ya se había dado cuenta de lo que iba a suceder a continuación y estaba mirando la pantalla con una mezcla indefinida de horror y WTF.

Ver la película con mi protegida también fue más cruel. ¿Por qué? ¿Por qué no le cuenta a nadie lo que le ha pasado? ¿Por qué se esconde?

Porque a veces te hacen daño de tal forma que sientes una vergüenza inmensa y devoradora y no puedes hablar de ello. Porque temes que te rechacen, porque te sientes culpable por lo que te han hecho. Porque no puedes.

Y así es como llegamos al plato fuerte de la velada: los temas que se tratan en la película. Por ejemplo, la fragilidad y la fuerza, el consentimiento, la vergüenza y la venganza. En concreto lo que le hacen a Maléfica es un símbolo muy claro de una violación.

Si os interesa leer un manifiesto feminista al respecto, aquí os incluyo un link a un ensayo publicado en AO3 (está en inglés, por cierto. Deal with it).

Hace tiempo que investigo los mitos griegos, en concreto desde que intento crear una recopilación de cuentos ilustrados, imitando los antiguos de toda la vida, para mi protegida. Para documentarme también doy largos paseos por el bosque y traigo a casa huesos, plumas, cristales de río, los últimos acebos del año y otras cosas importantes. Pero ese es otro tema.

En los mitos, en concreto en Las metamorfosis, se reflejan varias violaciones de forma simbólica (entre ellas se encuentra la historia de Pigmalión y Galatea, por cierto) y me estaba fijando en ellas porque quería tratar el asunto de varias maneras en mis cuentos (también utilizando las presiones de la sociedad sobre el individuo, por ejemplo). El caso de Maléfica es bastante llamativo en ese sentido, así que este es un aspecto de la película que me ha resultado muy interesante. Stefan le arranca las alas sin su consentimiento y ella reacciona escondiéndose y no contándole a nadie lo que ha pasado, lo cual, paradójicamente, es muy revelador. Sin embargo, tengo que decir que Maléfica escoge el “camino fácil” (si es que tal camino es posible en una situación así): odiar a Stefan. Culpándolo a él, se alivia algo la culpa que deja sobre sus propios hombros. Por esto es importante que el príncipe no bese a Aurora según se la encuentra dormida, sino que exprese duda porque no le parece moralmente correcto. De la misma forma, cuando Aurora descubre que está maldita y le pide a Maléfica que no la toque, nuestra protagonista lo respeta. No tiene permiso, los límites están establecidos. Cuando Diaval se queja de que ha sido transformado en lobo, Maléfica se sorprende porque pensaba que eso le estaba permitido. No pide perdón, pero no vemos que esa transformación vuelva a repetirse. Otra escena relevante en ese sentido es cuando Aurora le toca el brazo a Maléfica para confortarla por la pérdida de sus alas, y ella se aparta: no le ha dado permiso para entrar ahí, concretamente le ha dicho que no quiere hablar de ello. Para Maléfica es importante establecer hasta dónde se puede llegar. Me parece que este aspecto podría haberse mejorado en la película, mostrando algo más del autodesprecio que debe de sentir la protagonista, y explicando que el problema con el consentimiento es que a veces este se diluye. Hay innumerables casos de abuso en los que la víctima no puede establecer claramente que no le parece bien lo que está pasando, de algún modo no puede negarse, y en esos casos la culpa y la vergüenza es aún mayor. Creo que habría sido interesante incluir esto.


En el artículo de AO3 que os he puesto antes, también tratan el tema del machismo y el feminismo. En esta película la protagonista es fuerte por sí misma y no necesita la ayuda de ningún hombre. De la misma forma, es Aurora quien le devuelve las alas, y a su vez es Maléfica quien la despierta de su maldición. Se abandona la concepción sexista de que es el hombre el que debe luchar las batallas de las mujeres, y de que a cambio la mujer le debe algo (un beso, el matrimonio). Esto resulta especialmente interesante porque es lo contrario a la actitud de Stefan y del antiguo rey. El antiguo rey le da el reino y la mano de su hija a un hombre cualquiera, como premio por haber matado a una criatura. Las personas (sus súbditos), y en concreto las mujeres, son tratadas como algo de su propiedad, que puede regalar a su antojo. Por otro lado, su criterio a la hora de escoger sucesor y yerno es encomiable, no me lo negaréis. Pero para el personaje está justificado, en su mente y en la estructura de patriarcado de su sociedad: es el quien ataca como invasor las ciénagas, pero Maléfica no se deja dominar, sino que defiende a los suyos y contraataca, y eso la hace culpable a ojos del rey (esto en concreto está en el artículo que os he pasado. A mí no me interesa tanto el feminismo y me voy a centrar en otros temas, pero el articulo es un buen análisis al respecto, por si os llama la atención). También vemos que Stefan encierra a su hija en cuanto vuelve al castillo y que golpea a una de las hadas. En general ambos personajes hacen y deshacen a su antojo con las personas. Nada que ver en ese sentido con Diaval y con el príncipe.

Otra asunto relacionado con la vergüenza es la fragilidad versus fuerza. Ya hemos establecido que Maléfica es un personaje fuerte: es honesta, es lista, y quizás por eso no es ambiciosa, no busca ningún poder, ni desea reinar sobre las demás criaturas. Es Stefan quien recurre a métodos cobardes, como es el veneno, para drogarla y conseguir ser rey. En vez de enfrentarse a ella por la fuerza (ya hemos visto que lo han intentado antes y no han podido, incluso si narrativamente esa escena no está bien construida por el problemilla del hierro), se aprovecha de su confianza y la envenena para poder mutilarla. Curiosamente este es un papel tradicionalmente asociado a las mujeres en la literatura (Sansón, por ejemplo, al que roban su fuerza cortándole el pelo mientras duerme), pero en este caso es un hombre quien adopta este rol. Después vemos a Maléfica encogida, apoyándose en un báculo porque casi no puede caminar. Se refugia en un lugar frío y roto y elige no hablarle a nadie de lo que ha pasado. Sin embargo, salva a un cuervo al que van a matar a golpes. Tenemos a un personaje al que han cortado las alas, y se siente débil, pero aún conserva el instinto de proteger. Un aspecto muy positivo de este personaje es que, aunque se ha entregado de lleno al lado oscuro y disfruta con el sufrimiento que crea su maldición, sigue curando a los árboles y cuidando de los demás, incluso si no ha podido salvarse a si misma. Es una buena manera de crear profundidad y contradicción. De hecho, hablando de la debilidad y la fortaleza, quería destacar uno de los diálogos mas dolorosos de la película: cuando Aurora le pregunta a Maléfica cómo eran sus alas. La protagonista ha establecido que no quería hablar del tema (límites, de nuevo), pero acaba respondiendo que eran fuertes. No dice que eran bonitas, o útiles, o cualquier otra cosa que normalmente preocupe a las mujeres en la literatura o en el cine. Lo que Maléfica añora en sus alas era la fortaleza. Esto también es importante en la escena en la que la protagonista habla con Aurora mientras esta duerme, presa de la maldición. No le pide perdón porque no hay perdón para lo que ha hecho, pero esta dispuesta a quedarse junto a su cama para protegerla (interesante contraste con el comportamiento de Stefan, que va por ahí aprovechándose de gente dormida). En fin, el personaje asume lo que ha hecho (su venganza se vuelve una maldición también para ella), y aprende a querer de nuevo. Supongo que un mensaje algo apropiado, aunque no creo que haya sido intencionado, es este: la verdadera fortaleza no es tener poder, no es solo proteger a los demás, ni tener la capacidad de hacer daño a otros, sino atreverte a querer aunque te hayan hecho daño y asumir las consecuencias de tus actos.

La venganza en Maléfica también es un reflejo de esta dicotomía: el personaje no es lo bastante fuerte como para perdonar, ni a sí misma ni a su agresor, y pretende recuperar la fuerza que le han quitado haciendo daño a Stefan. Así que no sólo maldice a la hija que este ha tenido con la princesa (el premio por cortarle las alas), sino que le obliga a arrodillarse y suplicar delante de toda la corte. Pero la venganza no sirve, y aunque Maléfica disfruta con su maldad, se sigue sintiendo frágil, y se odia por ello. En este sentido, es interesante la escena en la que Aurora entra por primera vez en las ciénagas y le dice a Maléfica que todo es bellísimo. Nuestra protagonista se agobia y duerme a la princesa para sacarla de allí (¿por qué? En mi opinión, vergüenza). Las ciénagas son un reflejo de Maléfica, y para ese momento de la película se han convertido en un lugar oscuro y lleno de miedo. El hecho de que alguien pueda, a pesar de todo, apreciar este reino es el primer paso contra el autodesprecio. También, con respecto a la debilidad, es interesante ver cómo Maléfica intenta ocultar los sentimientos positivos que le despierta Aurora.

En fin. Es una lástima que la manera de retratar estos temas, sobre todo los que conciernen a la mujer, no sea realista: el poder de Maléfica viene de la magia, no de su inteligencia o su voluntad. Esto le da más sensación de irrealidad y creo que actúa en detrimento del fondo feminista de la película.

Como digo, son sobre todo los temas que se tratan de fondo los que merecen la pena, y el motivo por el que he podido incluir esta crítica en las Jornadas Arcoíris. Como veis, esta no es como las anteriores entradas (tampoco lo será la próxima, cortesía de Ortiga, si no me equivoco), en las que todo eran unicornios y estrellitas, pero el trasfondo de esta historia me ha parecido lo bastante interesante como para hablar de ello sin demasiada sangre.

De todos modos, ver la película una segunda vez fue una auténtica prueba, pero a mi protegida le encantó y pienso que a mí de pequeña también me habría gustado. Es decir, creo. En aquel entonces odiaba a muerte a san Jorge por ir matando dragones ajenos, pero Maléfica me daba auténtico pavor. De hecho, parece ser que tuve terrores nocturnos hasta los seis años, o así, y estaba convencida de que sencillamente no soñaba, porque nunca recordaba mis sueños (si ahora pudiera volver atrás le diría a mi yo infantil que la ausencia de pruebas no es necesariamente prueba de la ausencia). Excepto uno. Era una pesadilla en la que aparecía mi hermana, aterrada, huyendo conmigo en brazos. Y yo no entendía qué pasaba hasta que Maléfica aparecía y nos cortaba el paso. Ella sacaba una varita y en la punta había una estrella negra y retorcida, y me pedía que extendiera la mano. Mi hermana me decía que no lo hiciera, pero yo sabía que tenía que hacerlo. Entonces Maléfica me pinchaba en la palma y dejaba ahí una señal. Y ya está. No me dormía en un sueño profundo ni nada por el estilo, no aparecía ningún dragón, y mi hermana estaba sana y salva. Pero yo no podía dejar de mirar la palma de mi mano y la señal que había quedado allí. Y eso me daba tantísimo miedo que me desperté gritando. Misterio.

En fin, soy muy consciente de que me estoy extendiendo mucho, pero me da lo mismo. Os aguantáis

Tonterías varias.
-La voz narrativa es la propia Aurora. Lo cual hace hilarante que según está narrando, comente que la princesa sí que creció en gracia y belleza. Modestia aparte.

-La voz narrativa se hace spoilers: Stefan le dio a Maléfica un beso de amor verdadero. Mas probaría no serlo. Eh. Vaya gracias. Yo aún no había llegado a esa parte.

-¿Alguien se pregunta qué fue de la industria textil del reino cuando al rey se le ocurrió la deslumbrante idea de quemar todas las ruecas? Vamos, ni el Capitolio. Esto es lo que pasa cuando el criterio de selección del sucesor consiste en ver qué tal se le da matar bichos.

-Yo no quiero decir nada, pero las ciénagas, de ciénagas tienen más bien poco. Parecen más bien Pandora, con esto de los peñascos y los vuelos arriesgados. Insisto. El que se encargó de los paisajes en esta película no ha visto en su vida una ciénaga. 

-Aunque el reino matara su propia industria textil (y por tanto sus habitantes se vieran obligados a ir medio desnudos durante dieciséis largos años), es una suerte que aún les quedaran minas de hierro para sustentar su maltrecha economía. Es decir. Hasta que el rey tuvo otra idea de las suyas y decidió usar todo el hierro para construir una alambrada con pinchos. Dentro del castillo.

-Maléfica, en la escena de la batalla a las puertas de las ciénagas, atropella a varios soldados que llevan armadura de pies a cabeza. No sólo no le afecta el hierro, sino que tampoco se mata ni se rompe las alas en el proceso. Es decir, hasta que a la historia le conviene, y entonces el rey la toca con el guantelete y a Maléfica le sale una quemadura en el hombro. Claro.
Qué tiempos aquellos.

-Hay una escena en la que, de niños, Maléfica lleva a Stefan agarrado del tobillo. En la batalla final, él engancha una cadena de los pies de ella. Comentario de mi protegida: Es como cuando eran pequeños. Uhm. Pero más doloroso. 

-El tema de las alas de Maléfica. Es muy creepy que sigan moviéndose. Es muy absurdo que vuelen las dos pegadas hasta la espalda del personaje.

-Aurora hereda la belleza de su madre, pero también la estupidez. La pobre reina sólo aparece en una escena, pero se las apaña para dejarnos claro que es superdotada. Dejad que os ponga en situación. Tú eres reina, y estás en el bautizo de tu hija. En mitad de la fiesta aparece una criatura vestida de negro con ojos raros, labios rojos de villana, cuernos, un báculo y un cuervo (para más señas). Tu marido entra en pánico. La criatura comenta que le ha sorprendido no recibir una invitación. ¿Y qué es lo que haces tú? Pues nada, preguntarle a la bruja si acaso no está ofendida, a ver si metiendo un poco el dedo en la llaga hay suerte y te quedas viuda.

Muy bonito.

Luego, más adelante, la criatura está a punto de darle un don chungo a tu hija (no hay más que oír la voz que pone), y comenta, haciendo referencia a los regalos previos, que la princesa sí que crecerá en gracia y belleza. 

Tú, por supuesto, interrumpes para comentarle que ese te parece un don muy bonito.

¿Soy la única que piensa que habría sido fantástico que Maléfica se lo pensara mejor y decidiera vengarse de Stefan con la mujer en vez de con la hija?

-Cuando Maléfica recupera las alas y atraviesa una ventana. En serio, ¿realmente había necesidad de poner esa escena a cámara lenta?


Y eso es todo. Bah. Es una película mala. Me sigue gustando más que la versión original y los temas de fondo me encantan, pero aun así estoy decepcionada. Es un sentimiento frustrante y contradictorio.

Curiosidades.
-¿Sabíais que de cría shippeaba a Maléfica y al príncipe? Pues sí. La situación me recordaba a La bella y la bestia, pero a la inversa, y estaba bastante ok con ello.
-Cuando vimos la película, Ortiga comentó que el problema con la venganza de Maléfica es que no es en absoluto equitativa. Si sientes rencor porque alguien te ha robado las alas, no maldices a la hija de tu agresor para que se duerma para siempre, sino que enganchas a ese miserable y le cortas los brazos.

:D

13 comentarios :

  1. Lo cierto es que con la película tuve sentimientos encontrados. No me llegó a disgustar, pero claro, había cosas que tenía lagunas como las de Siberia y en reservas naturales.

    Recuerdo otras cosas que a mí me dejaron bastante confundida..... ¿La tercera hada no daba deseo alguno? ¿Qué don le dio el hada azul? Si mal no recuerdo (solo vi la película una vez), dos de las hadas regalaban dones a la pequeña Aurora, pero la tercera...¿nada? ¿Nada de "no morirá sino que caerá en un profundo sueño y despertará con un beso de am-....?" Ah, no, que eso sería darle protagonismo al hada y la historia va de Maléfica. ¡Qué cabeza la mía!

    Luego, la madre de Aurora creo que es uno de los personajes con peor trayectoria en la historia.... aparece una vez y luego, muy oportunamente, fallece. Y es bastante triste, porque ahora que lo pienso, muere sola, sin ver de nuevo a su hija ni ver a su marido (que empezaba una etapa de senilidad muy acentuada ya)

    Hubo muchas más cosas que me dejaron algo preocupada y confundida, pero por lo pronto ese par es lo que más me llamó la atención.

    Muy buena la entrada, zarza, está muy bien analizada y da mucho que pensar e investigar sobre esta película.

    Un saludaco del tamaño de un castillo.


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  2. Yo agradezco que al menos vistiesen a Aurora como una chiquilla de su edad XD En la peli de dibujos animados Aurora no tiene 16 años ni de coña, como poco 25 y el cuerpo escultural (y el pelo) de una actriz de la época dorada de Hollywood.

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  3. A mí me pareció entretenida y me dio lastima que no hubieran aprovechado el potencial de la historia. Maléfica es un personaje muy carismático y podría haber dado más juego. Pero me gusta mucho la reflexión que has sacado sobre los temas que se tratan :)

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  4. Gracias por vuestros comentarios, chicas :P

    Alex, según me pareció entender cuando vi la película, el hada verde estaba a punto de desearle a Aurora encontrar el amor verdadero. En cualquier caso, dudo que hubiera supuesto mucha diferencia: la magia de las hadas me parece bastante cutre. Por ejemplo, la segunda le regala a la niña el don de "estar siempre feliz y JAMÁS estar triste", lo cual evidentemente no se cumple (a Dios gracias, porque esa sí que habría sido una maldición con mala uva). Para mí que Aurora creció guapa simplemente porque tenía los genes de su madre, no porque el hada rosa tuviera nada que ver.

    Bea, yo también lo agradecí. Muchísimo. La Aurora de dibujos es muy siniestra. Y tiene la cintura del mismo tamaño que el cuello.

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  5. Me habría gustado que en la película se profundizase más en la importancia que tiene para Maléfica establecer límites a la hora de relacionarse con los demás y cómo se siente cuando estos límites no se respetan. Que se desarrollase más el tema del consentimiento y de que el problema con él, como tú has dicho, es que a veces se diluye. Es un tema que yo por lo menos no he visto tratado en demasiados libros o películas y muchísimo menos cuando son historias que están destinadas principalmente a un público infantil como es el caso de “Maléfica”.

    Por motivos personales siempre he tenido la necesidad de, cuando estoy con otras personas, establecer límites bastante más “estrictos” de lo que suele ser habitual. Y esto muchas veces me ha llevado a situaciones desagradables o vergonzosas cuando alguien, al coger confianza conmigo, los ha sobrepasado (con un contacto físico con el que me siento incómoda, con preguntas insistentes sobre algo que pienso que he dejado claro que no quiero comentar, etc.). A menudo esto ocurre porque esa persona es un amigo/familiar/loquesea y piensa que por ello tiene el DERECHO de cruzar ciertos límites, y si yo no lo permito piensa que lo estoy rechazando y quiero apartarlo, y se siente ofendido o triste.
    A veces no sé lidiar bien con estas situaciones y que la gente se sienta así por mis reacciones me hace sentir muy culpable y acabo por permitir y hacer cosas que en realidad no quiero (lo cual hace que después me sienta mucho peor conmigo misma).

    Pienso que muchas personas, en el día a día, sólo le dan verdadera importancia al consentimiento en situaciones intrínsecamente sexuales y en otras situaciones parece que “no importa tanto” o “no pasa nada si hay confianza” u.u’ Y no comprenden que a lo mejor algo que para ellos es una acción inofensiva para la persona con la que tratan puede ser una muy invasiva.

    Muy buen análisis, Zarza, me han dado ganas de volver a ver la película sólo para prestar más atención a algunos detalles de los que has hablado y que yo había pasado un poco por alto.
    Cuantas más entradas tuyas leo más tengo la sensación de que debes de ser una persona muy interesante. Cada día me alegro más de haber descubierto vuestro blog n.n

    Un saludo a todas :3

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  6. Me siento muy identificada con tu mensaje, Nymphalidae. Me he visto muchas veces en el tipo de situación que describes, ya que mis límites personales también son bastante restrictivos (en comparación a la media, aparentemente).

    Te mando muchos ánimos desde aquí =) Aprender a navegar este tipo de situaciones sociales es todo un dolor de cabeza, a veces.

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  7. Todavía no he visto la película y por lo tanto me la he destripado enterita, pero ha merecido la pena, porque me ha parecido una crítica realmente interesante.
    No me llamaba mucho la atención, pero después de leerte creo que volveré a ver la original (que vi por última vez hará mil años, aproximadamente), y después esta.
    Me gusta mucho cómo escribes, por cierto. No sé si te lo habré dicho alguna vez.

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  8. Muy interesante tu crítica, Zaraza. Aunque dudo que la vea porque me resultan insufribles las películas Disney. Es cierto que me vi todas las de las princesas y otras hace años cuando mi hija era pequeña. Pero ahora, con la madurez que da la edad, me parecen tan extremada y perversamente manipuladoras, que tendría que hacer un esfuerzo sobrehumano para ver una. Además de que la imagen de la Jolie con esos cuernos negros me produce repugnancia.
    Coincido con Nymphalidae en su necesidad de establecer límites, incluso físicos. Por ejemplo, a mí no me gusta dar los consabidos dos besos cuando ves a un conocido ( o recién conocido, que es peor), y lo suelo pasar bastante mal porque intento eludirlo pero si lo consigo me siento mal conmigo misma por ser así. Y si no lo consigo me siento mal por haberme dejado invadir. Y luego están las personas que se ponen a hablar contigo a un palmo. Te haces un poco para atrás y la persona te sigue, ufffff. Hay gente muy invasora y poco respetuosa con los demás.

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  9. Pues es raro, porque aunque dices que no te gustó y que fue decepcionante a medida que leía tu opinión me entraban más ganas de verla...

    Como siempre... las críticas de este blog me sorprenden, para bien ;)

    Besitoos y nos leemos en la próxima ☺

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  10. Interesante. Esto demuestra que no importa si tienes una buena idea, siempre puedes arruinarla en el proceso.
    No pensaba ver la película, pero ahora creo que le echaré un ojo, como ejercicio digo yo.
    Saludos

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  11. You are so lovely, folks.

    Veo a tantos de vosotros con ganas de ver la película que voy a pedirle a Disney que me pague comisión.

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  12. Acabo de descubrir que, Zarza y Cicuta, sois fans de Monkey Island. Cuando he leído tu comentario en mi blog, Zarza, me han entrado ganas de verdad de tirarme a tus brazos y achucharte de felicidad. No conocía a nadie que amara este juego. Yo lo adoro TODO de él, de sus cuatro fantásticas entregas y... bueno, que no venía a cuento pero tenía que decirlo.

    Monkey Island es PERFECCIÓN.

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  13. Espera. ¿Cómo que no conocías a nadie que amara este juego? Estaba firmemente convencida de que todo el mundo era fan a muerte de Monkey Island. Impávida me hallo.

    No obstante, ahora es cuando reconozco mi culpa: sólo he jugado a la primera entrega. Cuando era pequeña era la única que teníamos mis hermanos y yo, y cuando crecí, en un ataque de nostalgia, volví a pasármelo con mi hermana. Creo que ella llegó a jugar hasta el 3, pero yo me temía que las siguientes entregas fueran una decepción y no me atreví.

    Maldita seas, después de esto voy a tener que conseguirlos y jugar (la procrastinación me pide que sea ahora, porque después de todo presentar en menos de 24 horas un TFG no es tan importante. Bah).

    Por cierto, hablando de juegos retro, ¿conoces el Maniac Mansion? Dios. Me ENCANTABA.

    Uhm. Está claro que un día voy a tener que hacer una entrada de videojuegos con Cicuta.

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